La entidad anunció la contratación de evaluadores para dicho proyecto, así como de una iniciativa privada para el aeropuerto Dorado de Bogotá.
Entre las ciudades afectadas, según advirtió la distribuidora, estan Cartagena, Santa Marta, Cúcuta y Bucaramanga, donde el suministro del carburante se ha visto seriamente impactado.
Quedan muchas preguntas sin respuestas, para colmo en un ambiente de nuevas desconfianzas que no conviene a un sector tan estratégico como este, donde los actores de la cadena deben ponerse de acuerdo para, como sugiere Latam –y hace bien en abrir el debate- revisar medidas estructurales que garanticen el suministro del combustible de aviación en el mediano y largo plazo y definan sus mecanismos de asignación. Las opciones no tienen discusión: o se importa o se aumenta la capacidad de producción de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja, pero no se puede pretender convertir al turismo en una de las principales fuentes de ingreso del país sin dar un espaldarazo a la industria aérea. Llegar tarde a una crisis, definitivamente no es llegar.
Pese a esto, las autoridades aseguran que varias terminales aéreas, como la de Santa Marta y Valledupar, continúan operando con normalidad.
Durante el año 2023 se registró un incremento en los vuelos internacionales desde y hacia los aeropuertos del país.