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Un estadounidense decidió apostar por un cambio radical en su vida al invertir más de un millón de dólares en una vivienda de campo aristocrática en Radicondoli, un pequeño pueblo de Italia.

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Se trata de Vito Andrea Racanelli, un abogado originario de Denver, quien adquirió una antigua granja aristocrática en la región de la Toscana. La propiedad, cuya historia se remonta al siglo XVIII, requiere actualmente trabajos de restauración, lo que podrá elevar aún más la inversión total destinada al proyecto.

La decisión de mudarse no fue únicamente inmobiliaria. Racanelli emprendió este cambio junto a su familia motivado por el deseo de reconectar con sus raíces italianas y adoptar un estilo de vida más tranquilo, alejado del ritmo acelerado de Estados Unidos.

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“Empecé a sentir esa necesidad más adelante en mi vida, cuando mis amigos se dispersaron por todo el país, mis intereses personales maduraron y creció mi deseo de reconectar con mis raíces.”, dijo Racanelli, de 47 años, durante una entrevista con CNN.

Racanelli decidió mudarse junto a su esposa Lynn, una ex higienista dental, y sus hijos Vito, de 16 años, y Carmen, de 13, después de sentirse atraído por conocer el origen de sus antepasados.

La familia ahora reside en una sección de la propiedad llamada “Podere Doglio”, que data de la década de 1750, está situada cerca de una reserva natural y cuenta con una piscina y cinco hectáreas de terreno.

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“Estaba cansado de pasar tanto tiempo detrás de un escritorio, y mi esposa y yo queríamos pasar más tiempo viajando por Europa y simplemente disfrutando del aire libre…”, añadió.

En medio de la entrevista, Vito reveló que se dejó a atrapar por las costumbres y la seguridad para sus hijos.

“Disfrutamos de un precioso almuerzo al aire libre en la calle principal de Radicondoli, donde vimos a los niños jugando juntos de forma segura y alegre sin ninguna supervisión”, manifestó.

Y agregó: “También nos dimos cuenta de que todos los que se cruzaban por la calle se detenían para abrazarse y charlar; nunca habíamos visto una comunidad así”.

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Y es que en los últimos años, diversas regiones italianas han impulsado programas para atraer residentes extranjeros, especialmente en zonas rurales en las que la tasa de natalidad es baja.

Estas iniciativas incluyen incentivos económicos, viviendas a bajo costo e incluso propiedades simbólicas desde un euro, con el objetivo de revitalizar comunidades locales.

El fenómeno ha captado la atención de ciudadanos estadounidenses que buscan mejor calidad de vida, menores costos y una conexión más cercana con la cultura y tradiciones europeas. Factores como el ritmo pausado, la gastronomía y el entorno natural han convertido a Italia en un destino atractivo para quienes desean empezar de nuevo.