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El Solista, el picó más representativo de Soledad, tiene una historia musical de más de sesenta años. Cortesía
Entretenimiento

De la tv de los 90 al vacile de la champeta

‘Sailor Moon’, ‘Los Caballeros del Zodiaco’, ‘Las Tortugas Ninja’, ‘Los X men’ y ‘Los Power Rangers’ integran la lista de canciones con base africana inspiradas en los programas transmitidos en la época. 

John Jairo Sayas quería ser cantante de champeta. Ese joven flaco y desgarbado recorría las calles del barrio Olaya en Cartagena vestido con camisetas de al menos dos tallas más grandes que la suya, gorra y pantalones raperos.

No hablaba mucho, a sus 14 años era más bien un chico tímido que pasaba jugando damas con sus compañeros de la cuadra y que solo había estudiado hasta cuarto de primaria. 

Algunos de sus conocidos no creyeron que pudiera  sonar en alguna emisora, pero su mentor José Quessep vio en él una especie de “superpoder” que hacía que el joven de pocas palabras se transformara en un fenómeno de la champeta cada vez que tomaba un micrófono.

Un día, John Jairo y José sostenían una conversación sobre el lanzamiento de su primer disco, El escándalo.

Toque del picó el Rey de Rocha en Cartagena. Costesía Organización Musical Rey de Rocha

—¡Me voy a convertir en supersaiyajín!— decía una voz colérica desde la pantalla. El personaje despedía energía, su cabello negro se tornaba rubio, las rocas se elevaban por la gravedad, el suelo temblaba y él adquiría una fuerza sin límites. Quessep, atónito, sabía que estaba ante el programa favorito de John Jairo: Dragon Ball Z.

 De algún modo, relacionó al callado adolescente con aquel poderoso guerrero.

—¡Ese eres tú!— le dijo —, de ahora en adelante te vas a llamar el Sayayín...ese será tu nombre artístico. 

Desde ese momento el Saya se catapultó como uno de los íconos de la champeta. El intérprete de Paola, La mujer del policía  o La píldora no solo inspiró su nombre artístico en el famoso anime de Akira Toriyama, también lo mencionó en canciones como La suegra voladora, donde hace referencia a la nube voladora de Gokú en Dragon Ball.

Pero el Sayayín no fue el único que se inspiró en aquellos programas que se veían en la televisión para componer champeta. Mucho antes que él, artistas como Melchor Pérez crearon temas como reflejo de lo que se veía en la televisión en la década de los 90.

Aroldo Mondol coleccionista de música africana. Cortesía Aroldo Mondol

Historia

De acuerdo con Leopoldo Calderón, docente de música de la Universidad del Norte, la champeta nació a partir del tránsito musical de artistas del congo francés que llegaron hasta América por las Antillas, pasando por Cuba hasta aterrizar en Cartagena.

“En Cartagena se denominaban champetuos a las personas que se agremiaban en casetas y a esos combites se les denominó verbenas”, cuenta Calderón.

Explica que, en la medida que se fue tecnificando la caseta, —ese punto de encuentro informal que en sus inicios fueron lotes baldíos— se hacía más importante conseguir un repertorio musical.

“Cuando se conseguía un disco maquillaban la carátula con arte africano, de manera que nadie más sabía qué disco era porque la música que se producía en el Congo y al sur de África venía en diferentes dialectos. De ahí, la gente le ponía fonemas como La bollona, y El satanás. A esto, los estudios socioantropológicos de la música le denominó  piconemas”.

Más adelante, según Calderón, el volumen de esa música adquirió relevancia con la aparición de los “transformers pintorescos conocidos como picós (pick up)” que competían entre ellos por el que sonara más duro. Cuando llegaron los amplificadores de transistores y la tecnología del picó se volvió más barata, aparecieron los cantantes. Fue así como tuvo su eclosión la champeta, un género cartagenero con raíces de África.

El historiador Javier Ortiz Cassiani afirma que la palabra champeta aludía a la rula o arma blanca que referenciaba a los sectores populares en los que tradicionalmente sonaba esa música.

“Cartagena fue el primer puerto receptor de esclavizados. Hay una memoria histórica ligada África muy fuerte y los ritmos de materia africana como el soukus se aclimataron en la ciudad. A partir de la importancia del Festival de Música del Caribe aparecieron cantantes locales como Viviano Torres”.

Calderón explica que en los 80 los artistas comienzan a hacer música inédita y a armar ensambles de músicos raizales.

“Se dio una plétora de ritmos afrocolombianos y de palenque, cumbia, chandé y tambora mezclados con la base del soukus. La primera champeta de estudio la hace Louis Towers con El liso en Olaya. Las caricaturas llegaron tarde a Colombia pero tuvieron un gran impacto cultural, en los 80 el televisor era un lujo, pero ya en los 90 todo el mundo tenía uno. Ver cosas como los Caballeros del zodiaco o Las sailor Moon tenía un efecto en estas personas y de ahí salieron anécdotas hechas canciones”.

Louis Towers empezó a hacer champeta “volándose la cerca”, como el mismo lo dice, porque contrario a sus colegas este artista tenía contrato con disqueras antes de grabar champeta.

“En 1990 firmé contrato con Discos Fuentes. Grabé salsa, vallenato y merengue pero en 1995 pedí mi carta de libertad porque no tenía un norte definido en mi carrera y yo lo que quería era grabar champeta. Cuando grabé El liso en Olaya la gente creía que quien cantaba era un artista africano, pero el éxito se debió a que estaba cantando en un idioma que las personas conocían”, apuntó Towers.

