El Heraldo
Opinión

La última carta

Anteriormente tenía un concepto sobre la medicina cubana. Me pregunto, ¿por qué le dieron tanta fama? Hoy cuando analizo el caso de Hugo Chávez, caso que pone en la palestra pública internacional no solo el caso de la medicina cubana, sino la del mundo en general, los sistemas de salud, los procedimientos y aun cuando les incomode, en el trasfondo se evalúa la calidad académica de las facultades de medicina y el ejercicio profesional de los médicos en general.

Mis conclusiones como investigador me llevan a manifestarles a la sociedad y al mundo entero que efectivamente nos encontramos frente a un fraude académico, científico y político. Hoy he entendido el porqué sobreviven algunas víctimas de este fraude (pacientes), y por qué otros no, el porqué, por mucha ‘inversión’ que hagan en investigación, no encuentran moléculas químicas, como tampoco van a encontrarlas las infructuosas investigaciones para una supuesta vacuna para el cáncer, que como ya se los he manifestado a muchos investigadores de estos, tratar de buscar una vacuna para el mal comercial del cáncer es similar a encontrar una vacuna contra el hambre, más bien se está invirtiendo más en desinformación que en investigación. A mí personalmente me hubiera sido más aceptable que los protagonistas y apologistas de los fraudes académicos hubiesen respondido profesionalmente y no hubiesen apelado a la censura  de los medios valiéndose de su poder político y económico, y que las academias (sea cual fuere su visión, misión), hubiesen recurrido a la respuesta profesional y no a un chisme u ofensa personal como lo hicieron algunos ‘especialistas’.

He ahí un Hugo Chávez Frías, y otros tantos ingenuos e inocentes víctimas de un fraude académico y científico patrocinado por la ignorancia de nuestros académicos y profesionales que no se toman el trabajo de verificar la información que reciben y que en una forma irresponsable aplican procedimientos inhumanos, sin siquiera medio entender que están luchando no contra una enfermedad, sino contra un fraude académico, científico y político.

A Hugo Chávez Frías lo están llevando a la frontera cadavérica, que indefectiblemente lo llevará hacia el laberinto que lo conducirá a la muerte. Sin embargo, la arrogancia, la terquedad y el deseo por ganar indulgencia ante la opinión mundial de “la mejor medicina del mundo” les impide ver el abismo que existe delante de sus pies.

Si a Hugo Chávez Frías no lo descontaminan de los efectos de la quimio y la radio que le aplicaron  para “una enfermedad cuyas causas no se conocen” o “un conjunto de enfermedades diversas de origen desconocido” o “genéticas”. Ignorando estos sabios que esto es un fraude académico científico y político, seguidamente a la  descontaminación hay que trabajarle en terapia para trastornos metabólicos (sin moléculas químicas), el pueblo venezolano debe prepararse para el fatal desenlace. Infortunado que los médicos cubanos y del mundo ignoren el verdadero origen de este ‘mal’ y hayan trabajado sobre desinformación, y muchos investigadores sobre pistas falsas,  habiendo perdido años en sus investigaciones.

Hugo, te juegas la última carta sobre la mesa.

José de Jesús Tejada Maury
jotema044@gmail.com

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