Por: Turcios
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El debate no es propiedad de los candidatos; es un derecho de los ciudadanos. Es allí donde se contrastan ideas, se evalúan trayectorias y se mide la capacidad de liderazgo. Limitarlo o manipularlo equivale a amputar una parte esencial del proceso democrático.
Atacar la corrupción no debe ser bandera episódica de campaña, sino política de Estado sostenida. El ciudadano sufre la corrupción y cuando percibe que no hay consecuencias, concluye que la ley es selectiva o irrelevante.
Ahora, con el mismo argumento de conseguir la paz, se está negociando con toda clase de bandidos como quedó demostrado con el “tarimazo” y la parranda de Itagüí. Esta historia de pasar de la mano dura a las amnistías la hemos repetido muchas veces. ¿No será ya el momento de replantear la estrategia para conseguir la paz?
La producción de carne y el sacrificio crecieron porque creció la demanda, pues el consumo per cápita pasó de 17,6 a 18,4 kilos, y cuando eso pasa el precio sube, una tendencia económica a la que se sumó el alza en costos y mano de obra. Ellos generan empleo y saben que el aumento del mínimo tocó cargárselo al precio del kilo de carne para conservar la rentabilidad del negocio.