La gente está aburrida del petrismo, y no ve la hora que llegue la solución, que no es otra diferente al Tigre, mano firme, no más triquiñuelas santistas ni más cooperativa para los de siempre. Todo conduce a que el Tigre ganará ampliamente y, si no es en primera vuelta, le ganará a Paloma, ya que Cepeda quedará de tercero.
A pesar que la olla quedará raspada, a la presidencia hay ¡catorce! aspirantes, con más de un Judas. Tal exceso podría poner en peligro hasta la realización de una segunda vuelta. La unión es un imperativo. No se puede atomizar los votos anti petristas, ni ser tibio.
Pese al canibalismo masoquista, todos andamos encarretados con Abelardo. Se afirma que costeño que se respete debe votar por el tigre: Es como nosotros, habla como nosotros, frentea como nosotros, y no le cabe ni un milímetro de hipocresía.
El único coherente es el tigre. Su vice no fue escogido para sumar votos, sino para aportar estructura y conocimiento. No será una figura electoral, sino un actor principal en su administración, alguien que le brinda confianza al país en caso de una ausencia presidencial.
El Vice debe complementar un equipo que le sirva a los colombianos, y el ex ministro José Manuel Restrepo es prenda de garantía de seriedad y sapiencia. Buena escogencia.
La única que posee las condiciones de conocimiento, experiencia, y talante es Paloma Valencia, líder del uribismo, alguien con peso propio y brillante hoja de vida, y quien se encuentra calificada para dirigir al país. Sobre todo con Uribe de asesor. Hay que votarla para que gane.
La gestión ha sido tan efectiva, que no hay real preocupación por su sucesión, porque lo más importante es que enseñó a pensar en grande, y quien quiera que fuese el elegido, tendrá claro que Álex nos dejó una ciudad a otro nivel.
Todo el mundo está centrado en la elección presidencial que, claro, es muy importante. Pero nuestra principal defensa es el parlamento. Con un buen parlamento podemos capear un mal gobierno.
Petro, hoy, aunque aún nos pueda hacer mucho daño, ya es historia. Así que a programarse para elegir nuevo presidente, o sea el futuro del país.
La única falla que se le puede endilgar a Uribe es su nula capacidad para escoger sucesores: Terrible lo de Santos, culpable de lo que nos ocurrió y aún nos ocurre; fallido lo de Zuluaga, y otra vez terrible lo de Duque, al punto que ya es extendida la idea de que Uribe en política es capaz de cometer cualquier error.