“La canción que es tan emblemática para la champeta es una historia real. Se trata de una persona que conocía a la que le presenté una muchacha y enseguida la fue abrazando, brindándole gaseosa, papitas. Cuando lo vi pensé ‘este es el propio liso’ y así nació El liso en Olaya”. 

Modernidad

Para Aroldo Mondol, dj y coleccionista de música cartagenero, en una champeta vieja la velocidad de la música conocida como el BPM (beats per minute) es generalmente de 116, sin embargo en una champeta moderna, llamada champeta urbana, es en promedio de 104.

“Ha bajado mucho la velocidad y esto era lo que hacía la música más bailable. Hoy en día el BPM de la champeta es casi igual al de un reguetón”, dijo.

Al hablar de champeta urbana Calderón opina que el sentir africano se ha visto desdibujado en la actualidad debido a que la champeta tenía una capacidad casi empírica de entender y apreciar la música.

“La champeta tiene un humor fino, pícaro, inteligente que se basaba en lo cotidiano de la anécdota. Ahora parece que la intención de crear música fuera viralizar o contrariar”, agregó.

El cantante Melchor Pérez le cantó a la cotidianidad, a esas escenas que observaba a su alrededor y narraba de forma jocosa entre animales y situaciones.

“Yo quería componer una canción de una señora que se metía con un pelao. Entonces para no decir una vulgaridad puse la situación de una vaca que la ordeñó un ternero”, dijo entre risas con marcado acento cartagenero.

Melchor, conocido como El Cruel, porque en la jerga cartagenera cada canción que sacaba era “más cruel” que la anterior, afirma que la música fue para ellos una catarsis en medio de la violencia y el olvido.  “Mi venganza contra la indiferencia del Estado es cantar champeta sobre la pobreza en la que vive mi pueblo”. 

“Cuando se conseguía un disco maquillaban la cáratula con arte africano, de manera que nadie más pudiera saber que disco era porque la música se producía en el Congo y al Sur de Africa y venía en diferentes dialectos”. 
El rey de Rocha, uno de los picós más emblemáticos de Cartagena. Costesía Organización Musical Rey de Rocha

Anime y tv

Los X men, Las Tortugas Ninja, Los Power Rangers, e incluso una canción llamada Los tres poderes en homenaje al Capitán Centella, fueron algunas de las canciones de la autoría de Melchor que hicieron parte de los repertorios de los más emblemáticos picós de La Heroica.

“Estás canciones las compuse viendo lo que ocurría alrededor porque la champeta narra vivencias. La televisión era algo nuevo para muchos de nosotros, por eso la gente se impresionaba con lo que veía”, explicó el artista de 58 años, quien recuerda que en su juventud solo tenían televisión las personas ricas.

En el barrio Nariño, dende creció el cantante palenquero, autor de canciones como El vacile del gago, La perrera o La vaca, recuerda que solo tenía televisión una vecina conocida como La vieja mona.

La mujer encendía el aparato que mostraba imágenes a blanco y negro, y los niños del barrio se asomaban a ver Cantinflas desde lejos. Muchos años después, cuando tener un televisor dejó de ser un lujo, Melchor se dejó seducir por las aventuras que narraba ese pequeño escaparate. Fue así como decidió sacar a esos personajes de las pantallas y traerlos a la cultura popular cartagenera.

Caratula del disco de los Caballeros del Zodiaco. Cortesía Elio Boom

‘Sailor Moon’

 Una de las canciones virales del momento es consecuencia de ese movimiento musical que tuvo su simiente en los productos televisivos que se consumían en la época. Se trata de la canción Sailor Moon Remix interpretada por Yuranis León.

El tema, lanzado hace menos de un mes y que tiene más de nueve millones de reproducciones en YouTube, es de la autoría de Shirly Pérez, hija de Melchor y una de las primeras mujeres en cantar champeta de forma profesional.  

El tema nació hace 23 años en el picó cartagenero El Sabor Stereo, según Pérez, como un “grito femenino en la champeta”, un género dominado tradicionalmente por hombres.

“Hice una canción inspirada en superheroínas y escogí Las Sailor Moon,  serie animada que causó sensación en los noventa. Ese tema se grabó en 1996, en pleno furor de la terapia criolla”, explicó Shirly.

Caratula de ‘El vacile del pato’ cortesía

El reencaunche del tema por parte de La Yuranis, como se le conoce a la esposa de Mr Black, se convirtió en un fenómeno de Internet; sin embargo, la canción original es espejo de una época en que los artistas del género se inspiraban en su cotidianidad para hacer música emulando sonidos africanos.

Francisco Elio Corrales Cuesta, conocido como Elio ‘Boom, es autor de Los caballeros del zodiaco, un tema que se ambienta en el manga japonés Saint Seiya de Masami Kurumada, estrenado en 1986.

“Yo llegué a la casa de trabajar y me iba a ver el noticiero Cartagena 625, que daban a la misma hora que Caballeros del Zodiaco. Cuando traté de verme el noticiero los niños de la casa formaron la algarabía porque yo les cambié el canal. Entonces pensé ‘esto se va a pegar’ y escribí la canción. Los pelaos y la gente vieja, todos se veían ese programa”, recordó el cantante de La turbina.

Álvaro el Bárbaro fue otro de los artistas que puso a sonar los picós con su tema El vacile del pato, en el que se refería con un pegajoso estribillo al Pato Donald de Disney.

Recordando esos clásicos del género, Noraldo Iriarte Arias, conocido como el Chawala, dj y animador del picó el Rey de Rocha, afirma que en la actualidad se habla más de amor y poco de las “realidades del día a día”. Aquellas “historias contadas desde los barrios populares de la ciudad”.

Melchor Pérez autor de los ‘X men’, ‘Las tortugas ninja’, ‘los power rangers’ , entre otras. Cortesía
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