Tres de cada cuatro crímenes ocurrieron en zonas de conflicto, según la ONG PEC.
Pese al fin del régimen de terror del depuesto dictador, Bashar Al Asad, el país sigue sumido en una profunda desestabilización que demanda apoyo internacional.
Asma al Asad permanece en Moscú apartada en una habitación para evitar infecciones y que su salud empeore. Ya en 2019 había superado un cáncer de mama.
En el nuevo Ejército se incluye a los miembros del antigua régimen que “disidieron” durante la ofensiva para unirse a la “revolución”.
El nuevo gobierno de transición comenzará a tomar medidas relacionadas con la seguridad.