En una cantidad que es casi imposible de calcular –menos que menos de menos de estipular una cifra con fines estadísticos–, acerca del número de millones de aficionados con los que cuenta en el mundo la bendita Fifa para blasonar como lo hacen sus conductores internacionales para decir a boca llena que es la Federación deportiva con el mayor número de países afiliados, tenemos que esta Federación Internacional de Fútbol Asociado, Fifa, está metida “entre los palos”, como se dice alegre y despreocupadamente en la parla callejera de nuestras gentes.

Pero vamos que las voces que en todo el mundo se levantaron para felicitar a los delegados de Estados Unidos, cuya intervención extraoficial ya de inmediato provocó la renuncia del señor Joseph Blatter como presidente de la entidad. Han transcurrido más de tres meses de aquella renuncia inesperada, pero de pronto maquiavélicamente hecha para provocar sabrá Dios qué movimiento electorero en la asamblea. Los días pasan y las semanas también y nada que la asamblea se lleva a cabo.

Mientras tanto, el Blatter este tan insumergible a la vista de todo el mundo, sigue maniobrando al frente de este organismo futbolero, pues atiende por un lado los reclamos propios de una entidad tan opulenta como la Fifa y por el otro sabrá Dios la serie de manipulaciones que realiza por debajo de la mesa. No para continuar en el cargo, que eso está descartado hasta por él mismo, pero sí para maniobrar electoralmente con las federaciones nacionales, que son los que van a votar en la bendita y anhelada asamblea.

Hasta ahora el único candidato serio que se le conoce como poseedor de muchas posibilidades para ocupar el cargo de presidente de Fifa, es el señor Platini, este tiene la animadversión de Blatter y la de todos sus paniaguados que le siguen y obedece con lealtad digna de mejor destinatario. Platini fue un excelente jugador de fútbol y más adelante se transformó en dirigente, algo o bastante discutido, que esto último no lo puede decir un escribidor a miles de kilómetros de distancia de los escenarios donde se cuecen las habas de la presidencia de Fifa.