El Heraldo
Cortesía Balenciaga
Sociedad

La industria de la moda usa su poderío en el conflicto Rusia-Ucrania

Durante mucho tiempo la industria de la moda ejerció un rol de indolencia en los conflictos geopolíticos, pero ahora parece estar usando todo su poder para intervenir.

Cuando estallaron las dos Guerras mundiales, en 1914 y 1939 respectivamente, toda evolución creativa se detuvo súbitamente. Sin embargo, esto no evitó que muchos de quienes pudieron seguir ejerciendo continuaran creando fastuosos vestidos de alta costura, ignorando el hecho de que afuera se libraba un gran conflicto.

La moda era una burbuja que pecó durante mucho tiempo por omisión.

Pero la industria de hoy es una mucho más evolucionada, fortalecida y organizada que la de hace un siglo, por eso su actuar en el conflicto de Rusia y Ucrania se aleja del papel de espectador pasivo que vende fantasías para el día después, cambiándolo por uno que ejerce su poderío para sacudir de golpe la economía de un gigante como Rusia.

 

Desde las marcas más comerciales hasta las de lujo se han movilizado para tomar medidas radicales frente a la nueva crisis.

Inditex, que es la compañía dueña de Zara, Bershka, Stradivarius, Massimo Dutti, entre otras, decidió cerrar sus 502 tiendas en Rusia, una cifra que no es menor, puesto que este país es el segundo mercado más importante para el gigante español y en el cual se emplean más de 9.000 personas.

“Inditex informa que en las actuales circunstancias no puede garantizar la continuidad de las operaciones y de las condiciones comerciales en la Federación Rusa y suspende temporalmente su actividad en las 502 tiendas (de las cuales, 86 son Zara) y en el canal online del país”, anunciaron en un comunicado.

Otras más ligadas al sector de lujo también han hecho lo propio. Hermès, por ejemplo, fue la primera gran marca de este rubro en anunciar que cerraría sus tres tiendas rusas y detendría las actividades comerciales en la región.

Lo mismo hizo Chanel, quienes decidieron pausar sus negocios en Rusia, una medida que incluye el cese de abastecimiento de las tiendas y el cierre temporal de todas sus boutiques, incluyendo las ventas en la página web. Además, la casa parisina ha hecho una donación de dos millones de euros a distintas ONG con el fin de ayudar a las familias que han sido afectadas por la guerra.

A través de un comunicado, la firma ha dejado claro que “desde el comienzo de este conflicto, la protección y la seguridad de nuestros empleados ha sido nuestra prioridad, proveyendo ayudas económicas, morales y organizacionales (…) la Fundación Chanel estará trabajando muy de cerca con los aliados locales para apoyar en mediano y largo plazo a las mujeres y niños afectados por esta situación”.

Otro en realizar donaciones fue el Grupo LVMH, propietario de las principales casas de lujo como Louis Vuitton, Dior, Givenchy, Celine, Kenzo, Bulgari, Fendi, Tiffany & Co, entre otras.

El conglomerado ha hecho una primera donación de emergencia de cinco millones de euros para apoyar al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) con el fin de ayudar a las víctimas directas e indirectas del conflicto.

 

Además, el grupo está lanzando una campaña de recaudación de fondos en apoyo del CICR para facilitar las contribuciones de los empleados de sus 76 marcas.

“El LVMH Heart Fund, lanzado en 2021, se ha activado específicamente para brindar apoyo financiero y psicológico a todos los empleados, especialmente a los directamente afectados por este conflicto”.

Por su parte, la edición ucraniana de la revista Vogue instó a todos los conglomerados y empresas internacionales de moda y lujo a cesar cualquier colaboración en el mercado ruso con efecto inmediato. “Mostrar su conciencia y elegir a la humanidad sobre los beneficios monetarios es la única postura razonable que uno puede tomar para enfrentar el comportamiento violento de Rusia”, se leía en el comunicado.

De alguna u otra manera, la industria de la moda se ha visto forzada no solo a tomar partido, sino a intervenir de forma urgente en la guerra.

Lo anterior también se debe a la presión que ha producido una nueva generación de consumidores que exige una posición en distintos temas como lo son, también, el racismo, el feminismo y el medio ambiente.

Protesta en la pasarela

Conjunto a las decisiones ejecutivas, los diseñadores ya han empezado a mostrar su posición con respecto a la contienda que al día de hoy ya ha desplazado a más de 1,5 millones de personas, según cifras de la ONU.

Durante la Semana de la Moda de Milán, Giorgio Armani presentó su nueva colección para el otoño/invierno en medio de un silencio sepulcral como señal de respeto a lo que acontece en Ucrania.

“Tenía que buscar la manera de comunicar que aquí no estamos de fiesta, porque lo que está pasando allá afuera me preocupa mucho. Entonces, le dije a mi equipo que no quería música en el programa. Todos estaban conmovidos, y creo que, tanto detrás del escenario como en el teatro, el silencio era más fuerte y mucho más impactante que cualquier tipo de música”, dijo Armani.

Mientras tanto, en París, Demna Gvasalia, director creativo de Balenciaga le dio una mirada personal, emotiva, espectacular y trasgresora a su más reciente presentación.

 

Otro de los homenajes fue la bandera ucraniana. Cortesía Balenciaga

El escenario no necesitaba explicación alguna, estaba todo cubierto de nieve y un fuerte viento obligaba a los modelos a caminar con más esfuerzo.

Detrás, un juego de luces que emulaba un bombardeo. Todo fue literal, la atmosfera mostró el complicado viaje que hacen quienes van huyendo de la guerra.

Los invitados, quienes encontraron en sus asientos camisetas con la bandera de Ucrania, presenciaron el evento detrás de un vidrio, como quienes ven la guerra a través de un televisor.

El diseñador, de origen georgiano, compartió en redes sociales una conmovedora carta escrita por sí mismo que explicaba la razón de ser de la presentación.

“La guerra en Ucrania ha desencadenado el dolor de un trauma pasado que llevo en mí desde 1993, cuando sucedió lo mismo en mi país de origen y me convertí en un refugiado para siempre. El miedo, la desesperación, la comprensión de que nadie te quiere”, manifestó Gvasalia.

También confesó que estuvo al borde de cancelar su desfile. “…trabajar en este show esta semana fue increíblemente difícil para mí, porque en un momento como este, la moda pierde su relevancia y su derecho real a existir. La Semana de la Moda se siente como una especie de absurdo. Pensé por un momento en cancelar el evento en el que mi equipo y yo trabajamos, pero luego me di cuenta de que cancelarlo sería ceder y rendirme al mal”, explicó.

Lo cierto es que, por muy desconectada de la realidad que siga pareciendo para quienes la desconocen y desacreditan, la moda es una industria que hoy no titubea al tomar postura y que, por el contrario, deja atrás el silencio, la indolencia y la apatía que la distinguió durante mucho tiempo.

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