El presidente de Plains All American Pipeline LP, empresa que gestiona el oleoducto, visitó el lugar y pidió disculpas por el derrame.
El suceso en el condado de Santa Bárbara, al norte de Los Ángeles, dejó una mancha negra tanto en tierra como en el mar.
A consecuencia del vertido, el parque Refugio State Beach se cerró al público y se alertó a los bañistas en las playas cercanas.

