El Heraldo

Héroes del día a día durante la cuarentena

La pandemia causada por la COVID-19 ha paralizado al mundo, sin embargo, hay trabajos y oficios que no se detienen y personas que en medio de la situación siguen prestando sus servicios.

Mientras muchas personas se quedan en sus casas por la cuarentena, otras deben salir a las calles para trabajar por ellos y por los demás, mantener el orden y limpiar las vías públicas, llevar alimentos y productos de primera necesidad a las casas, prestar el servicio de vigilancia y transportar a las personas, son algunas de las actividades indispensables que algunas personas realizan teniendo en cuenta las medidas que ha tomado el Gobierno durante este último mes.

Atender los servicios más requeridos por los ciudadanos es el objetivo de estas personas y todos tienen algo en común, son trabajadores que todos los días arriesgan su salud frente a un enemigo invisible: el Coronavirus.

En Colombia algunos de estos oficios son vistos como informales, pero según su impacto en la comunidad son de alguna manera necesarios. Lo que ha llevado a las autoridades a tener en cuenta diferentes aspectos a la hora de medir lo que debe permitirse o no, en materia laboral.

Movilidad en medio de la crisis

Recientemente el Gobierno tomó la decisión de reactivar algunos sectores laborales, lo que hizo que muchas personas en la ciudad tuviesen que volver a sus puestos de trabajo. En Barranquilla una de las opciones de movilidad es el servicio de transporte masivo que por estos días ha tenido que adecuarse a medidas de prevención para evitar la aglomeración en los buses articulados que transportan a muchos Barranquilleros. La cara humana de este servicio son los operadores, quienes en muchas ocasiones son víctimas de ofensas por parte de algunas personas que no comprenden la importancia de cumplir los protocolos. Montagut Olmedo, operador de Transmetro, tiene 10 años dedicándose a este trabajo, y explica que desde que esta crisis iniciò, su trabajo se ha visto

afectado por la poca demanda de usuarios, sin embargo, con la reactivación de algunos sectores, la empresa ha tomado medidas de la mano de las autoridades para regular el uso de este servicio y así disminuir el riesgo de contagiarse de Coronavirus. Por su parte, cuando este trabajador llega a su hogar lo primero que hace es evitar el contacto con sus seres queridos y se dirige a dejar a un lado la ropa usada para lavarla y ducharse. Según Olmedo, esta situación debe ser el momento para reconocer la importancia de nuestros seres queridos y de la unión de la sociedad. “Es un momento para reflexionar y darnos cuenta de que esta rutina nos obliga a guardar distancia, por esta razón debemos valorar todo lo que tenemos, principalmente a nuestros seres queridos”, puntualiza.

La seguridad, ante todo

Otro de los gremios que sin duda no ha parado de trabajar y brindar confianza a empresas, conjuntos residenciales y sitios públicos, es el de los vigilantes y guardas. En algunos casos como el de las zonas y conjuntos residenciales, la labor se ha convertido en un riesgo para estos trabajadores que a diario tienen contacto con muchas personas.

Desde las 5:00am William Martínez comienza su día preparándose para ir a su puesto de trabajo en un conjunto residencial en el barrio Recreo. Después de un recorrido de 45 minutos en bicicleta desde el barrio Pinar del Rio, donde vive, este trabajador llega a cubrir el turno de 7:00am.

Hasta largas horas de la noche William deja entrar y salir a diferentes habitantes del edificio exponiendo su integridad ante un posible contagio de Coronavirus. Sim embargo, Martínez realiza su trabajo motivado por su familia, y desde que es vigilante del complejo residencial, ha hecho mucha empatía con algunos habitantes y por esta razón se siente cómodo con su puesto de trabajo.

Ante la situación explica que la administración y los residentes no solo tomaron medidas para preservar la salud de sus habitantes sino también la de él.

“Debemos cumplir con nuestro deber, pero teniendo presente que todos somos humanos y debemos ayudarnos los unos a los otros”, apunta Martínez.

La limpieza en tiempo de pandemia

Sin duda las calles de la ciudad se convertirían en largos caminos llenos de basura sin el trabajo de los apodados “escobitas”, que oficialmente se llaman operadores de barrido.

En medio de esta situación la labor de estas personas podría considerarse como heroica, no solo por el exponerse a la calle, ellos también deben tener contacto con la suciedad y las basuras que todos lo barranquilleros producen a diario.

Jean Peter Silvera, hace parte del equipo de Interaseo, quienes prestan el servicio de barrido en la ciudad y en los municipios del Atlántico.

Este hombre de 33 años vive con su esposa, sus dos hijas y su madre en Sabana Grande y cada día presta el servicio de barrido para el municipio de Soledad. Jean Peter cree que su trabajo es muy importante actualmente y reconoce el riesgo teniendo en cuenta la situación.

Asegura que la empresa cuenta con medidas necesarias para reducir el riesgo de contagio y ha recibido capacitación para cuidar a su familia cuando regresa a su hogar.

“Mantener las calles es importante para nosotros, y nos sentimos felices que muchas personas sean agradecidas con nuestro trabajo, en ocasiones recibimos aplausos y hasta nos regalan la gaseosita”, comenta Silvera.

Repartidores y domiciliarios

En medio del aislamiento obligatorio, por las desoladas calles de Barranquilla transitan hombres y mujeres en motos y bicicletas transportando productos en sus cajones o cumpliendo con la solicitud de algún servicio de pago.

Precisamente, las medidas de prevención para frenar la COVID-19 ha vuelto que sus jornadas sean más largas y ajetreadas, encargándose de todo lo que sea necesario para que el resto de los habitantes permanezca en casa: comprar mercados de comida y medicinas, llevar pedidos de restaurantes, pagar facturas y hasta ‘hacer vueltas’ en bancos de la ciudad.

Schnnaider Molina de 31 años trabaja como domiciliario en una tienda y panadería en el norte de la ciudad. Cada día su jornada comienza desde temprano para realizar un trabajo que actualmente beneficia a toda una ciudad.

Al ser el encargado de llevar los domicilios en el barrio, ayuda a disminuir el tránsito de personas en el sector. Para Molina la situación ha cambiado su labor, ahora es mucha la demanda de domicilios de productos y comida.

Aunque Schnnaider está trabajando mucho más, se siente contento ya que las personas saben lo importante que es su labor actualmente.

“Hay que tratar de trabajar de la mejor forma, independientemente del sueldo o el tiempo, con nuestro oficio estamos ayudando a las personas”, explica Molina.

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