Ya no son las faldas o vestidos los que se levantan en diciembre con la brisa, ahora son las polleras de las bailadoras y el gorro de los bailadores del disfraz del congo, lo que se agita en carnaval. No me digan que no se han dado cuenta. Presten atención desde ahora hasta carnavales.
Lo relevante es que, al revisar en cada una de estas niñas las posibles influencias para este léxico, sale a relucir el videojuego Roblox como una constante. Varios padres me han informado en consulta que les han llamado la atención ciertos temas en el chat de su hijo.
La hacedora de este triunfo es su madre, Inírida Amaranto Cantillo quien, literalmente, dejó todo, incluida su carrera de Nutrición y Dietética, para dedicarse a su hija. Se sentaba en una de las bancas del parque que queda frente al colegio atenta a cualquier cosa que necesitara su hija.
El golpe nunca ha corregido nada, ese cuento de los abuelos de decir que “la letra con sangre entra”, no es válido. En primer lugar, porque con los golpes el niño obedece por temor y no por respeto, que es lo que se quiere. En segundo lugar, ¿qué hace un padre cuando el menor le dice que no le dolió el golpe? Con los golpes lo único que queda es el resentimiento del niño hacia los padres.
John Lennon fue para nosotros más que música y poesía, fue quien nos creó la necesidad de aprender inglés para entender lo que decían esos 4 músicos ingleses de los que todo el planeta hablaba.
Llegó el momento en que nosotros, los abuelos baby boomers, retomemos nuestro rol de formadores de la familia y dejemos de ser los viejitos complacientes que sólo podemos educar a nuestros nietos desautorizando a los padres en el manejo de asuntos fundamentales como la disciplina, el respeto a la figura de autoridad, el amor a los padres, el esfuerzo para conseguir las metas.
La aparición de estos casos en mi consulta no me permite perder mi capacidad de asombro cuando atiendo niños que leen a los 3 años de edad, me descrestan hablando en inglés o portugués, conocen abecedarios como el ruso o el egipcio, multiplican o dividen con una precisión y velocidad que compite con una calculadora.
Doy las gracias y abrazo la amistad que me brindaron los hermanos que conocí en el colegio y que siguen queriéndome como yo los quiero a ellos. Hasta en eso nos formó El Liceo, construir lazos de amistad que perduren en el tiempo y la distancia.
Ya le dije a Samuel que me invite para el encuentro del año entrante porque sé de los aportes que puedo hacer a esta interesante idea de cambiar el esquema mental de las personas hacia la alegría, a partir de lo que puedo aportar desde la bacanería y, también, desde mi condición de psiquiatra de niños, adolescentes y adultos.
La única manera de poder calmar esa ansiedad prealucinatoria es volverme un hikikomori, entrar en un aislamiento social severo refugiado en mi cuarto para poder leer una serie de libros en los que espero encontrar las explicaciones a todas estas preguntas que dan vueltas en mi cerebro: ¿Esto por qué ocurre, es malo, evitable, corregible?