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Nabil Crismatt hará parte del bullpen de los Padres de San Diego en el Día Inaugural del 2021.
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“Fernando Tatis Jr., y Manny Machado me han aconsejado”: Nabil Crismatt

El serpentinero currambero se ganó un puesto en el roster para el Día Inaugural y sigue su carrera en Grandes Ligas después de debutar en el 2020. 

Diez años después, Nabil Crismatt tendrá su primer Día Inaugural en las Grandes Ligas. El pitcher barranquillero trabajó, creció, sufrió, lloró y confió durante una década de Ligas Menores y la recompensa ha llegado. La fe la mantuvo intacta durante su larga travesía. 

En diálogo con EL HERALDO, Crismatt hace un breve análisis de su éxito en el 2021 y hace un recuento de su carrera, que empezó en la organización de los Mets y que ahora lo tiene en el bullpen del equipo grande de los Padres de San Diego. 

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P.

¿Cómo ha sido este Spring Training en lo personal?

R.

Gracias a Dios me he sentido muy bien, he trabajado fuerte, estoy dispuesto a hacer lo que tenga que hacer para mantenerme en el equipo. Ese es mi objetivo. 

P.

Recordamos la emoción en su primer llamado a Grandes Ligas. ¿Cómo le dieron la noticia esta vez?

R.

Esta vez fue tranquilo, venía haciendo las cosas bien y se fueron dando. Llegó el momento de escoger, en el último día, y me escogieron a mí gracias a Dios. Fue emocionante, me llamaron a la oficina. El mánager y el gerente me dijeron que había logrado el equipo. Fue emocionante. Venía trabajando para eso y le doy gracias a Dios por esta oportunidad. Haré todo lo posible para que este año sea especial.

P.

¿Cree que hay algo aún más valioso por ganarse el puesto en San Diego, una novena con mucha profundidad y que aspira a la Serie Mundial?

R.

Todo ha sido especial. Llevaba diez años de mi carrera buscando estar en un Día Inaugural, pienso que es muy emotivo para cada jugador saber que el equipo cuenta contigo desde el primer momento. Estoy listo para cualquier situación y poder aportar a lo largo de la temporada hasta ganar un campeonato.

P.

Estuvo trabajando en la temporada muerta con Miguel Valdés, un experto en pitcheo y biomecánica de lanzadores, ¿qué tan positivo fue ese proceso?

R.

Fue algo muy productivo. Él y otros entrenadores nos ayudaron (José Quintana también estuvo). La verdad fue divertido. Crecí mucho sobre todo en la parte mental, creo que cada día fue afinando en el Spring Training. Todos los días sentía que algo especial sucedía y que iba de menos a más. Espero que esto pase en mi carrera y mantenerme muchos años en la MLB.

P.

¿Qué cree que hizo ‘click’ este Spring Training en el que brilló hasta ganar un puesto?

R.

Siempre he seguido igual, confío en mí y doy lo mejor. Siento que todos los años algo nuevo trae. Pienso que lo mejor fue seguir y nunca bajar la cabeza. Jugar en ligas de invierno ayudó muchísimo. Allí trabajé mi mecánica, mi juego, todo. Me volví más compacto y aquí estamos. Es un comienzo grande para mi vida, mi carrera empieza ahora y pienso trabajar para quedarme.

P.

El apoyo de tus seres queridos ha sido fundamental en su carrera…

R.

Ha sido increíble. Mi esposa está siempre conmigo, me apoya en las buenas y malas, sin importar nada. Me alienta, nos encomendamos a Dios todos los días, trabajamos con fe. Nunca hemos dejado de soñar. Poco a poco se fueron dando las cosas. Hay veces que hay demasiadas trabas y mucha gente no te quiere ver progresar, pero nunca te puedes dejar afectar. Yo me encomendé a Dios para salir adelante. 

P.

Pocos apostaron por usted, que por su velocidad, que pitos, que flautas. ¿Cómo recuerdas ese camino?

R.

