Hasta el momento ha trascendido el caso de Elise Stefanik, nominada como embajadora ante la ONU, quien recibió una amenaza de bomba en su residencia del estado de Nueva York.
El sospechoso confesó que planeaba detonar el explosivo en la semana previa al Día de Acción de Gracias, celebrado el próximo jueves, con el objetivo de “despertar a la gente”.
Los investigadores han informado que junto al artefacto explosivo, el propietario del local encontró un papel con un mensaje.
La explosión abrió un cráter de unos 7 metros de diámetro y un metro de profundidad.
Las alerta de bomba vino de un mensaje anónimo colgado en una página web, no identificada hasta el momento.