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Una inédita Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se celebrará del 15 al 21 de marzo en Barranquilla. Inédita porque este encuentro, previsto para llevarse a cabo un año atrás con la asistencia de al menos 5 mil personas entre inversionistas, banqueros, ministros y empresarios de 48 países, implementará un formato virtual para el desarrollo de su agenda, pero a la ciudad sí se desplazará, desde su sede en Washington, todo el equipo directivo de la organización financiera encabezado por su presidente Mauricio Claver-Carone, elegido en septiembre de 2020. También se espera la presencia del presidente Iván Duque, acompañado por una amplia delegación del Gobierno nacional, además de representantes de las autoridades territoriales del país.
A pesar de los desafíos impuestos por la pandemia, la Asamblea de Gobernadores – máxima autoridad del BID integrada por ministros de hacienda y gerentes de bancos centrales de los países miembros – ratificó la realización de su Reunión Anual en Barranquilla. Todo un espaldarazo a la ciudad que se ha venido preparando desde 2019 para esta cumbre que cobra una especial relevancia por ser la primera desde el inicio de la emergencia sanitaria por la covid-19, y por acoger trascendentales debates relacionados con la recuperación económica y el crecimiento sostenible de América Latina y el Caribe tras el impacto de la actual crisis.
Como el mismo Claver-Carone lo dijo en EL HERALDO hace unos meses, la Asamblea en Barranquilla tiene un carácter “histórico” por las decisiones que se tomarán para dar respuesta a la demanda de recursos de los países miembros urgidos de un nuevo aire para impulsar su reactivación económica. El BID, principal fuente de financiamiento para el desarrollo de Latinoamérica, inyectó USD 21.600 millones de dólares en préstamos durante 2020, un esfuerzo notable que ante la magnitud de la afectación tendrá que repetirse, en igual o superior monto, en este segundo año de la pandemia, pero para lograrlo la entidad multilateral precisa de una capitalización. Este es el tema central de la Reunión de Gobernadores en la que resultará decisivo el respaldo del nuevo gobierno demócrata de Estados Unidos.
No hay duda de que los ojos del mundo estarán sobre Barranquilla durante la Asamblea del BID por este asunto de fondo, pero también por el contenido de los foros y paneles, en los que se hablará de inclusión pospandemia, cambio climático y biodiversidad, empleo digital, visión de género y economía creativa. Una agenda enriquecida y adaptada a la nueva realidad, a la que nos condujo la inesperada irrupción del coronavirus hace justo un año cuando la capital del Atlántico se alistaba para ser anfitriona de la Asamblea del BID 2020. Un año después, lo seguimos siendo y esperamos grandes anuncios que beneficien a la ciudad relacionados con el río Magdalena y la apuesta de biodiverciudad.
Tanto en la agenda oficial, de carácter privado, como en la paralela, bautizada Circuito Colombia, Barranquilla tendrá oportunidades para demostrar sus enormes fortalezas como polo de atracción para nuevas opciones de inversión que jalonen desarrollo económico, empleo y sobre todo equidad social. Esta es una ocasión única que debemos sentir como propia para que el mundo vea de lo que somos capaces.








