La prensa da cuenta que en el municipio de Tiquisio, (Dpto Bolívar), hallaron 4 cadáveres correspondientes a los cuerpos de una madre de 29 años y de sus tres hijos de 13, 10 y 6 años respectivamente en el interior de su habitación, con la presencia de una planta eléctrica a gasolina que al parecer duró encendida en el transcurso de la noche, con el fin de suplir la falta de energía, vencer la oscuridad y el sofoco de un apagón, que según autoridades de Bolívar, se dio desde las primeras horas del día.
Comentan los medios de comunicación que, se ha descartado muertes violentas y la línea de investigación se centra en una posible intoxicación por monóxido de carbono “CO”.
Si se confirma que el fallecimiento fue por esta causa, no es la primera vez que esto sucede; pues, a través del tiempo hemos visto un buen número de muertes en similares circunstancias, por la costumbre en municipios, corregimientos y veredas de la costa que, por las frecuentes fallas en el servicio de la luz eléctrica y la frecuencia de los apagones, recurran a la planta eléctrica a gasolina. Se supone que han podido darse el error que se repite y que más origina esta fatalidad, como es, encender y ubicar la planta dentro de la misma residencia, con ventanas y puertas cerradas, el aire se satura con un gas resultante de la combustión incompleta “monóxido de carbono” , se acumulan en el interior de la residencia, y si las personas permanecen mucho tiempo con las puertas y ventanas cerradas, pueden asfixiarse y llegar a producírsele una ‘muerte silenciosa’, como se sospecha que pudo ocurrir.
Es una intoxicación “oculta”, por un tóxico “silencioso”, que no emite señal de alarma a la víctima, ya que es un gas imperceptible por los sentidos, no tiene color (no se ve), sin olor (no huele) y no provoca síntomas irritativos como tos, ardor en los ojos, (no es irritante), además se produce o genera cuando hay combustión independientemente de la formación de humo, por lo que puede inhalarse durante horas sin ser percibido. Al inhalase se combina con la hemoglobina, a la cual es 200 veces más afín que el oxígeno, entonces el cerebro se va quedando sin oxígeno, el resultado es la pérdida progresiva de conciencia, coma y muerte por hipoxia. Desde luego que, cuando se trata de enfrentar los frecuentes apagones o cortes de energía o trabajar en áreas remotas sin acceso a la electricidad, una planta eléctrica a gasolina se convierte en una herramienta invaluable.
La recurrencia de estos casos, da a entender que muchas personas no son conscientes del peligro que atañe permanecer durante mucho tiempo en el interior de una residencia con el motor de la planta encendido, por lo que aprovechamos este doloroso acontecimiento para concientizarlos, ya que duele profundamente esta tragedia con muertes que son evitables, “no ubicarlas en el interior de la residencia y abrir las ventanas o las puertas para airear el interior de las habitaciones”; evitando estar mucho tiempo con poca ventilación con el motor de la planta encendido.
Agustín Guerrero Salcedo


