Tan pronto como los bomberos apagaron las llamas el martes por la mañana, comenzaron a llegar las promesas de donaciones para restaurar la famosa catedral gótica, que durante siglos ha sido fuente de inspiración para artistas y escritores.
En 24 horas, las promesas de magnates y grandes corporaciones superaban los 800 millones de euros.
El gigante petrolero Total dio 100 millones de euros, al igual que la familia de François Pinault, propietario del grupo Kering, que comercializa marcas como Gucci o Yves Saint Laurent; el grupo LVMH ofreció 200 millones, así como la familia Bettencourt-Meyers, heredera de L'Oréal.
Pero la exorbitante suma amasada ha despertado críticas entre miembros de la oposición, líderes sindicales y 'chalecos amarillos', sorprendidos de que se recaude una suma semejante con tal rapidez para salvar un monumento, cuando hay otras prioridades en el país.
'Si son capaces de dar decenas de millones para reconstruir Notre Dame, que dejen de decirnos que no hay dinero para satisfacer la urgencia social', declaró Philippe Martinez, el secretario general de la CGT, uno de los principales sindicatos franceses.
Este miércoles las campanas de todas las catedrales de Francia repicaron al unísono para rendir un tributo a Notre Dame Las campanas del centenar de catedrales francesas comenzaron a repicar a las 6.50p.m., la hora exacta en la que se declaró el lunes el terrible incendio, presuntamente de origen accidental, que devoró el techo y derribó la aguja que coronaba el famoso monumento.
Concurso internacional. El primer ministro francés, Edouard Philippe, anunció el miércoles el lanzamiento de un 'concurso internacional de arquitectura' para determinar si hay que reconstruir, y cómo, la aguja de Notre Dame, destruida por el incendio que asoló la catedral el lunes por la tarde.
Este concurso 'permitirá decidir si debemos reconstruir la aguja, si debemos hacerla igual a la fue diseñada y construida por Viollet Leduc, o si dotamos a la catedral de una nueva aguja adaptada a las técnicas y retos de nuestro tiempo', señalo Philippe.
La aguja, construida en el siglo XIX por el arquitecto francés Eugène Emmanuel Viollet-le-Duc, de 93 metros de altura, se vino abajo durante el incendio, ante la mirada estupefacta de parisinos y turistas. Este concurso será parte de un proyecto de ley, bautizado 'Notre Dame', que otorgará un marco legal al esfuerzo de reconstrucción. El gobierno prevé también reducciones de impuestos para los particulares que realicen donaciones para la reconstrucción de la emblemática catedral parisina.


