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El coronavirus ya está entre nosotros. El Ministerio de Salud confirmó el primer caso en Bogotá. Se trata de una joven de 19 años, procedente de Milán, Italia, que regresó al país – por el aeropuerto El Dorado – el día 26 de febrero. Luego de presentar síntomas del virus respiratorio, fue atendida el 2 de marzo en la Fundación Santa Fe, donde le practicaron pruebas de laboratorio que resultaron positivas para el Covid-19.

La paciente no está hospitalizada. Se encuentra aislada en su casa, con atención domiciliaria y su condición no representa ningún riesgo, asegura la Secretaría de Salud de Bogotá. Quienes estuvieron en contacto con ella, antes del diagnóstico, se encuentran asintomáticos, pero aislados de manera preventiva.

Los protocolos para detección, traslado y verificación, establecidos entre el Ministerio de Salud y la red pública y privada de Bogotá, funcionaron y el tratamiento a la joven con el virus se está aplicando, mientras se adelanta un estricto seguimiento.

Con casos en Ecuador, Perú, Brasil, entre otros vecinos cercanos, y la expansión del virus con más de 100 mil pacientes en todo el mundo, resultaba inminente la detección de un contagio en el territorio nacional.

A pesar de esta confirmación, no se puede entrar en pánico. Hay que mantener la calma y evitar caer en una alarma social que genere psicosis colectiva entre los ciudadanos. Algo que no resulta fácil cuando líderes globales como el señor Donald Trump, presidente de Estados Unidos, sin ninguna base científica, sentencia que el calor matará el virus y asunto resuelto.

Menos da una piedra, dicen en España. Aquí, al bagazo poco caso.

Autoridades y profesionales del sector salud recomiendan, y con razón, acudir a fuentes confiables y creíbles, sin minimizar los riesgos y sin sobreestimar lo que los expertos indiquen. Como suele suceder en nuestro medio, se multiplican los “opinadores”, incluso con buenas intenciones, pero con datos inexactos que terminan propagando todo tipo de temores.

La Organización Mundial de la Salud, que aún no habla de pandemia, sí reconoce que estamos frente a una infodemia, palabra que aún no está registrada en el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, pero a la que hay que acostumbrarse porque no será la última vez que la escuchemos por estos días.

Infodemia viene de la palabra inglesa infodemic, y hace referencia a la sobreabundancia de información, alguna rigurosa y otra no, que prolifera en redes sociales y otros medios, dificultando a las personas encontrar elementos fidedignos para documentarse sobre el coronavirus. Según la Fundación de Español Urgente, Fundéu, infodemia se puede definir como “una epidemia nociva de rumores que se generan durante los brotes”.

Prudencia y responsabilidad. Busque información creíble sobre el coronavirus, siga las recomendaciones de la OMS para prevenir el contagio y, sobre todo, mantenga la calma para frenar el miedo que está desencadenando la infodemia. Luego de la confirmación del primer caso en Bogotá, hay que reforzar el sentido común y la precaución, sin dejar que el pánico ni la paranoia paralicen el país.