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El salón de juegos es el lugar preferido del pequeño Miguel Ángel en la casa hogar donde se alberga, durante sus visitas a Barranquilla. Andrés Rodríguez
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Miguel quiere ganarle la partida al cáncer

Esta es la historia de Miguel Ángel Vargas, un niño de 11 años que lucha una batalla contra la leucemia linfocítica. Este lunes se conmemora el Día Internacional del Cáncer Infantil.

“¡Espérense que ni me he arreglado, primero tengo que peinarme!”, se le escuchó decir a Miguel Ángel Vargas, un pequeño que, al ver que el flash de la cámara disparaba varias veces hacia él, corrió para terminar de arreglar su cabello frente a un espejo.

Este niño de 11 años de edad padece de leucemia linfocítica Aguda Infantil. Un tipo de cáncer que afecta la médula ósea, produciendo linfocitos inmaduros o células cancerígenas. Esta enfermedad también afecta los glóbulos rojos, los blancos y las plaquetas sanas, y pone al paciente en riesgo de sufrir infecciones, anemia y recurrentes sangrados.

De ‘paseo’ por b/quilla. Luego de que hace más de un año este amante al fútbol fuera remitido a Barranquilla para tratar su enfermedad, venir a la ciudad se ha convertido para él en todo un ‘paseo’.

El pequeño, oriundo y residente en Santa Marta, durante todo este tiempo se ha albergado por cortos y largos periodos en la casa hogar-fundación Andrea y Vanessa, que tiene sede en ‘La Arenosa’. Miguel Ángel, aunque es consciente de la razón por la que realmente visita el lugar, no oculta su alegría al estar allí. “Me divierto, me siento libre y me da mucha felicidad”, expresa el samario, mientras se emociona jugando en una mesa de futbolito, su deporte preferido.

Al igual que él, muchos pequeños víctimas del cáncer en la región Caribe deben trasladarse hasta esta ciudad para recibir el tratamiento médico necesario para luchar por sus vidas. Así lo asegura María Clara Diazgranados, fundadora de la única  organización sin ánimo de lucro que recibe en su sede a niños de toda la región Caribe, que padecen esta enfermedad.

“Solo en Barranquilla hay médicos con la especialidad de hemato-oncólogo pediatra. Por esa razón, la mayoría de pacientes de la zona son remitidos para acá”, reitera Diazgranados.

Según estadísticas del Ministerio de Salud de Colombia, arrojadas en septiembre de 2015, en el país existe un volumen poblacional infantil de 15.466.381, del cual 19.834 niños han sido diagnosticados con cáncer en un centro médico. En el Atlántico, de enero hasta el octubre del año pasado, se registraron 778.795 infantes, de los cuales 1.545 fueron diagnosticados con la enfermedad.

“Sí tengo amiguitos aquí, sino que no están. De casualidad me los encuentro cuando vienen”, cuenta Miguel, refiriéndose a los otros pequeños que, refugiados en la misma casa hogar que él, salen a diario todas las mañanas a cumplir con los varios exámenes que avivan su luz de esperanza, en medio de los dolorosos tratamientos.

Vivaz y sonriente, el samario asegura que “a mí no me duele eso, ni la intratecal. Después del examen de médula me vine a visitar aquí”, repite, mientras María Clara a sus espaldas lo mira, ríe y niega con la cabeza.

Un caso particular, afirma su mamá, Zaida Hercilia Fadul, quien lo ha acompañado durante toda esta experiencia. 

Zaida rememora el día en que comenzó a sospechar que algo andaba mal. Ella se disponía a bañar a su hijo cuando dos morados la alertaron. “Yo lo voy a restregar y veo que tiene como dos golpes, y los toco, pero él me dice que no le dolían. Ya desde hacía tiempo yo veía al niño de mal color, y decidí apartar una cita médica. Me la dieron para el 12 de diciembre de 2014”, recuerda la madre.

Pero para esa fecha ya Migue no tenía dos, sino 10 morados en sus piernas y no lograba sostenerse por sí solo, continúa relatando Zaida.

En Santa Marta, el niño fue hospitalizado, pero a los pocos días tuvo que ser remitido a Barranquilla porque en la ciudad solo había un hematólogo-pediatra y para el momento estaba de vacaciones.

Llegó el diagnóstico. El 27 de diciembre de 2014 “confirmaron diagnóstico, mi hijo tenía cáncer”.

Durante varios días Miguel Ángel estuvo expuesto a inyecciones, pastillas e infinidad de exámenes que lo pusieron a preguntarse qué pasaba con él. Cuenta Zaida que al principio no deseaba contarle lo que ocurría, pero pasados los días en la clínica “se puso rebelde y no quería los medicamentos. Me preguntaba: ¿mami qué tengo, por qué tomo tantas pastillas? Y me tocó contarle”.

