Fueron tres años de trabajo duro, de sacrificio, de peleas, de tensión, de momentos buenos y malos, pero que al final valieron la pena. Porque se demostró a sí mismo una vez más que todo lo puede lograr, que no hay nada que le quede grande y que aún con adversidad, siempre busca destacar.
Así fue la historia de Carmelo Valencia cruzando el bachillerato. De ratos alegres y otros no tanto, con regaños por parte de algún que otro profesor, con quejas en casa de su familia para que hiciera la tarea.
Pero al final todo valió la pena. Después de tres años, ya alejado de las canchas de fútbol, el exdelantero de Junior se cumplió y terminó con una meta que tenía aplazada por mucho tiempo: graduarse de bachillerato.
“Feliz, la verdad muy feliz, contento por un logro más en mi vida, algo que tenía pausado y después de tres años donde hubo bastante, no digo sacrificio, sino muchos retos, uno de ellos era llegar al mediodía y haber almorzado y con ese sueño arrancar a estudiar. La verdad que difícil, pero yo siempre he dicho, las metas o los sueños no le importan como estés tú, le importa es que tú vayas y cumplas. Lo cumplí y la verdad que me llena de mucha felicidad y esta es la apertura a un nuevo camino, el cual vamos a continuar porque vamos para la universidad”, le dijo a EL HERALDO.
Y es que su felicidad no es para menos. Cuando se retiró del fútbol se puso como propósito salir adelante, seguir luchando, quedarse en Barranquilla y volverse uno más en una ciudad en la que sin duda es muy querido.
El pasado jueves 27 de noviembre, cuando el reloj daba las 10 de la mañana, sintió un nerviosismo especial, recordándole sus mejores épocas como jugador cuando estaba listo para salir a jugar un partido importante, su graduación como bachiller en el Bachillerato técnico Autodirigido.
Pero, fiel a su estilo, controló los nervios, dio ejemplo. Fue uno de los últimos en ingresar al salón del evento y tomó la palabra para decir un discurso bastante emotivo.
“Yo quiero iniciar dándole gracias a todos y cada uno de los profesores, la verdad no los tengo ahora presentes el nombre de cada uno desde el 2023 que llegué acá a la institución. Agradecerles a todos porque todos fueron partícipes de que mis compañeros y yo estemos viviendo esta linda experiencia. La verdad que esto era algo que lo tenía pausado como siempre lo he manifestado desde muy pero muy pequeño”, destacó.
“Desde que yo llegué, el apoyo de todos ustedes también fue enorme para mi persona. Agradecerle a mi familia, aunque mi esposa diga que soy terco, bueno, soy terco es verdad, pero eso es en ocasiones lo que me ha llevado a conseguir cada meta, porque siempre me meto algo en la cabeza y hay personas que me dicen que por ahí no es, y yo lo tengo claro en mi cabeza y por ahí es”, añadió.
La familia, apoyo fundamental
Pero este logro no es solo de Carmelo Valencia, es de toda su familia. Por eso ninguno se quiso perder la ceremonia. Ni su hermano Andrés, quien vino desde Tutunendo para celebrar este sueño.
“En verdad a mi hermano lo adoro y lo quiero mucho y lo admiro porque es que es una persona perseverante. Tomé la tarea de venirme desde nuestro pueblo Tutunendo, porque en verdad es un ejemplo para mí y para toda la familia. Siempre ha sido una persona que lo que se propone lo logra. Hoy es la muestra de que se está cumpliendo todo lo que le gusta”, expresó.
Sus hijas, Ana y Angelina, se mostraron orgullosas por lo conseguido por su padre.
“Yo a mi papá siempre lo voy a describir con una palabra que es resiliencia y disciplina también. Porque nunca es tarde para llegar a cumplir sus sueños. Y él lo ha hecho todo y lo hizo por su esfuerzo, con trabajo y pese al cansancio, él nunca se ha rendido. Llegar a este punto donde se va a graduar es algo gratificante, porque también como es sueño de él que lo está cumpliendo, también es sueño mío de verlo a él con su diploma y ver todo el esfuerzo que ha hecho hasta el momento”, dijo Ana Valencia.
“Para mí, ver a mi papá poder cumplir el sueño de terminar el bachillerato es algo inspirador, me inspira a mí a seguir con mis sueños, a mostrarme que nunca es tarde para cumplir un propósito que se tiene desde joven, algo que cortó desde joven y que ahora termina. Y es muy satisfactorio ver cómo el esfuerzo de estos tres años da frutos y verlo con su toga y con su birrete es muy inspirador para mostrar que nunca es tarde y que los sueños se cumplen”, agregó Angelina Valencia.
Su esposa, por su parte, contó que Carmelo era bastante terco y que no le gustaba hacer las tareas.
“Él es bastante complicado para que lo ayuden a hacer las tareas. Las niñas a toda hora le decían, papá tiene tareas y él decía, no, no, déjenme quieto, déjenme tranquilo, es complicadito, no se deja ayudar, terco, pero no, es un hijo más. Otro más de la casa y se hace más llevadero”, señaló entre risas Natalie Soto.
No fue dentro del campo de juego, anotando un gol de la victoria u algo similar, pero sin lugar a dudas Carmelo Valencia ganó uno de los mejores partidos de su vida, se cumplió a él mismo y festejó con toda su familia su graduación. Una muestra de Carmelo de que los sueños sí se cumplen, sin importar la edad.




















