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Opinión

El Esmad y la prensa

Ante esta persecución a la prensa desde el gobierno nacional en cabeza de Iván Duque no hay una manifestación pública contundente en contra de estos desmanes, ni del Ministro de Defensa ni del Director General de la Policía, al contrario, la constante es un respaldo irrestricto a la policía y ya cuando los hechos son evidentes como el caso de Katy Sánchez aparece la clásica frase vacía de, “se adelantarán exhaustivas investigaciones” que en Colombia es sinónimo de impunidad.

El último ataque contra la prensa por parte de miembros del Esmad quedo registrado contra las colegas de RCN Katy Sánchez y Alexandra Molina, hecho que corrobora una vez más lo que hemos venido denunciando hace más de 2 meses quienes estamos cubriendo en las calles y es que el Esmad ataca la prensa, en este sentido la Fundación para la Libertad de Prensa ( FLIP) tiene documentados de los recurrentes abusos policiales contra periodistas, que evidentemente no son nuevos, para el año 2019  en los 40 días de marchas que comenzaron el 21 de noviembre de ese año se contabilizaron 66 periodistas agredidos  y  para 2021 vamos en 260 casos con 299 periodistas víctimas, de esta cifra 152 agresiones son directas de la fuerza pública quiere decir el 58% datos de la FLIP. 

Cristian Mora miembro de la FLIP manifiesta que “en la mayoría de los casos son agentes de la fuerza pública los agresores, y crecen los mensajes donde catalogan a la prensa del enemigo” en este sentido en las calles los insultos de miembros del Esmad a los periodistas son recurrentes, “amarillistas, bandidos, terroristas, sapos” son la constante, sumado a las agresiones físicas, en este sentido la FLIP publicó un podcast  en Spotify titulado  “ reportaría en  la calle: en la primera línea de fuego”  el cual recomiendo muy especialmente escuchar, donde se escuchan una serie de relatos de periodistas que han sido atacados por miembros del Esmad pese a que estaban plenamente identificados como prensa, se escuchan en los audios las voces de los policías donde los ofenden y hasta amenazan, las víctimas más recurrentes de la brutalidad policial son los periodistas de medios alternativos  ya que la Policía sabe que detrás de ellos no hay un gran medio que los respalde, que la agresión no va tener un cubrimiento mediático, y sobre todo que son ellos quienes están denunciando de forma activa toda la violaciones a los derechos humanos, y esto se convierte en un intento de callarlos.

Pero la persecución no solo es física, tal como lo denuncia la FLIP, se ha creado el famoso “ciber patrullaje” que es la revisión constante de los contenidos que suben los periodistas independientes a las redes sociales, un acoso constante a su labor de informar.

Ante esta persecución a la prensa desde el gobierno nacional en cabeza de Iván Duque no hay una manifestación pública contundente en contra de estos desmanes, ni del Ministro de Defensa ni del Director General de la Policía, al contrario, la constante es un respaldo irrestricto a la policía y ya cuando los hechos son evidentes como el caso de Katy Sánchez aparece la clásica frase vacía de, “se adelantarán exhaustivas investigaciones” que en Colombia es sinónimo de impunidad.

Ante este panorama tan complejo y a la falta de protección a las misiones periodísticas es necesario que los organismos internacionales apoyen el trabajo periodístico, desde la Sociedad Interamericana de Prensa, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, las Naciones Unidas, el Parlamento de la Unión Europea, es la única forma de que se visibilice y se intente frenar la agresión continua por parte de la policía a la prensa, ahora bien piensen si el Esmad patea periodistas en  Bogotá al frente de todos como será que incumplen los derechos humanos en las veredas donde nadie los ve, yo como corresponsal de conflictos que he estado cubriendo las confrontaciones he visto en primera persona todo lo aquí he expuesto y quiero enviar un mensaje de aliento y solidaridad a todos mis colegas que noche a noche exponen sus vidas cubriendo para que cada colombiano pueda estar informado de que es lo que sucede en las calles cada noche, a ellos y a todos los periodistas agredidos va dedicada esta columna, sin prensa libre no hay democracia.

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