El fuego que consumió al Palacio de Justicia hace 40 años parece no extinguirse; hoy arde en discursos que tergiversan la historia y vuelven a atacar a jueces.
Es intolerable que el antiguo puente aún siga en pie por falta de decisión política, aumentando a diario riesgos de seguridad e impactos al desarrollo portuario.
Su repertorio sigue siendo escuchado por nuevos oyentes en plataformas digitales, de la misma manera que lo disfrutan quienes fueron a sus conciertos.
El Gobierno de Estados Unidos ha enfilado las baterías contra el presidente colombiano, a quien insiste en llamar “líder del nacrotráfico” y “mal tipo”.
El fallo fortalece el rol político de Uribe, reafirma la independencia de la justicia y confirma que Petro solo apela a ella cuando sus fallos le son favorables.