Ser humilde y tener credibilidad constituye las dos marcas más importantes de un candidato. Ser creíble significa que la gente le tiene confianza pues sin confianza no hay seguidores. Y la humildad tiene que ver con el trato del líder con los demás. Nada de poses artificiales, sonrisa postiza y abrazos fingidos.
La Asociación Colombiana de Sociedades Científicas (ACSC), entidad gremial que agrupa a más de 72 organizaciones de médicos especialistas en el país, nos advierte sobre el cierre de EPS y la quiebra de numerosas IPS, con incidencia directa sobre el deterioro de la salud para el pueblo colombiano.
De todos modos, para mejorar las condiciones de vida del país, hay que cambiar la cultura política donde el candidato conquiste el voto sin engañar y el elector vote por el mejor.
Pero detrás de esta operación militar para capturar a Maduro, está todo un poder económico de grandes proporciones por ser uno de los países más ricos del mundo: petróleo, litio, oro, bauxita, diamantes, caliza, agua, biodiversidad y tierras raras (por las que Rusia invadió a Ucrania), las hayacas y las arepas de las venezolanas.
Por eso, en el marketing político moderno se recomienda volver a los mensajes al estilo Telecom y a las cartas firmadas con el puño y letra del candidato para mostrar la parte humana y el sentimiento de amistad, no el Gif, como animación online, que no reemplaza el calor humano de un líder confiable.
Vale aclarar que lo que estos cinco locos han inventado es un dragón de dos bocas: una escupiendo oro en abundancia para unos pocos, capaces de descifrar los algoritmos secretos, y otra expulsando excremento humano para el pueblo raso, aturdido de alegría colectiva.
Ahora bien, si ese atractivo físico natural va acompañado de otras cualidades como el carisma, el buen humor y la facilidad de comunicación, se incrementa la posibilidad del triunfo.
Hay que tener en cuenta que algunos familiares del candidato también pueden inhabilitarlo, cuando tienen autoridad civil o pública, según lo dispone el artículo 179.5 superior, pero la inhabilidad se contabiliza a partir de la inscripción, no de la elección.
Se está armando una estrategia maquiavélica de inflar exageradamente al candidato del segundo lugar, ante la predicción lanzada por la empresa encuestadora Invamer, de que la izquierda le gana a la derecha en la segunda vuelta.
Veinte años después no hallan qué inventar para acabar con el monstruo de la corrupción y mientras tanto siguen empecinados en la aplicación de una norma totalmente nociva para la gestión administrativa del Estado y que entorpece la contratación estatal violando normas como el principio de planeación del presupuesto público.