El Heraldo
La serie muestra los duros momentos que vivieron en cautiverio las reconocidas periodistas. Cortesía
Sociedad

La pluma de Gabo revive en la pantalla con ‘Noticia de un secuestro’

La serie que se estrena este 12 de agosto en Prime Video es producida por su hijo Rodrigo García Barcha. En diálogo con EL HERALDO ofreció detalles sobre la adaptación a la pantalla chica.

1996. El narcotráfico dominaba a una Colombia herida, víctima de la guerra y sometida a pies de quienes con asesinatos y sangre reclamaban derechos más allá de las consecuencias a pagar por los crímenes cometidos.

En medio del clamor de un pueblo indefenso e intimidado, la prensa aparece primero como faro, pero después como víctima, pues atentados y secuestros apagaron las voces de grandes referentes de la época.

La década noventera se llenó de titulares escritos por los colegas de aquellos que habían sido privados de la libertad, apartados de sus familias y atados a unas cadenas. Maruja Pachón, una de ellas, se dirigió a la máquina de escribir insignia de la nación, la de Gabo, para que relatara su historia, que contara su crónica, que hiciera la Noticia de un secuestro, publicada en 1996.

Este libro, como las demás creaciones del cataquero, repercutió no solo en el momento, sino en generaciones posteriores, siendo ese un impacto tradicional alcanzado por las obras del prócer del Realismo Mágico, que en esta ocasión sirvió a la solicitud de la comunicadora, quien junto con su cuñada, Beatriz Villamizar, se sumaron a las cientos de víctimas que dejó el conflicto.

Ahora, 26 años después, la historia renace, pero esta vez en la pantalla chica y aún con la sangre misma de García Márquez en las venas, pues su hijo Rodrigo se dio a la tarea de adaptar a una serie el libro escrito por quien lo crió.

“Es el trabajo que nace del deseo de hacer una serie que fuera un contrapunto al contenido que habla del narcotráfico, que exalta la figura del narcotraficante, los excesos, la violencia, lo grotesco del mundo del narcotráfico, para hacer una serie donde el foco de atención sean las víctimas, los secuestrados y mostrar los efectos de la guerra, de los narcos contra el Estado y su repercusión principal en un grupo de individuos”, afirmó García Barcha sobre las motivaciones detrás del desarrollo de la producción.

Pero a diferencia de un libro, que contiene cuantas páginas su autor desee, en las pantallas se reduce el espacio, se limita el aliento. Sin embargo, el desarrollador optó por la opción más permisiva: un formato serial, no uno de película, a fin de contar con “las horas que fueran necesarias para contar esta historia”.

“No quería hacerlo como una película, con las restricciones de tiempo, sino poder contar la historia en las horas que sean necesarias y tener toda la posibilidad de hacerlo en Colombia, con talento colombiano”, agregó.

Cortesía
Reviviendo la agonía de Maruja Pachón

Con la idea puesta y la intención en marcha, llega el proceso de siempre: centenas de audiciones, miles de llamadas y un sinfín de minutos de grabación en sets, incluyendo a actrices y actores que, en esta oportunidad, se dieron a la tarea de revivir lo que para una región entera, la latinoamericana, fue una era de dolor y sombras.

“No se veía ninguna luz. A Maruja le cubrieron la cabeza con una chaqueta y la hicieron salir agachada, de modo que lo único que veía eran sus propios pies avanzando, primero a través de un patio, y luego tal vez por una cocina con baldosines. Cuando la descubrieron se dio cuenta de que estaban en un cuartito como de dos metros por tres, con un colchón en el suelo y un bombillo rojo en el cielo raso. Un instante después entraron dos hombres enmascarados con una especie de pasamontañas que era en realidad una pierna de sudadera para correr, con los tres agujeros de los ojos y la boca. A partir de entonces, durante todo el tiempo del cautiverio, no volvió a ver una cara de nadie”, había contado el escritor en su título.

Por su parte, reviviendo justamente ese episodio en la piel de la secuestrada, Cristina Umaña confesó en su diálogo con EL HERALDO: “Había tanta empatía con este dolor que la emoción iba surgiendo, los recursos estaban puestos para que nosotras pudiéramos transitar ese lugar tan oscuro y que a mí en lo personal me causaba mucho temor, pero no solo por lo que es un secuestro en sí y lo agresivo que es, pues es un secuestro de lesa humanidad, sino por ser honesta por lo que iba a vivir y a transmitir. Fue un reto que tuve que asumir al vivir esta experiencia”.

“No sé si logramos sentir lo que llega a sentir una persona que es privada de la libertad, sin su familia y en la constante incertidumbre. Lo que sí sé que vivimos todas es que teníamos nuestro corazón, nuestra alma, nuestros cinco y hasta sexto sentido puestos en ello, oyendo cómo hacerlo, gritando al universo que queremos hacerle justicia a las víctimas. Así, mis compañeras y yo intentamos hacer el trabajo más honesto que pudimos”, complementó a esa idea Majida Issa, quien en el drama le da vida a la abogada y periodista Diana Turbay, cuya vida fue arrebatada por una bala en medio del rescate efectuado el 25 de enero de 1991 en Copacabana, Antioquia. Según la versión oficial, fue asesinada por atrás por parte de sus secuestradores, mientras que otras versiones afirmaban que la bala provenía de las fuerzas de rescate.

Metidos en la piel de los familiares

Insistiendo en que no es hora de centrarse en los autores de la guerra, sino en aquellos que vivieron el momento, Juan Pablo Raba, el hijo colombiano de Hollywood, se suma al proyecto en el papel del congresista Alberto Villamizar, uno que también sufrió los efectos de lo ocurrido, pero como familiar, como uno de esos que lloraban por los suyos, sin mucho que poder hacer, aún con todo el poder que el honorable Congreso de la República le confería y que la relación cercana con el presidente de turno le ofrecía.

“Es un gran momento para cambiar el punto de vista, para centrarnos en las víctimas y comenzar a contar sus historias”, aseveró Raba en conversación con esta casa editorial.

El trabajo está hecho, el público espera y la producción casi a estrenar. “Uno de los aspectos que más me gusta del resultado final es que es una serie muy humana, tiene una gran empatía y no está hecha con ánimo de explotar, sino de ver al ser humano, de vernos a nosotros mismos y de pensar: yo podría ser esa persona. Hacer lo personal, universal y recordarnos que la víctima no es una víctima, sino que es una persona como tú o como yo y que lo político es personal siempre y ese es un buen recordatorio”, agregó Rodrigo García a días del lanzamiento.

Sobrevivientes y testigos de los horrores de tal crimen, los personajes en el libro y periodistas en la realidad sirvieron de inspiración para el próximo contenido de Prime Video, que llegará a los hogares y memorias de los colombianos a partir de este 12 de agosto.

 

Gabriel García Márquez, autor del libro.
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