Por: Turcios
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Es verdad que hay una diferencia abismal entre lo que gana un obrero de salario mínimo y lo que devenga un congresista. La solución está en una ley de equilibrio en los ingresos que comprenda no solamente a los parlamentarios sino a todos los funcionarios públicos de niveles medio y alto.
En Colombia el gas se agota cada día aumentando las costosas importaciones y la producción de petróleo/día cae. Con voluntad y disciplina estaríamos a tiempo de evitar la lección, pero no lo lograremos si se sigue imponiendo una transición energética con argumentos espurios.
La sanción del acuerdo para ceder derechos de uso de infraestructura a Triple A por 20 años tiene implicaciones para la calidad de vida de los barranquilleros.
Mientras el Gobierno habla de crisis fiscal y se burla del Congreso y de la independencia de poderes decretando una emergencia económica, que en buena hora la Corte suspendió, se dispara el gasto, la contratación y el clientelismo.