El país europeo se negó a aumentar el gasto en defensa al 5%, e insistió en que no necesita un porcentaje tan alto para cumplir con la OTAN, y que le basta con un 2,1%.
La delegación rusa demandó también que Kiev ponga límites al número de efectivos de sus fuerzas armadas.
Entre todas estas estrategias y alianzas que buscan contrarrestar a Trump, Israel o Rusia, según el contexto regional, queda la incógnita de si, en algún momento, los países sudamericanos desarrollarán una visión conjunta en materia comercial y política frente a las medidas del nuevo presidente de Estados Unidos.
Tal vez esto se deba a que quienes lideran las naciones están muy lejos de la experiencia vivida por Roosevelt y Churchill, o porque, aun conociendo el nivel de devastación humana que estos hechos pueden provocar —y que ya están provocando—, prefieren un pragmatismo basado en el uso de la fuerza y el poder en lugar de la justicia y la paz.
El evento contaba con la presencia de los líderes de todos los países miembros de la OTAN y mandatarios aliados al cierre de la cumbre de dos días celebrada en Washington.