La decisión fue anunciada cuatro días después de que Bolsonaro fuera trasladado a dependencias de la Policía Federal, tras haber intentado dañar una tobillera electrónica.
El expresidente se encuentra preso en la sede de la Policía Federal en Brasilia.
El líder ultraderechista se sometió por videoconferencia a las preguntas de una jueza auxiliar sobre las condiciones de su arresto.
Un equipo de agentes condujeron al exgobernante hasta la sede de la Superintendencia de la Policía Federal de Brasilia, donde permanecerá bajo custodia hasta nueva orden.
Como represalia por el juicio a el expresidente brasileño, la Administración del presidente Donald Trump decretó aranceles del 50 % a buena parte de los productos brasileños y sancionó a jueces del Supremo y funcionarios del Ejecutivo de Lula.