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Un pasaje del evangelio según San Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento, hace referencia a una parábola, la cual describe que Dios da dones y capacidades únicas a todos los hombres para multiplicarlos en servicio hacia los demás.

A Danith Muriel, un joven habitante del municipio de Santo Tomás, el Todopoderoso lo bendijo con el don de la creatividad y desde ese momento ha puesto todas sus capacidades al servicio de la parroquia de su municipio, en un oficio que es símbolo de devoción y entrega durante la Semana Santa: ser carguero.

Los cargadores u hombres de trono, como también suelen llamarlos, son feligreses que sobre sus hombros depositan pesadas cargas para darle vida a las procesiones que representan algunos instantes de la vida y pasión de Jesucristo.

Para esta labor, Muriel ha tenido que exigirse físicamente, pero también explotar su potencial como diseñador para decorar y vestir las figuras de María Magdalena, Jesús Nazareno y ‘La Verónica’, que son parte crucial en la representación del viacrucis, cada Viernes Santo.

Tanta es la pasión que ha tenido el joven de 31 años por esta labor que logró escalar, el año anterior, dentro de la nueva generación de cargueros en Santo Tomás y se convirtió en uno de los coordinadores de este grupo en el municipio.

“Desde muy niño, mi familia siempre me inculcó la tradición católica y me llevaban a las eucaristías y procesiones. Luego comencé a asistir a las convocatorias para jóvenes en las actividades de la iglesia para conocer cómo podía colaborar con la misión religiosa. Fue en ese momento que descubrí que había unas personas que se dedicaban a cargar las imágenes de los santos para la Semana Mayor y ahí es que se me metió la idea”, contó.

Por cuestiones de la vida, el primer encuentro que tuvo con el grupo de cargueros fue en ese entonces con la persona que se encargaba de arreglar las imágenes y dejó a su cargo el trabajo logístico detrás de todas las procesiones de Semana Santa, que se ejecuta tanto antes como después de esta fecha.

“Es complejo coordinar un grupo de cargueros para la Semana Santa. Son alrededor de 13 personas que están desde las 7:00 a. m. en la parroquia preparadas para alistar las imágenes; son estatuas de madera, las cuales se atornillan, amarran, se visten y se suben a las landas, que son plataformas donde se llevan”, dijo.

El joven contó algunos detalles de su proceso de preparación, que es extenuante en los días previos a las procesiones: “Se practican unos 4 o 5 pasos por día por una manzana del municipio, simulando la procesión”.

Otro de los trabajos clave que tienen los cargueros es el mantenimiento de las figuras religiosas para evitar su deterioro.

“Las imágenes que tiene la parroquia son bastante antiguas, entonces el cuidado que se tiene con ellas cada año es mucho más riguroso. Así que tanto antes y, después de la Semana Mayor tratamos siempre de envolver las imágenes en papeles especiales, de limpiarlas y de hacerles su respectivo mantenimiento, para que la lluvia, el calor o los animalitos no les lleguen a afectar su estructura”, relató.

Esfuerzo físico y espiritual

Uno de los que también recibió el llamado para servir a la parroquia de Santo Tomás fue Juan David Aristizábal, de 22 años quien, a pesar de no cumplir en su momento con la estatura idónea para participar en las actividades, pasó las pruebas necesarias para comenzar a cargar las imágenes en las procesiones.

“Es irónico porque para ser cargador se requiere ser alto y tener fuerza física, y yo era muy pequeño cuando empecé; luego fui creciendo y entrenando para ser parte de las procesiones de Semana Santa”, anotó.

Dentro de sus labores, el joven está asignado a cargar las landas grandes, que “requieren de mínimo seis personas para cargarlas o hasta ocho, entonces nos distribuimos en grupos por la confianza que tenemos para soportar un peso”.

Los ensayos son duros. Así como si fuera una rutina de gimnasio, los cargadores como Juan David realizan sesiones matutinas para preparar los recorridos.

