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Los niños son los principales consumidores de gaseosas y otras bebidas azucaradas. Shutterstock
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Exceso de azúcar, el riesgo detrás de las gaseosas

En el marco de que se prohibió la venta de bebidas azucaradas en los colegios de primaria, expertos explican por qué se debe disminuir el consumo de estas •Proponen promover mejores hábitos alimenticios.

José Manuel Sanjuanero, de 8 años, está en tercero de primaria. Toma gaseosas todos los días, incluso en el desayuno cuando queda de la que su mamá compró la noche anterior. Esta es una de sus bebidas preferidas, especialmente la de sabor a manzana. Usualmente, la consume en la merienda del colegio, a eso de las 9:30 de la mañana.

Por otro lado, Valeria Ortiz, de 10 años, quien cursa quinto de primaria, no consume estas bebidas, pues su mamá le ha enseñado que estas contienen demasiada azúcar. Por su parte, prefiere tomar jugos de fruta, ya sean naturales o procesados pues, según ella, tienen menos azúcar.

Estos casos reales muestran el paralelo que existe en el consumo de gaseosas en niños; algunos desconocen si estas bebidas son buenas o no para la salud, mientras otros han sido enseñados por sus padres al respecto.

Con el objetivo de fomentar un estilo de vida activo y saludable para los menores de edad, la Cámara de la Industria de Bebidas de la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, acordó que en instituciones educativas de primaria del país no se venderán más gaseosas, tés y bebidas hidratantes.

Según Santiago López, director de la Cámara de la Industria de Bebidas de la Andi, la decisión de llegar a un compromiso de autorregulación es producto de un proceso realizado por el gremio, que llevó más de dos años de preparación, durante el cual se hizo la revisión de buenas prácticas internacionales. “Si bien los aumentos en los índices de sobrepeso no son atribuibles a las bebidas o al azúcar, como industria, como actores de la sociedad, podíamos aportar positivamente en la formulación e implementación de soluciones”, indicó.

En el marco de esta decisión, EL HERALDO consultó a expertos para que explicaran acerca del contenido de estos productos y por qué estos resultan perjudiciales para la salud.

Inicialmente, se debe saber que una gaseosa de 250 mililitros contiene aproximadamente 27 gramos de azúcar añadida. Adicionalmente, está compuesta de colorantes, conservantes, sodio, saborizantes, cafeína, entre otros. Esto, según la información nutricional provista por algunas bebidas de este tipo en su empaque.

El año pasado, la Organización Mundial de la Salud recomendó reducir el consumo de azúcar a menos del 10% de las calorías diarias, es decir, solo ingerir cerca de unos 25 gramos de azúcar al día. Esto quiere decir que con una sola gaseosa pequeña se consume poco más del azúcar que se debería ingerir en varios alimentos a lo largo del día.

En ocasiones, al llegar la noche, se han ingerido otras bebidas azucaradas, golosinas, galletas y postres, dando como resultado que una persona haya consumido el azúcar de toda una semana en un solo día. Esto provoca que se empiecen a presentar problemas de salud.

Para la nutricionista Ana María Sirtori es importante que el consumo de las gaseosas se disminuya, ya que para ella este sí está relacionado con los altos índices de obesidad que se registran en el país. “Estos refrescos no poseen un valor nutricional para nuestros niños escolares, y sería de suma importancia que todos comenzáramos a disminuir la frecuencia del consumo de esta bebida, y la cambiáramos por mejores hábitos alimentarios”, asegura.

Mónica Schraer, presidenta de la fundación Nu3, también afirma que la medida tomada por el Andi es una decisión acertada, ya que la desde hace cinco años han estado ofreciendo un congreso de nutrición y obesidad en el cual especialistas han informado sobre los altos niveles de obesidad.

Schraer cuenta que la fundación “nunca le ha dado a los niños gaseosa o bebidas azucaradas a los niños”. Explica que inicialmente entregaban jugos de fruta con los almuerzos, pero que luego de que estudios comprobaran que estos pueden producir que el páncreas secrete más insulina y se produzca obesidad o diabetes, dejaron de hacerlo. “Ahora se les da la fruta, no el jugo. El niño recibe su alimento acompañado de una fruta”, cuenta.

La nutricionista Sirtori y Schraer coinciden en que la idea de tomar estas medidas, así como lo hace la Andi, es mantener una alimentación equilibrada y que los padres tomen conciencia de que deben enseñar a sus hijos a comer de manera correcta y sana. “A esas bebidas deberían ponerle lo que le ponen a los cigarrillos, que es perjudicial para la salud. La gente debe ser consciente que eso hace daño”, afirma Mónica Schraer.

Entre las recomendaciones que da la nutricionista Sitori para promover un mejor estilo de vida dentro los colegios está implementar más la actividad deportiva. “La educación física mínimo debería ser tres veces por semana, una hora, en caso de que no se pueda todos los días”, propone.

La especialista asegura que la tarea de promover en los niños mejores hábitos para tener una buena salud es de todos de los padres, maestros, profesionales del área de la salud, del Ministerio de Educación y Salud y de la de la industria. “Se deberían realizar talleres de  estilos de vida saludable para conocer todos los beneficios que nos brinda una alimentación Cesa (completa, equilibrada, suficiente, adecuada e inocua)”, dice la nutricionista.

Dulce, adictivo

De acuerdo con el ingeniero de alimentos Óscar Cabarcas, desde los años 80 las gaseosas han sido endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa, pero después en estudios se demostró que este jarabe se “desdobla” en el hígado y se transforma en grasa.

Explicó que el jarabe es absorbido a través de la célula y provoca el síndrome metabólico. “Este es un cuadro de problemas juntos, que se manifiesta a través de la alta presencia arterial, resistencia a la insulina y aumento de los niveles del colesterol malo”, dice Cabarcas.

El ingeniero agrega que, adicionalmente, aparece la grasa abdominal pero de manera visceral, que consiste en la que se forma alrededor de los órganos.

Cabarcas cuenta que existen estudios relacionados con los contaminantes de alimentos, que explican que no solo se debe evitar el azúcar que está en las gaseosas, sino de todos aquellos productos que lo tienen “escondido”. “Tenemos los snacks, chocolate, todo lo que tiene que ver con repostería y helados. Estos tienen gran cantidad de azúcar”, dice.

El ingeniero explica que el principal problema del azúcar es que es adictiva. Según Cabarcas, otros estudios han comprobado, a través de escáner, que cuando se ingiere azúcar se estimula una parte del cerebro donde se produce placer. Los investigadores han comparado esto con el efecto que produce el consumo de cocaína.

En cuanto a la decisión de la Andi, Cabarcas comenta que la considera “trascendental”. Sin embargo, explica que la medida no solo debe incluir a las bebidas azucaradas, sino también las golosinas y otros productos con exceso de azúcar. “Además, debería haber disponibilidad de otros alimentos saludables”, recalcó.

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