A pesar de la noticia, quizá no muy clara para un niño, el pequeño fue consciente de su enfermedad desde el primer momento, asegura su mamá.

Cuando llegaron a la primera cita con la psicóloga, este samario no dudó en revelarle su diagnóstico. “Los doctores dicen que tengo leucemia linfoblástica aguda”, cuenta Zaida que su hijo recitó al pie de la letra. Y, agrega, “la doctora se sorprendió. Y él lo ha asumido muy bien gracias a Dios, al parecer con mucha madurez para su edad”.

Miguel Ángel se encuentra actualmente en un tratamiento denominado ‘mantenimiento’. Este consta del suministro de 11 tabletas de metotrexato, un día a la semana, y diariamente media de Mercaptopurina. “La semana pasada nos dio un susto. Se le bajó la hemoglobina y se le subieron los leucocitos. Pero ya lo vieron nuevamente y no hubo recaída, y está muy bien de peso”, explica Zaida, como si se tratase de una especialista en el tema.

“Estamos en el proceso, él está respondiendo bien a las quimioterapias”. Y por este motivo, que su madre revela con alegría, Miguel Ángel, quien al igual que la mayoría de niños con cáncer estaba desescolarizado, retomará sus estudios en su natal Santa Marta. “Voy para sexto de bachillerato en el Instituto Libano”, dice emocionado el niño, al tiempo que asegura que castellano es su materia preferida porque le gusta leer y conocer libros.

Pero este también amante a la lectura no permanecerá en la escuela. Los profesores le mandarán las clases y solo irá al colegio para ser evaluado. “Hay tantas enfermedades contagiosas, y ellos no pueden estar mucho tiempo expuestos. Esto lo deben comprender los colegios para que les ayuden a adaptar sus jornadas de clases”, explica María Clara Diazgranados.

Si Miguel Ángel quisiera, pudiera irse ahora mismo a su ciudad a jugar junto a su padre y a suhermana de 13 años que lo espera en casa. Pero este pequeño quiere asistir a la ‘Caminata de la Luz’ que realizará hoy la Fundación Andrea y Vanessa, a las 6 p.m.   desde la calle 49 esquina con carrera 65.

“Él, como se siente bien, quiere irse a caminar. Le preguntó al abuelo que más o menos cuánto era el recorrido de 3,5 kilómetros. Ya se pinta caminando”, dice entre risas Zaida, quien al ver a su hijo manejando bicicleta en el patio, le advierte: “dale suave, suave”.

Miguel Ángel viajará mañana a Santa Marta, portando aún su catéter implantofix, para también a reencontrarse con sus mascotas, a quienes recordó hasta en su momento más crítico. “Cuando lo internaron por primera vez aquí, escribió en un guante: Tomás y Kathy, mis amores”, contó su mamá.

Una casa en el barrio Tejares del Libertador, en Santa Marta, se empieza a preparar desde ya porque el próximo 16 de marzo Migue cumple 12 años. 

“Bueno mami, como yo no puedo comer dulces, has muchos deditos de carne, un arroz de pollo y un pastel grande. Porque, ¿para qué vamos a repartir bombom bum?”, culmina preguntándole este futuro futbolista a su mamá.

¿Cómo surgió la iniciativa de conmemorar este día?
En el año 2002, la Organización Internacional de Cáncer Infantil, CCI, –una red conformada por más de 177 organizaciones de padres de niños con cáncer provenientes de 90 países alrededor del mundo–, decidió celebrar por primera vez el Día Internacional del Cáncer Infantil con el fin de concientizar y sensibilizar a la población mundial sobre este padecimiento y sobre la importancia que tiene la atención oportuna a los niños que padecen la enfermedad. Además de esto, la entidad sin ánimo de lucro se motivó a conmemorar la fecha con el objetivo de resaltar que la muerte de estos pequeños es evitable con un diagnostico y tratamiento temprano. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, el 70% de estos casos en menores tienen cura, por lo que aseguran que todo niño con cáncer merece obtener una atención médica inmediata.

Dice la OMS
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cada año más de 250.000 niños en el mundo reciben un diagnóstico de cáncer.  Y se estima que, aunque la medicina asegura que el 70% de estos casos infantiles tienen cura, alrededor de 90.000 niños mueren a causa de esta enfermedad, sobre todo en los países subdesarrollados.

Caminata de la Luz
Este domingo, a partir de las 6 de la tarde, se llevará a cabo la ‘Caminata de la Luz’, en el marco del Día Internacional del Cáncer Infantil. El recorrido inicia en la calle 49 esquina con carrera 65 barrio modelo. Es organizada por la fundación Andrea y Vanessa.

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