“Nosotros sacamos las landas vacías, sin estatuas, que igual suelen pesar más de 10 kilogramos, pero el peso se distribuye bien entre los hombres de los cargadores y sirve para ensayar el recorrido”, aseguró.

En medio de este proceso, los cargueros también “van agregando pesos con estatuas y dando vueltas para simular las procesiones. Podemos durar hasta 2 o 3 horas en esto”.

Juan David expuso que “las estatuas suelen tener pesos diferentes y que unas conllevan más esfuerzo físico que otras. Unas imágenes de San Pedro o de Jesús Nazareno que pueden alcanzar hasta los 90 kilos. Pero hay otras que les llamamos personalizadas, como la de la cuna de Jesús, que llega hasta más de 120 kilos”.

La juventud sigue siendo una bendición en este tipo de trabajos, pero todavía perduran algunos cargadores de mayor edad, los cuales hacen el esfuerzo de soportar este tipo de rutinas.

“En Santo Tomás, la Semana Santa se vive de forma diferente. Aquí al pueblo le gusta mucho su tradición religiosa, por eso todos están dispuestos a colaborar siempre y, en el caso de los cargueros, hay unos de la tercera edad que son insignia en la parroquia que todavía nos siguen ayudando”, explicó.

La “otra” Semana Santa

La fe y la tradición hay que irlas cultivando para que florezcan en el momento adecuado. Por tal motivo, en el municipio de Santo Tomás la doctrina religiosa de la Semana Mayor es un legado que se va transmitiendo por generaciones.

En los grupos de cargueros pasa algo parecido; muchos padres de familia van ingresando a sus hijos a este tipo de actividades desde los 8 o 9 años para participar en la Semana Santa infantil.

Esta es una nueva tradición que se vive en este municipio desde el año 2025, promovida por la parroquia municipal y que tiene como objetivo que los niños y niñas experimenten un entorno diferente donde puedan acercarse a Jesús, compartir y crecer en la fe.

Al respecto, Gabriel Ledesma, coordinador de los cargueros de Santo Tomás, explicó que “se promueve como desde todas las instituciones educativas este tipo de actividades para que los niños, cuando salen a receso por la Semana Mayor puedan tener algo que hacer y no recaigan en las cosas típicas; así se les van inculcando otros valores”.

Detalló que “se puede decir que hay unos cargadores infantiles, porque tenemos unas landas adaptadas y más pequeñas para los niños en las procesiones por la parroquia principal, y se les da un vestuario; todo es algo que se prepara desde todo el año para este momento, y es una tradición que va tomando forma”.

En el caso de las figuras, los menores se encargan de cargar imágenes de menor peso y con referencia a otros momentos de la biblia: “Se hace una representación del Descendimiento de la Señora, que generalmente hace referencia a la presencia de la Virgen María en el descendimiento de la cruz de Jesús”.

De esta manera, entre hombros que resisten el peso y manos que cuidan cada detalle, la Semana Santa en Santo Tomás se convierte en algo más que una tradición: es una escuela silenciosa de fe, disciplina y entrega.

Así será el cronograma de procesiones en este municipio

El Martes Santo comenzaron los eventos religiosos en el municipio de Santo Tomás con los encuentros de jóvenes y eucaristías por los enfermos.

Sin embargo, la labor de los cargueros se concentrará en la procesión de Jesús atado a la columna y la Coronación de Espinas.

Seguidamente, el Miércoles Santo se llevó a cabo la procesión de Jesús Carga con la Cruz y la escena de Las Tres Caídas.

Los actos seguirán tanto el Jueves como el Viernes Santo con las procesiones más significativas, como el Descendimiento y procesión con el Santo Sepulcro, así como el Sermón de las Siete Palabras.

Mientras que el Sábado Santo tendrá lugar la Meditación de los Siete Dolores y la Procesión con la Soledad de María.

Así las cosas, el cierre de la Semana Mayor estará marcado por la Caravana de la Imagen de Jesús Resucitado, una de las figuras más icónicas que ostenta el grupo de cargueros del municipio, que también es una de las que tiene más peso sobre las landas que se transportan por el municipio.