Con trece años ha participado en campeonatos locales, regionales y nacionales.
Las decenas de medallas y reconocimientos que ha obtenido en distintas competencias nacionales, y que su madre cuelga orgullosa en una de las paredes de su cuarto, son la muestra del compromiso y pasión que ahora la caracterizan.
Con tan solo 11 años, tiene en su palmarés siete medallas en varias disciplinas del deporte rey de los Juegos Olímpicos.
Su pasión, como su misma familia la describe, no tiene límites. Día a día su felicidad radica en zambullirse y disfrutar de la vida.
Mateo y Luciano Jiménez son unos niños barranquilleros que ganan en la pista con disciplina y dedicación.