El Heraldo
Cortesía Barranquijazz
Sociedad

Adiós a Roberto Roena, piloto de la Apollo Sound

Se detuvo el swing del bailarín, percusionista y director de orquesta. Familiares, músicos e investigadores culturales elogian el legado del boricua.

A bordo de su Apollo Sound el legendario percusionista Roberto Roena se despidió la noche de este jueves de los salseros con su Guangancó del adiós. Lo hizo a su estilo, sin lágrimas, sin heridas, sin llanto, siempre con alegría…

Así partió el reconocido bailarín y director de orquesta, abrazado por sus hijas Gladys y Brenda, en una habitación del hospital de Carolina, Puerto Rico, donde fue internado de urgencia por unos dolores estomacales. Las causas de su muerte aún no han sido reveladas.

Gladys sostiene que el artista de 81 años, siempre inspiró sonrisas y que disfrutó sus últimos días “exageradamente” feliz. “No estaba mal, compartió con nosotros días muy tranquilos, había llegado de Estados Unidos y realmente nos toma por sorpresa su muerte, porque gozaba de buena salud en estos momentos. Incluso no tenía ningún tratamiento médico”, dijo la mujer cuyo tema favorito de su padre es El progreso, interpretado originalmente por el brasileño Roberto Carlos.

Cabe anotar que El Señor Bongó, como se le conocía, en 2003, 2006 y 2014 tuvo complicaciones de salud ligadas a episodios de estrés.

Sus familiares han informado que su último adiós será público, pero siguiendo todos los protocolos establecidos por cuenta de la pandemia.

Nacido en Mayagüez, Puerto Rico, el 16 de enero de 1940, Roena dio sus primeros pasos en el arte del espectáculo montando rutinas de baile con su hermano Francisco.

De esta manera, se ganó el apelativo de El Gran Bailarín y fue contratado en el programa de televisión La Taberna India. Durante una de las grabaciones, el percusionista Rafael Cortijo lo vio en acción y quedó fascinado con su swing.

Cortijo visitó a los padres de Roberto y les pidió su consentimiento para contratarlo, enseñarle a tocar bongó y campana y llevarlo a Nueva York.

Es así como permanece siete años con Cortijo y su Combo, compartiendo los mejores escenarios de Estados Unidos, Europa y Sudamérica con el cantante Ismael Rivera.

Posteriormente haría parte de El Gran Combo de Puerto Rico, Las Estrellas Fania y fundó Los Megatones y su Apollo Sound.

El 16 de julio de 1969, mientras despegaba la misión Apolo 11, primera en lograr que un ser humano pisara la superficie lunar, Roena creaba con los pies bien puestos en la Tierra su orquesta Apollo Sound, la cual lanzaría una serie de éxitos que han sido bailados en diferentes países.

Su nexo con Barranquilla

El programador musical Víctor Buelvas, El Terror, otrora director de Rumba Stereo, destaca algunos temas que estremecieron los oídos y pies de los barranquilleros.

“Sus éxitos en nuestra radio son: Let In Rain, La distancia, Guaguancó del adiós, Mi desengaño, Cómo te hago entender, El Cui, Cui, un vallenato que cantó Alfredo Gutiérrez en 1971, de la autoría de Calixto Ochoa, y Sabroso, canción que grabara el Binomio De Oro en 1978”.

El investigador musical Carlos Mario Mojica, Don Alirio, recuerda que su primer álbum Roberto Roena y su Apollo Sound (1970) sonó mucho a nivel picotero, más no en la radio, calando en el gusto de los bailadores el tema Tú loco loco y yo tranquilo. “Luego vino el volumen 2 que incluyó Let It Rain que pegó mucho a nivel de competencias de coleccionistas, porque es un LP muy difícil de conseguir”.

Agrega que en su nave del Apollo militaron virtuosos músicos como los trompetistas Elías Lopés y Mario Cora, el trombonista Gunda Merced, el saxofonista y flautista Miguel Rodríguez, el conguero Papo Clemente, y las voces de Piro Mantilla, Tito Cruz, Frankie Calderón, Sammy González, Carlitos Santos y Papo Sánchez.

