Corren los días en que tanto el presidente Juan Manuel Santos como los jefes guerrilleros de las Farc ven cerca el final del conflicto armado colombiano. El 23 de marzo es la fecha contemplada como punto de referencia en la que se firmaría la paz. Mientras rige el cese el fuego y se habla insistentemente del final de la guerra contra la subversión, suena extraño que se vuelvan a escuchar noticias sobre secuestros y ataques a bases militares en las regiones de Colombia.
Ayer, Santos presidió un consejo de seguridad tras el ataque del ELN a la Brigada 18 del Ejército Nacional en Arauca, que fue hostigada en la madrugada de este lunes con ‘tatucos’ (granadas caseras), días después de que esa guerrilla secuestrara en esa misma zona al cabo Jair de Jesús Villar Ortiz.
Al finalizar esa reunión con los altos mandos militares, el presidente volvió a hablarles a los cabecillas del ELN: “Se equivoca de cabo a rabo el ELN si cree que con acciones militares de este tipo, si cree que con ataques de esta naturaleza están allanando el camino hacia la paz. Si creen que van a llegar más fuertes a una mesa de negociación están totalmente equivocados”.
Hace una semana el ELN expresó que el Gobierno no había acordado los aspectos logísticos para concretar la reunión que terminaría la fase exploratoria de los diálogos, lo que fue negado por Frank Pearl, jefe negociador del Gobierno para los diálogos con esta guerrilla. Ayer, Santos condicionó cualquier acercamiento con ese grupo a la liberación del cabo Villar y del civil Ramón Cabrales, a quien también secuestraron en zona rural de Arauca.
Mostrar capacidad militar, vocación ofensiva y presencia territorial son algunas de las tácticas utilizadas en las guerras para que un bando llegue fortalecido a una eventual negociación. Así lo tiene claro el Gobierno, que le respondió diciendo que todas las fuerzas se concentrarán en inteligencia y capacidad en contra del ELN.
Mientras tanto, las autoridades ofrecieron $1.500 millones por alias William, cabecilla del frente Domingo Laín; y $100 millones por los autores materiales del atentado.
Todo lo anterior se da en el marco de la nominación del presidente Juan Manuel Santos, ‘Timochenko’ y las víctimas Leyner Palacios, Luz Marina Bernal, Constanza Turbay, Jineth Bedoya y José Antequera al Premio Nobel de Paz 2016, que será anunciado en octubre. Los esfuerzos por la paz gozan de alta valoración en Europa, aunque esperan con prudencia los resultados y la puesta en marcha de los acuerdos.
Días atrás Santos manifestó que al ELN lo estaba dejando “el tren de la paz”. Si bien cada grupo tiene sus diferencias históricas y estructurales, el camino recorrido por las Farc y el Gobierno –pese a las críticas legítimas que se les pueden hacer–, sirve de marco de referencia para su propio proceso de paz.
El ELN tiene en sus manos comenzar con el proceso que busca acabar con 51 años de lucha armada, o mantener una posición belicista que cada vez tiene más puertas cerradas en el concierto mundial.








