El punto de partida de nuestra gran fiesta está por comenzar. La Lectura del Bando marca, como cada año, el inicio oficial del precarnaval y concede el permiso para que la ciudad se entregue al goce, a la calle y a su identidad, esa que nos enorgullece ante el mundo.
Este año, ese inicio tiene un sentido especial. El Carnaval 2026 abre su calendario rindiendo tributo a la raíz negra y a la diáspora afrocolombiana, fundamentales en la construcción de esta celebración, un reconocimiento que sin duda estuvo pendiente durante años.
En agosto del 2025, los bailes cantaos afrodiaspóricos del Caribe colombiano fueron declarados patrimonio cultural inmaterial de la nación, ratificando su valor como herencia viva y vigente. Ritmos como la cumbia, el mapalé y el bullerengue nacieron de esa raíz que hoy son símbolos de este magno evento.
Esta declaratoria también se convierte en un llamado a cuidarlos, visibilizarlos y garantizar que no desaparezcan. El Carnaval, como principal vitrina cultural del país, tiene la responsabilidad de asumir ese reto y traducirlo en acciones. Era necesario detenerse, mirar hacia adentro y reconocer los ritmos afro que le dan sentido a nuestra fiesta.
Barranquilla es una ciudad que se formó abriendo sus puertas. Aquí convivieron pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, migrantes europeos, árabes y caribeños, que encontraron en esta urbe un espacio para rehacer sus vidas. De esa mezcla nació una cultura abierta, diversa y creativa que hoy es necesario honrar.
El Carnaval de Barranquilla fue reconocido como patrimonio oral e inmaterial de la humanidad, entre otras razones, por haber sabido preservar esas huellas. En ese contexto cobra un valor especial que el rey Momo 2026, Adolfo Maury Cabrera, sea el director del Congo Grande de Barranquilla, la danza más antigua de la fiesta.
La figura que encarna la irreverencia y el espíritu popular de la celebración proviene justamente de una de las expresiones que mejor representan la herencia africana. El congo es una muestra viva de cómo esa raíz se ha sabido transmitir de generación en generación.
Durante décadas, las comunidades afro han sostenido estas manifestaciones desde la oralidad y la tradición familiar, muchas veces con escaso respaldo institucional. Darles un lugar en el escenario principal del Carnaval es una manera de dignificar a los hacedores que han preservado la tradición, aun cuando los aplausos no siempre estuvieron de su lado.
Este regreso a la raíz también tiene un rostro. Desde el inicio de su reinado, Michelle Char asumió el compromiso de visibilizar estas expresiones y hacerlas protagonistas en su mandato. Su cercanía con los procesos culturales del Caribe y su afinidad con el mapalé la han llevado a recorrer territorios, a escuchar a los portadores de la tradición y a entender la profundidad de estas manifestaciones.
Su reciente visita a Evitar, en Bolívar, trazó una imagen clara del rumbo que toma este carnaval. El encuentro con las cantadoras fue un homenaje a mujeres y hombres que, desde edades tempranas, han sostenido los cantos tradicionales que habitan el alma de la fiesta. En esas voces reposan historias, costumbres y la cotidianidad de nuestra región expresadas a través de los bailes cantaos, eje temático que será exaltado en La Guacherna de este año.
En ese mismo camino, Michelle compartió un espacio significativo con Nelly Herrera, hija de la recordada Niña Emilia, cuyas canciones hoy se han vuelto a tomar las celebraciones. Ese Currucuchú que por años ha acompañado el goce popular regresó con ímpetu, tomó nuevamente las fiestas y cruzó fronteras desde que los barranquilleros Shakira y Beéle lo pusieron a sonar ante el mundo en un pequeño video que en minutos se hizo viral.
Todo ese recorrido simbólico desemboca en una puesta en escena que cobra un significado mayor. Raíz Negra es el nombre del espectáculo central de la Lectura del Bando que se vivirá en el estadio Romelio Martínez. Allí, más de setecientos bailarines pondrán el cuerpo y el alma para narrar, desde el movimiento, esta historia ancestral. La propuesta apostará por una experiencia tecnológica inmersiva, con videomapping, pantallas LED y un diseño sonoro pensado para que el público viva el Carnaval desde el primer minuto hasta que se apaguen las luces.
Ayer, desde la Intendencia Fluvial, Barranquilla levantó su bandera más querida para decirle al mundo que ya entró en modo fiesta. La Arenosa volverá a llenarse de visitantes y será el momento de mostrar nuestra mejor cara. De abrir las puertas, de sonreír y de ejercer esa hospitalidad que nos define y que llevamos en la sangre.
Celebremos con responsabilidad. Dejemos que el desparpajo, la música y el baile nos conquisten, sin excesos que opaquen lo que somos, exaltando la raíz negra que enriquece y sostiene el Carnaval de Curramba.







