El Heraldo
Las niñas colombianas que viajaron al Space Center de la Nasa en Houston, Texas (EE.UU.), también aprendieron sobre robótica. Cortesía W-Stem y Fundación She is
Mujer e Igualdad

La mirada transformadora de las niñas desde las carreras S.T.E.M.

Según expertas, las áreas de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemática deben promoverse desde la etapa escolar. Tener referentes es muy importante para inspirar a las nuevas generaciones.

De acuerdo con la Unesco, en el mundo solo el 35 % de los estudiantes matriculados en las carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemática) en la educación superior son mujeres. Esta cifra deja en evidencia la desigualdad de género que hay en los sectores sociales y económicos, lo que crea la necesidad de emprender acciones concretas para hacer frente a esa realidad.

El poder del cambio está en las voces de las nuevas generaciones y así lo están demostrando muchas niñas colombianas. Al Space Center de la Nasa en Houston (Texas, EE.UU.) viajaron recientemente 31 de ellas, quienes con su experiencia estuvieron “más cerca del espacio”, vieron cohetes, trajes espaciales, tocaron piedras lunares, e incluso visitaron una aeronave.

“Aprendimos sobre robótica, sobre comida de astronautas, escudo térmico y trabajamos mucho en equipo”.

Así lo vivió Mariana Ospina, una de las tripulantes de la primera misión del programa ‘Ella es astronauta’. La joven de 16 años, oriunda de Soacha, Cundinamarca, quiere estudiar Astrofísica, Comunicación Social e Ingeniería en Sistema y Computación.

“Las personas suelen ver en la ciencia algo aburrido, yo vi más allá de los números y fórmulas. Vi que la ciencia es una oportunidad de avanzar, de ir más allá de las cosas. No es solo para un género, es para todos. Siento que hay muchas cosas por descubrir”.

De su experiencia en el centro espacial, que calificó como “magnífica”, dice que fue un encuentro donde se compartieron saberes e historias de vida, algunas de ellas nubladas por el conflicto armado y la falta de oportunidades.

De ese proceso que vivió junto al resto de tripulantes habló el pasado jueves en una conferencia del ‘Forum She Is’, en el segmento ‘Mirada de niñas y el poder de la transformación para salvar el mundo’, que se cumplió días atrás en Barranquilla. Allí compartió escenario con Salomé Ramos, una niña activista ambiental del departamento del Meta, que con 13 años se proyecta como profesional en los campos de la medicina, tecnología y medioambiente.

“Somos unas esponjas absorbiendo saberes y como niñas queremos llevar el mensaje de empoderamiento femenino a otras”, explicó la joven que creó la fundación ‘Tu planeta, tu casa’, una iniciativa que busca sensibilizar a la comunidad sobre el cuidado del medioambiente.

Ramos abrió su cuenta de YouTube a los nueve años y desde entonces no ha parado. Ahí pide políticas que cuiden los recursos naturales, que se respete el Acuerdo de Escazú, que rija la ley 2184 (el código de colores para la separación de residuos) y promover el “no al fracking”.

“Quiero cambiar a mi Colombia. Me gustaría unir la ciencia con diferentes ramas en un mismo lado para hacer tecnologías renovables, medicina amigables con el medioambiente y cambiar el ‘chip’ de las personas sobre la preservación de nuestros recursos naturales”.

Un grupo del programa W-STEM de Uninorte llegó el pasado 8 de octubre a la Institución Educativa Betania. Cortesía W-Stem y Fundación She is
Romper esquemas

“Tradicionalmente las carreras STEM han sido pobladas por hombres, y ha sido complejo el proceso de las mujeres para insertarse en la dinámica laboral”, dijo Beatriz Daza, CEO de Macondo Lab, el Centro de Crecimiento Empresarial e Innovación de la Universidad Simón Bolívar.

Daza considera que la mujer ha empezado a ocupar espacios que antes eran “netamente del género masculino”, y aunque la participación ha sido poca comparada con los hombres, “sí ha sido creciente” en los últimos años. Lo anterior, cuenta, se ve reflejado en el aporte de las mujeres doctoras en el tema de patentes, o de estudiantes en prácticas en ingenierías, matemática y física.

Para la experta, cuando desde la academia se tiene representatividad femenina en las áreas de liderazgo, las mujeres, niñas y jóvenes se sienten más identificadas, siendo así una inspiración para que ocupen esos roles.

“La educación es el mejor mecanismo para poder marcar la diferencia en el futuro. El mensaje que queremos llevarles es que es posible hacerlo si se lo proponen y están decididas”.

De acuerdo con la comunicadora social, a largo plazo los beneficios de una participación más activa de las mujeres en estas disciplinas ayudarían a encontrar nuevos caminos que permitan abordar las problemáticas integralmente.

El cambio en sus manos

El proyecto W-STEM, de la Universidad del Norte, busca animar a niñas de las escuelas secundarias a conocer y explorar estas carreras para que tomen una decisión profesional de manera consciente, informada y sin estereotipos.

Desde el año pasado sus actividades se dan a través de visitas a los colegios o por el contrario, llevándolas a las instalaciones del alma mater.

La docente Amparo Camacho, líder del programa, indicó que se trabaja de la mano de ocho universidades latinoamericanas y europeas con el objetivo de analizar las diferentes políticas y mecanismos, buscando así incrementar el ingreso de las jóvenes a estas áreas. Además detalló que brindarles opciones de empleabilidad es uno de los pilares más importantes de este proyecto.

“Hemos hecho foros para explicarles en qué consisten las STEM, incluso actividades sencillas como buscar películas de cómo las mujeres ingresaban a estas carreras y eran muy exitosas a pesar de las dificultades. Es necesario mostrarles referentes”, manifestó.

A su vez, la ingeniera de sistemas y computación destacó la importancia de romper los esquemas para marcar el camino hacia la igualdad de género. “Es primordial definir estrategias desde los colegios para convencerlas de que tienen todas las capacidades. Tenerlas en las carreras significa mayor progreso y desarrollo tanto social como económico”.

“El club del 35 %”

Según datos de la Unesco, alrededor del 26 % de los trabajos a nivel global en el sector de la tecnología y el 28 % en el campo científico son realizados por mujeres. En estudios universitarios, al menos un 35 % de las mujeres eligen alguna carrera STEM. La cifra se reduce al 15% si estas son consideradas dentro de las ciencias de la salud.

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