Juan B. Fernández era un ser que hacía sentir cercano a todo su entorno, y también se hacía querer por todos los que en alguna forma le trataron, que su don de gentes y su despreocupada simpatía hacían olvidar todos sus pergaminos y charreteras alcanzadas, que fueron muchas a lo largo de su vida, otorgándole la debida importancia a su interlocutor, cualquiera que fuera su condición.
Se trata de Efraín Cepeda Sarabia, quien durante su presidencia del senado demostró gran firmeza de carácter enfrentándose a los desvaríos de Petro y bloqueándole todos sus propósitos destructivos, además con gran elegancia y la finura de un hombre avezado en las lides de la pugnacidad política.
Miguel Uribe Turbay era un joven líder muy aguerrido, defensor de la patria, frentero contra los desvalores y contra el petrismo. Su carisma lograba que fuera muy apreciado por todos. Lástima que los odios hayan impedido que Álvaro Uribe pudiera acompañarlo en su último viaje, y expresar personalmente su pesar a María Claudia Tarazona.
Hoy hay que independizarse de la narrativa petrista. Hoy hay que hacer presencia en el Parque Washington para apoyar la protesta contra los desmanes del petrismo, y condenar los abusos contra el expresidente Uribe, víctima de un atentado judicial.
Si lo que pretendían era afectar políticamente a Uribe y al uribismo, lograron todo lo contrario. Volveremos a las épocas aquellas cuando se decía “el ungido será el que diga Uribe”, y así resultaba: ganaba el que dijera Uribe. Es que definitivamente el tipo más importante del país es Uribe, así lo condenen y hasta lo encanen.
Colombia quedó sorprendida con la claridad de su exposición, el buen manejo de su dicción y, ni hablar de la valentía de su réplica, no se guardó nada en el corto tiempo asignado, al punto que terminó siendo la estrella del evento.
La masiva asistencia a dichas construcciones motivó a inversionistas en concesiones a impulsar su negocio de peajes, haciendo las mejoras en la carretera que ahora quieren volver a cobrarnos por valorización, sin importar ni la capacidad de pago de los afectados, ni su estrato, ni que está inconclusa. Sólo cumplen órdenes de Petro.
Hay que evitar que los visitantes miren hacia la nación, porque allá no hay sino embarradas. Que les quede claro que Barranquilla es una cosa, y Petro otra muy distinta: un orate que no tiene ni idea de políticas públicas, y que cree que puede pelear hasta con USA. Ojalá les quiten la visa a todos los funcionarios, y a los que acompañan a su nefasto gobierno.
Bajo la batuta de Cepeda se puso freno a los desvaríos presidenciales, y primó la sensatez en las decisiones parlamentarias, siempre en un contexto de respeto y de altura intelectual y moral, dejando en muy alto el nombre y la representación del Caribe Colombiano.
Lo que se debe es armar todos una unión para contraatacarlo, no para el 26, sino ahora. Hay que ponerlo a la defensiva, para ver hasta dónde es capaz de llegar más allá de las amenazas.