El incienso es sin duda alguna uno de los elementos más representativos de la Semana Santa.
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Su humo, que se eleva durante los rituales, se asocia con la oración y la conexión con lo divino.
En la tradición cristiana, su importancia se remonta a la Biblia, especialmente en el relato de los Reyes Magos, quienes lo ofrecieron a Jesús como símbolo de su divinidad.

También aparece en el Evangelio de Lucas, donde se menciona su uso en prácticas litúrgicas.
Actualmente, la Iglesia Católica lo emplea en distintos momentos de la misa y en procesiones, especialmente durante el Jueves Santo, reforzando el ambiente solemne de estas celebraciones.

¿El incienso es malo para la salud?
Sobre su impacto en la salud, especialistas de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica indican que el humo del incienso contiene compuestos similares a los del tabaco.
Sin embargo, aclaran que no existe evidencia concluyente de que su uso ocasional en contextos religiosos sea perjudicial, debido a la baja exposición.

Por ejemplo, los expertos de ACI Prensa (antigua Agencia Católica de Informaciones en América Latina) indicaron que el Misal Romano sugiere el uso de incienso durante la procesión de entrada y al comienzo de la misa para incensar el altar, en la proclamación del evangelio, en el ofertorio y en la consagración.
Asimismo, durante la Semana Santa, queman en varias ocasiones a lo largo de la liturgia.


















