Cincuenta familias retornadas de la vereda La Secreta, enclavada en un escarpado sector de la Sierra Nevada de Santa Marta en jurisdicción del municipio de Ciénaga, estrenaron acueductos domiciliarios, un proyecto coordinado por docentes de la Universidad del Atlántico, ganadores de una convocatoria de Colciencias.
Son aproximadamente 219 co-ejecutores que participan en el proyecto. Hace algunos años ellos regresaron a sus tierras tras haber sido desplazados por la violencia del conflicto armado.
Del equipo de docentes hacen parte la socióloga Kelly Escobar, los ingenieros Ximena Vargas, Diego Quiñones y la bióloga Aracelly Caselles.
La ruta que debe recorrer Soledad para contar con un nuevo operador de agua potable y alcantarillado
El proyecto nació de una convocatoria de investigación de Colciencias llamada Ideas para el Cambio, cuyo objetivo es apoyar ideas de soluciones innovadoras, que desde la ciencia y la tecnología contribuyan a mejorar la calidad de vida de comunidades pobres y vulnerables en todo el territorio nacional.
La ingeniera Ximena Vargas aclaró que con estos acueductos domiciliarios La Secreta dejará de afectarse por falta de agua, sobre todo en época de sequía que se extiende de diciembre a mayo.
El proyecto comenzó a implementarse el 2 de noviembre del 2018 y concluirá el 30 de octubre de este año. Consiste en abastecer 48 predios de la vereda con cuatro tanques con capacidad para 2.000 litros cada uno, un filtro para limpiar el agua y el sistema de cloración. Debido a las buenas prácticas, las soluciones se han ampliado a un número de 50 co-ejecutores.
Un grupo de docentes, estudiantes y egresados de Uniatlántico, representantes de Colciencias, de la Unión temporal y de la comunidad local, en La Secreta.
El ingeniero Diego Quiñones confía en que el proyecto se pueda replicar en otras poblaciones. 'Desde la parte de ingeniería química les enseñamos a la comunidad sobre la importancia de purificar el agua. Por eso ahora son más conscientes de los riesgos de consumir la que extraen de los ojos de agua o los arroyos'.
La socióloga Kelly Escobar se refirió a La Secreta como una vereda muy particular. 'Cuando los campesinos regresaron a su territorio tuvieron que reconstruir su tejido social, retomar sus ocupaciones, que giran en torno al cultivo de café, apoyados con convenios de cooperación nacional e internacional para estimular actividades como la apicultura y cultivo de frutales como aguacate y mango, es un entorno completamente rural, separados en cinco sectores, lo que hizo de este trabajo una labor muy intensa'.
Destacó el aporte de los miembros de la comunidad que diseñaron el mapa de guía de la vereda.
En el proyecto participó el Centro de Estudios del Agua de la Universidad del Atlántico dirigido por la profesora Aracelly Caselles, quien se encarga de la calidad del agua y el análisis de la misma.
La ingeniera Vargas aseguró que por falta de presupuesto el proyecto beneficia a 50 de las aproximadamente 80 familias allí residentes, pero que la idea de la comunidad co-ejecutora es seguir generando recursos para que la cobertura sea total.
Los niños de La Secreta, con el apoyo del Ministerio de Tecnología de la Información, serán coautores de un video comunitario que contará el proceso del proyecto. Además de dos exposiciones fotográficas en en Barranquilla con las que se espera sensibilizar sobre las dificultades que tienen algunas comunidades para acceder a un vaso de agua.




