A mí no me afectó eso. Siempre busco mi mejor versión. Para mí el juego no es tirar duro, no importa si tiro 84 millas por hora. Mi juego es la localización, tirar la bola donde quiero y sacar outs. Aprendí a conocerme sin querer ser alguien más. Nunca he tenido como meta tirar 96 millas por hora. He trabajado para lograrlo. Si llega, pues bienvenido (risas). Si no llega no importa, seguiré trabajando. Sigo siendo el mismo Nabil. No he cambiado nada. Ahí va la de 89-91 millas, curva, cambio y listo (risas). Mejoré mi localización y mi trabajo y aquí seguimos. El que me diga “que la velocidad, que tal”. No. El juego es de localización, de sacar outs y de disfrutar. Más nada.

P.

Este año el ánimo está para ir con todo…

R.

Voy con todo y más. Voy a aportar lo que pueda cada vez que esté en el montículo y así ayudar al equipo porque este año será especial por todo lo que rodea. 

P.

¿Dónde aprendió el cambio de velocidad que ha perfeccionado tanto?

R.

Lo trabajé desde mi primer año con los Mets. Me dijeron que para llegar a Estados Unidos tenía que manejar el cambio. Dormí con una pelota en la mano y el agarre puesto. Duraba 24 horas, siete días de la semana con una bola en la mano haciendo la mímica del lanzamiento. Eso me ayudó mucho. Lo tiraba todos los días y se ha convertido en una de las mejores armas que he tenido.

P.

Siempre se crea un eco cuando se comparte con una estrella como Fernando Tatis Jr. ¿Qué tal es como compañero?

R.

Muy admirado, tiene demasiado talento y es increíble verlo jugar. Si no lo hace bateando, lo hace con el guante y si no, corriendo. Es un bendecido. Como compañero es tremenda persona, he tenido buena relación con él, con Manny Machado y Eric Hosmer. Me han aconsejado. El equipo es muy unido y me he sentido como en casa. Eso es lo que más me ha gustado. Sé que daremos de qué hablar este año.

P.

Muchos se preguntaron por qué decidió irse a San Diego, un equipo casi armado y que no tenía mucho espacio para nuevos peloteros…

R.

Este equipo era el que me iba a poner donde estoy hoy en día (risas). Lo importante es hacer el trabajo, uno no controla más nada. Mucha gente habló que por qué firmé acá. No importa dónde estés. Uno controla su trabajo y que luego el equipo tome la decisión. A cada uno se le va abriendo es un espacio. No me arrepiento de cada uno de los casi diez años que pasé en Ligas Menores. Quizá llegaba antes el llamado y tuviese cosas en mi cabeza que no me ayudaban. Ahora es el momento justo. Estoy en mi mejor momento.

P.

¿Esperaba haber compartido novena con Luis Patiño?

R.

Claro. Era algo emocionante, hubiese sido chévere compartir con él. Lastimosamente como jugadores no controlamos lo que pasa. Tiene mucho talento y futuro, sé que le irá excelente en Tampa. En un abrir y cerrar de ojos volverá a Grandes Ligas. Me hablaron muy bien de él acá.

P.

¿A qué se debe el número ‘74’?

R.

No soy cabalero. Ese fue el primer número que me dieron para Grandes Ligas y desde ese día me quedé con él. Me ha quedado gustando, fui el primero en usarlo en la MLB con los Cardenales y desde ahí me quedó. En San Diego me lo dieron sin pedirlo cuando llegué. Me preguntaron si lo quería usar en Las Mayores con los Padres y dije que sí. Así que con ese me quedaré. 

P.

¿Hay alguna meta diferente ahora que está en Grandes Ligas?

R.

Quiero ser un ejemplo de vida para muchas personas. Eso siempre ha estado en mi cabeza. Mostrarme como soy y mantenerme por muchos años en este juego y que el resto pueda verme como ejemplo. 

P.

Se puede decir entonces que Nabil Crismatt busca tomar la batuta como mentor de los futuros peloteros colombianos…

R.

Exacto. Incluso, ya estoy en eso. Tenemos con mi hermano una academia llamada ‘Team Crismatt’ y ayudamos a jugadores en su desarrollo para que consigan su sueño. Estamos empezando, pero la idea es montar algo bien grande y cumplir muchos sueños en Barranquilla. En lo que pueda ayudar y hacer, estaré en la mejor disposición. Es una carrera muy hermosa, espero que muchos puedan cumplir sus sueños como yo. 

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