Entretenimiento

La tradición y el folclor reinaron en la Gran Parada

La Danza El Torito Ribeño, la de Indios e Indias de Trenzas Chimila y el gran Caporal del Carnaval, Humberto Pernett, fueron los homenajeados.

La pasión que los hacedores del Carnaval le profesan a las expresiones folclóricas paridas en el Caribe colombiano tuvieron su punto más álgido ayer en la Gran Parada de Tradición.

Este desfile es dueño de las más sentidas manifestaciones materiales y espirituales de toda una región. Las danzas que se pavonearon ayer por el cumbiódromo de la Vía 40 son las artífices de esa obra maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad que es el Carnaval de Barranquilla. 

A las 2:00 de la tarde, una hora después de lo anunciado, partió el desfile desde la calle 80. 

Los motorizados de la Policía Nacional fueron los encargados de abrir el evento. Con pañuelos blancos al viento desfilaron los uniformados en honor a sus compañeros caídos en el atentado a la Estación San José.  

El público les respondió con efusivos aplausos.  “¡Que viva la Policía Nacional!”, gritaban a su paso, “¡que viva!” contestaban al unísono. 

El sol en su máximo esplendor fue preludio de la gran fiesta de tradición. 

César Bolívar

La danza de los cabezones, los Coyongos y los más de 300 bailarines de las Casas Distritales de Cultura con su lema ‘La Fiesta es de Todos’ encabezaron el bloque de apertura de los cuatro kilómetros del recorrido en el que participaron 114 grupos tradicionales y 100 disfraces. 

El vacile de ‘Sammy Quillero’, como se hace llamar el rey Momo de los niños, Samuel Martínez Alcázar, prendió el bembé con su picó. Este pequeño puso a gozar a todos los asistentes junto a un grupo de monocucos y su bacanería. “Es un momento que me hace muy feliz. Esto es lo que somos los barranquilleros”, mencionó al público. 

Vida y muerte

El monarca de estas festividades 2018, el rey Momo Ricardo Sierra, bailó escoltado por la danza de la cual es director, el Garabato de la Universidad Libre. 

Luciendo  su traje ‘Vida y muerte’ que, como su nombre lo indica, retrata esa lucha fiera que existe entre el garabato y la guadaña en la emblemática danza, el Momo se vistió de ambos personajes para exaltarlos haciendo una simbiosis entre aquel líder alegre, rebosante y vivaz y la parca cínica e intrépida que por tantos años le dio su papel protagónico dentro del Carnaval. 

El traje fue diseñado por  Diego Robles y confeccionado por Rafael Ballestas. 

Su majestad, la cumbia, reina de la tradición, enamoró a más de uno. El enloquecedor sonar de las tamboras en mixtura con el vaivén de las caderas y la coquetería propia de sus bailarines se llevó los aplausos de los presentes. 

La Vaina ya se formó, El cumbión ñero, La pollera colorá, El cañonazo, La gigantona, La Arenosa, El gallo giro, La sabrosa, La soberana, Del carajo y otras más, engalanaron la Vía 40, transformada en un cumbiódromo  para ver el contoneo y la elegancia de esta joya de la tradición. 

La Gran Parada de Tradición, creada el 5 de febrero de 1967 por el difunto Óscar Fernández, fallecido el 1 de este mes, nació con el único propósito de salvaguardar ese legado barranquillero. En la actualidad, la fiesta continúa en esa larga lucha de resaltar lo más puro del folclor. 

Reina Africana

La herencia negra en las Carnestolendas fue lo que quiso resaltar la  soberana del Carnaval de Barranquilla 2018 con el traje usado en el desfile. Valeria Abuchaibe Rosales se vistió de ‘Reina Africana’ y con plumas, flecos, brillo y fantasía, retrató el sentir barranquillero al sonar esos ritmos afrodescendientes que corren por las venas curramberas como producto del mestizaje. 

El traje diseñado por  Julie de Donado tuvo muy buenos comentarios por parte de los espectadores que admiraron a la figura número 100 de las reinas del Carnaval. 

“Tremenda reina”, comentaban algunos, “cipote bailadora”, se les escuchaba decir a otros que desde los palcos  aplaudían emocionados buscando sacarse fotos con la anfitriona que se movía al son Siéntete más barranquillero, canción de su reinado. 

Homenajeados

La danza más antigua del Carnaval celebró sus 140 años de tradición. El Torito Ribeño, un legado ancestral creado en 1878 por Elías Fontalvo Jiménez, estuvo presente como lo ha hecho de manera ininterrumpida desde su aparición en la primera Gran Parada. Su nieto Alfonso Fontalvo llevó la batuta de este invaluable tesoro generacional, como lo ha hecho desde hace 48 años, pero esta vez en compañía de Sebastián, su sobrino de 6 años, posible sucesor en esa larga dinastía de negros congos.  

“Tenemos la satisfacción de sentir que el pueblo reconoce los 140 años de tradición de esta familia. Todo lo que hemos hecho está escrito. Lo que hacemos no es desorden, es la más viva representación de la cultura”, expresó mientras sus congos hacían los pasos de la culebrilla gritando “¡que viva la danza del torito!”.

Un tributo póstumo a Humberto Pernett, uno de los cancamanes  del  Carnaval, se vivió también en el desfile. 

El homenaje comandado por su hermano, el nuevo gran caporal del Cipote Garabato, Hernán Pernett,   tuvo como invitadas especiales a las exreinas de las fiestas Marcela García y su madre, Mireya Caballero. 

“Me siento bendecido, emocionado. No sé cómo expresar mi felicidad con tanto calor humano. Este es un legado de mi hermano que respeto y  conservaré por mucho tiempo”, manifestó Hernán Pernett, líder del Cipote Garabato. 

Los Indios e Indias de Trenzas Chimila también recibieron un tributo en el desfile como líderes de tradición. 

Esta danza especial fue creada por la familia de Dora Thomas, su protectora desde 1945, año en el que su madre se la encomendó como un tesoro incalculable. Desde ahí propende por su salvaguarda y conservación. 

La reina del Carnaval de los Niños, Shadya Londoño, volvió a demostrar que es una bailarina excepcional. Con un vestido rosa, cargado de recamados y detalles brillantes, la reinita conquistó el corazón de los asistentes. 

“¡Vamos, gocémonos la fiesta!”, decía animando a su público, que obedeciendo los mandatos de la soberana se levantaba de un golpe para bailar a ritmo de chandé o puya. 

Ernelda Aguas, de 66 años, nunca había asistido a un desfile de La Gran Parada de Tradición. Esta mujer oriunda de Majagual, Sucre, vive en La Arenosa desde hace 45 años, “toda una vida”como ella misma lo afirma. El Carnaval dice llevarlo en las venas, pues  “lo siente en lo más profundo de su corazón”. Sin embargo, nunca se había animado a pisar este desfile. 

“Me encantó. Creo que esto retrata muy bien el sentir de un pueblo. A quien quiera conocer la Costa este es el mejor desfile para ver la riqueza cultural de Barranquilla y el Caribe”, manifestó. 

Por su parte, Estefani Ojeda, Lineth Lastra y Ariana Peña no se pierden un solo año este recorrido. 

“La tradición es lo más bonito que tenemos, esto es lo que nos representa. Tenemos que apoyar estas danzas porque aquí están nuestras raíces”, señaló Lineth Lastra.  

Danzas como la cumbia, mapalé, son de negro, congo y garabato fueron evaluadas durante el recorrido buscando completar la calificación que obtuvieron en la Fiesta de Danzas y Cumbias. El veredicto se conocerá después de Carnaval en la entrega de los Congos de Oro. 

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