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El bolivarense Carlos Ortega en un juego de este campeonato.
Cortesía
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“Lo que pasó con Montero se lo contaré a mis hijos y nietos”: Carlos Ortega

El árbitro Fifa bolivarense, sobrino de Álvaro Ortega, réferi asesinado en 1989, habló con EL HERALDO y dijo que sueña con dirigir en un Mundial.

Deportes Tolima no fue el único protagonista de la gran final de la Liga de Colombia. El árbitro Carlos Ortega también atrajo cámaras y generó comentarios tras el pitazo final del decisivo partido en que los ‘Pijaos’ vencieron 2-1 a Millonarios y se coronaron campeones, el pasado domingo en el estadio El Campín.

El juez central bolivarense fue la primera persona con la que el golero guajiro Álvaro Montero desató su felicidad y emoción por la obtención de la tercera estrella para el cuadro ‘Pijao’. Apenas sonó el silbatazo que sentenció la terminación del juego, el guardameta guajiro tomó por la espalda a Ortega, lo abrazó y lo levantó. Fue un momento jocoso y bastante curioso, que le dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales.

El réferi caribeño, de 32 años de edad, atendió a EL HERALDO y contó detalles sobre ese particular instante e hizo un balance de su primer semestre como árbitro con escarapela FIFA, entre otros temas.

P.

¿Qué sintió cuándo Álvaro Montero lo abrazó al final del juego?

R.

Yo lo veo como algo anecdótico, porque no se ve muy a menudo ese hecho que ocurrió con Álvaro. Solo eso, porque en realidad nunca hubo mala intención de parte de él. Ya después, cuando pasó el tiempo, llegó al mediocampo donde estaba yo y me presentó disculpas. Me dijo que no tuvo mala intención de ofenderme. 

P.

Montero contó en una entrevista que le había avisado que en caso de ganar, iba a celebrar con usted. ¿Le creyó en ese momento?

R.

Yo en ningún momento lo escuché. Él lo pudo haber dicho, pero yo no lo escuché. Si lo hubiese escuchado tal vez me hubiese preparado para que no ocurriera la situación. Igual pienso que fue algo más que se dio por el momento y no que haya estado planeado.

P.

Esa imagen se ha vuelto muy viral, inclusive se han hecho memes y todo. Hoy, con mente más fría, ¿cómo toma todo esto que se ha armado por esa celebración?

R.

Yo veo el video y veo una conducta antideportiva de parte de él por venirme a abrazar de forma inesperada. Pero más allá de eso, para mí es algo anecdótico que quedará para la historia, es un hecho que no ocurre en un campo de juego. Esa historia quedará para contársela a mis hijos y a mis nietos.

P.

¿Algún colega en el país o en el extranjero se ha comunicado con usted para decirle algo sobre esa particular situación?

R.

No, mis compañeros, sobre todo en Colombia y tal vez a nivel mundial han tomado la situación de forma jocosa, me han molestado, pero no es más de ahí.

P.

Usted amonestó a Montero por esa acción, ¿pensó en expulsarlo?

R.

Él me cogió desprevenido. Segundo, yo entiendo el fútbol, entiendo el momento y lo vi como una reacción a una alegría, a un hecho que se dio por la circunstancia que sucedió. Estaba celebrando un título y quizás sintió la necesidad, y simplemente lo hizo.

P.

Este año para usted le trajo su consolidación como profesional, ya que recibió la escarapela FIFA para dirigir internacionalmente…

R.

En realidad he tomado todo con mucha alegría. Agradecido con Dios, con la vida, con el fútbol, con el arbitraje, con mis profesores, con todos los que han hecho parte de mi crecimiento profesional y personal. Sabiendo que todo esto es un hecho que tuve desde que inicié mi carrera, en el momento que recibí esa noticia fue de mucha alegría para mí y mi familia.

P.

Sumó su segunda final de Liga y se ha consolidado como uno de los mejores árbitros del país. ¿Qué piensa de su momento actual?

R.

Yo, honestamente, siempre que inició un semestre o un nuevo año me pongo la meta de ser uno de los mejores, de trabajar para poder serlo. Más allá de eso, yo no digo que soy el mejor, pero siempre trabajo para serlo. Creo que se han dado buenos resultados gracias a mi disciplina, trabajo, humildad, fe y constancia.

P.

Usted viene de una familia con tradición en el arbitraje. Su papá fue árbitro hasta que se lesionó, su tío Hegel incursionó también en este mundo y su otro tío, Álvaro, fue un gran colegiado hasta que lo asesinaron en Medellín, el 15 de noviembre de 1989, después de un partido entre Dim y América. ¿Nunca dudó en seguir este camino?

R.

Yo al inicio jugaba fútbol. Pero la vida me fue marcando el camino. Un día cualquiera en un entrenamiento de fútbol un profesor me dio el pito, tenía como 13 años. De ahí para acá me he sentido muy bendecido por Dios con el arbitraje. He tratado siempre de representar el nombre de mi familia en lo más alto.

P.

¿Alguna vez le ha dado miedo pitar por lo que le ocurrió a su tío hace muchos años?

R.

Nunca he sentido miedo. Nunca he sentido temor alguno por pitar un partido de fútbol. Lo de mi tío fue hace muchos años. Nunca he sentido temor por dirigir.

P.

Usted inició siendo juez en la Liga de Fútbol de Bolívar, ¿qué recuerda de esa época?

R.

Yo recuerdo que dirigía en canchas como Alameda la Victoria, Los Calamares y Chambacú. Eran en ese entonces canchas de tierra y fue donde inicié, crecí, me fortalecí y cometí errores. Una anécdota particular fue en 2008, el 17 de julio, en el estadio Pedro de Heredia, para un partido preparatorio entre Bolívar y Antioquia con miras a los Juegos Nacionales. Yo tomé la decisión de expulsar a un futbolista de Antioquia y el cuerpo técnico de ellos se metió al campo a protestarme de forma grosera. Lo que pasa es que ese día estábamos todos los árbitros en la gradería, porque cada martes practicábamos, inmediatamente todos al ver eso bajaron al campo a meterse, ese fue un hecho que me marcó porque sentí el respaldo de mis compañeros.

P.

¿Todas esas situaciones que vivió a temprana edad le ha ayudado para poder sobrellevar bien cualquier pleito que se genere en el campo de juego?

R.

Todas las situaciones que nos ocurren día a día, partido a partido, nos llenan de experiencia, nos enseñan a manejar las cosas con más tranquilidad, con más calma. Todos los partidos son diferentes y uno siempre aprende algo. Cada partido trae una experiencia y eso me ha servido para el crecimiento personal y profesional.

P.

¿Cuáles son sus máximas aspiraciones profesionales ahora?

R.

Lo primero es seguir consagrándome en Colombia, eso es muy importante. Quiero seguir teniendo año a año la escarapela internacional. A partir de ahí, poder estar en torneos internacionales, Sudamericanos juveniles, en juegos de Eliminatorias como árbitro principal, en Copa Libertadores y Copa Sudamericana. Porque no soñar con un Mundial juvenil, luego en uno de mayores. Estar en una Copa América, en unos Juegos Olímpicos. Son muchos sueños y anhelos que uno tiene como persona y profesional por los cuales trabaja día a día.

Momento en el que el arquero Álvaro Montero abraza al árbitro Carlos Ortega tras el pitazo final. Cortesía Win
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