“Sus arreglos eran tan distintos a lo que hacía La Fania, su énfasis estaba en el bongó que iba a un tempo distinto. Experimentaba mucho, dejándose influenciar por los sonidos norteamericanos; mientras el resto de orquestas buscaban sonidos más latinos, Roena mostraba matices de jazz y funky”.

El timbalero Ricardo ‘el Pin Ojeda’ contó que Joe Arroyo era admirador de los arreglos de Roena, al punto que en 1985 grabaron el álbum Me le fugué a la candela, inspirado en el éxito del boricua.

“De ese álbum despuntaron Tumbatecho y El barbero. Joe nos pidió que la grabación del disco iniciara con el tema Me le fugué a la candela, nos explicó que lo quería en salsa y que sonara diferente a lo hecho por Roena, tremendo reto. Hasta que no quedó listo no avanzamos con el resto de temas, tuvimos dos bongoseros, a Efraín Villanueva y Charlie Plá. Joe se la pasaba escuchando el LP Roberto Roena y su Apollo Sound 4 y siempre me guió para hacer cosas al estilo del maestro”.

Este músico boricua se presentó en grandes eventos como el Carnaval Internacional de las Artes en 2009, protagonizando un reencuentro con su director en Las Estrellas Fania, Johnny Pacheco.

 En Barranquijazz Festival hizo lo propio en 2017. Esa vez compartió escenario con el cubano Orlando ‘Maraca’ Valle.

“Lo trajimos porque era un músico muy vanguardista, tenía la facultad de tomar la música más complicada y ponerle un traje de baile. En su gala quedó muy impresionado cuando sonó la sesión de vientos de los músicos cubanos, los ojos se le querían salir”, recordó Antonio Caballero, cofundador de este Festival.

Un verdadero ‘showman’

El experto en música afroantillana Jessie Ramírez, en diálogo con EL HERALDO desde Estados Unidos, dijo que Roena será recordado por los diferentes trucos que puso en práctica en sus presentaciones. “Era todo un showman, se pintaba de colores el cabello, también se amarraba un arnés para atravesar el escenario del Madison Square Garden, fue una de las grandes figuras de la era dorada de la Fania All Stars. Hizo parte de la nómina de luminarias que participó en el concierto Fania All Stars in África, en Zaire en 1974, donde enloqueció a los africanos con su swing”.

El vocalista Papo Sánchez, interprete del éxito Mi desengaño, en diálogo con este medio lo catalogó como su “padre musical”.

“Me dio mucha confianza y por fortuna jamás le fallé. Ingresé a la Apollo en 1974, reemplazando a Tito Cruz (intérprete de Guaguancó del adiós). Me dio la oportunidad de grabar Mi desengaño, tema que era para Sammy ‘el Rolo’ González, voz líder, pero Roberto vio mis ganas de comerme el mundo y por eso me dio esa maravillosa oportunidad”.

Papo, que estuvo en otras dos etapas en la orquesta de Roena, lo definió como un hombre “noble, muy estricto en el trabajo, chistoso y todo un showman”.

Bobby Cruz fue uno de los salseros que lamentó en sus redes esta pérdida para su género musical.

“Roberto, siempre nos hacía maldades, no podíamos bajar la guardia. Siempre lo recordaré como el que escondía las maletas, llamaba al teléfono de tu habitación haciéndose pasar por otra persona, era muy bromista”.

El panameño Rubén Blades se refirió a él como un “querido amigo” y colega. “Excelente bailarín, percusionista, bongosero, director de orquesta y amigo leal”.

El Gran Combo de Puerto Rico, agrupación que ayudó a fundar, también lamentó su partida: “Ahora estará tocando y bailando junto a su amado tío Aníbal Vázquez para nuestro Padre Celestial”, dijeron Los Mulatos del Sabor.

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