Por: Turcios
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En la recta final de la campaña, el presidente radicaliza su choque con las altas cortes para movilizar a sus bases y agitar la polarización política en el país.
Edición impresa del domingo 17 de mayo de 2026.
El voto colombiano de 2026 no es un acto de fe, es un acto de rechazo. Y eso, que suena a derrota cívica, merece una lectura más generosa.
El camino hacia una Colombia con una democracia fortalecida, con mayor respeto por sus instituciones y menos personas vulnerables al populismo, pasa necesariamente por la suma de voluntades para disminuir la desigualdad.