Sociedad

Niños visionarios: con sus talentos lo pueden todo

Autonomía, liderazgo y proyección son algunas de las cualidades que tienen en común seis menores que a su corta edad piensan en grande.

Gabriela Casuso, María Liz Patiño, Julián Peña, Valentina Cantillo, Emilia Atencia e Isaac Rubio sueñan en grande. Lo de ellos no es utópico, desde ya persiguen y lideran esos sueños para hacerlos realidad.

En sus procesos el apoyo de sus padres ha sido fundamental para poder lograr las metas que se han propuesto. Estos pequeños atlanticenses también tienen en común la proyección, autonomía y madurez en la ejecución de sus proyectos.

En el marco de la conmemoración del Día de la Niñez en Colombia, EL HERALDO destaca a estos infantes emprendedores y ejemplares que con alegría enfrentan los duros tiempos que sacuden el planeta.

La Escuelita Musical de María Liz

María Liz Patiño Castro tiene 11 años y toca más de 12 instrumentos musicales. Es una niña ‘genio’ de la música, su sentir es prácticamente “innato”, como sus padres lo afirman, pues posee un talento único para aprender por sí misma.

“Mi papá le compró un piano a mi hermana, pero ella no le prestó mucha atención que digamos, yo sí lo aproveché y aprendí a tocar. ¿Cómo aprendí? no sé, empecé tocándolo y fui conociendo cada una de las notas yo sola”.

María Liz se apropió del sonido de instrumentos musicales como el requinto, piano, guitarra eléctrica, acústica, el cuatro, la batería, la guacharaca, la caja, las maracas, el violín, el acordeón, el bajo y el ukelele. Como ella lo dice los tiene todos en su casa, pero “no son tan de buena calidad”, sin embargo le sirven para enseñar en Mi Escuelita Musical, un espacio en el que le enseña a los niños de su barrio a tocar los aparatos sonoros.

“Mi Escuelita Musical nació hace cinco años. A mí se me ocurrió porque acá en el barrio muchos niños de mi edad están fumando, consumiendo droga, robando, las niñas ya están embarazadas y mi proyecto es con el fin de que ellos en su tiempo libre tengan algo en qué pensar, que sea productivo y mantenerlos ocupados”, contó.

Vive en Viña del Rey, Soledad. Su padre es vendedor ambulante y su mamá docente de un colegio del barrio, tiene una hermana y estudia en la Institución Educativa Bicentenario, en su municipio. Su proyecto es gratuito y su técnica de enseñanza también es empírica. Aunque hay algo que en ocasiones hace que los menores no vuelvan más a sus clases musicales.

“A Mi Escuelita todavía le faltan muchas cosas. Yo he llegado a tener hasta 20 alumnos, pero como no hay suficientes instrumentos, hay veces en que algunos niños quieren tocar la misma guitarra y les toca esperar a que la desocupen para que otro la utilice, se aburren y se retiran”.

La menor se proyecta como cantante, profesora de música profesional y productora. En la actualidad tiene una agrupación musical llamada Mary Río y sus padres continúan apoyándola como pueden. En su casa tiene un estudio que su papá le acondicionó para que pudiera ejercer su arte.

“El piano y la batería los cogí y los fié, lo fui pagando y así prácticamente con todos. Entonces ella ahora graba canciones y como pude le compré un computador de segunda, luego una tarjeta de audio y así le armé acá en la casa un estudio, no está tan bien acondicionado, pero aprendí de albañilería y yo mismo le enchapé el piso, le puse el cielo raso y todo eso. Cuando uno tiene un hijo con un sueño hace de todo”, finalizó.

Cine inclusivo con Isaac Rubio

Desde los 6 meses de edad, Isaac Rubio Aguilar presenta una lesión axonal en el nervio peroné del pie izquierdo producida por la vacuna, lo que genera afectación en la marcha del niño al no poder levantar su pie con normalidad.

Debido a su condición, los padres del menor buscaron apoyo profesional continuo de fisiatría, ortopedia, y fisioterapia de manera permanente para su hijo. Desde entonces usa una férula, que le ayuda con la movilidad. Aun así, Isaac es un niño que corre velozmente tras sus sueños y atraviesa cualquier barrera que se le interponga en su recorrido.

Fernando Rubio, papá del menor de 8 años, asegura que “desde el día cero” han cumplido con el reto interpuesto y la misión que cualquier padre debe realizar con sus hijos: darle las herramientas necesarias para superar o mejorar su condición, paralelo a eso, formarlo y prepararlo para la vida, establecer espacios que le permitan potenciar sus habilidades.

“No va a llegar de primero corriendo, ni saltará más rápido que los demás, ni caminará elegantemente, pero lo que justifica la acción y lo que al final del ejercicio nos motiva, eso lo hará con pasión. Somos agradecidos de Dios por su vida y sabemos que un gran propósito vendrá para él”, afirmó.

El estudiante barranquillero del Hartford International School es apasionado por el cine, la comunicación y el entretenimiento. Creó su propio espacio en redes sociales donde aparece como @tiempocinematograficoconisaac, en el que invita a diversas personalidades, seleccionan una película, comparten el cinematográfico y realizan actividades.

“Hasta el momento he desarrollado más de 40 eventos en vivos de una hora promedio con todo tipo de invitados, cantantes, productores, directores, actores, periodistas, deportistas, de todo el país y algunos de otros países. Gracias a este espacio me han invitado a festivales de cine en donde se realizan talleres de cine especializados y me enseñan a evaluar películas”, indicó Isaac.

Una peculiaridad con la que cuenta este espacio es una persona que habla el lenguaje de señas, para que más niños puedan disfrutar de Tiempo Cinematográfico.

“Si tienen alguna discapacidad física, que eso no les importe. Los límites están en su mente, tú sigue adelante, sé el director de tu propia historia”, resalta Isaac.

Gabriela y su activismo con Proyecto Acuática

Una de las razones a las que sus padres atribuyen el deseo de explorar más las especies y contribuir al cuidado del medioambiente, es la pasión que sentía Gabriela Casuso Hernández cada vez que asistía al Zoológico de Barranquilla. Era este el plan predilecto desde que cumplió su primer año, de manera que la admiración por los animales fue creciendo.

Curiosa e inquieta, la niña de 12 años no dejó su amor por las especies y el medioambiente solo en el zoológico. La vida en los océanos despertó en ella el deseo de saber más. Así, en 2018 quiso inscribirse en un curso de investigación de Biología Marina por internet para niños, que nunca encontró. Fue esta la razón por la que el Proyecto Acuática nació.

“Proyecto Acuática es una iniciativa que busca que los niños, jóvenes y familias entiendan que hay que cuidar los océanos y los ecosistemas, para así aprender a coexistir. El planeta Tierra es uno solo y por eso creamos cuatro objetivos: difundir, educar, investigar y proteger, buscando aumentar la conciencia de todos sobre la vida en el agua y en el planeta tierra”.

Su modelo a seguir no es la cantante de moda, ni la mejor modelo de pasarelas, Gabriela encuentra su inspiración en Sylvia Earle, bióloga marina. Proyecta su futuro siendo igual que ella, practicando el activismo ambientalista como toda una “líder”.

“Yo quiero que mi mensaje se reconozca, no por ser la niña joven que empezó a hablar sobre el cuidado del medioambiente, quiero que conozcan más lo que transmito que quién soy, la importancia de lo que digo sobre cuidar el planeta y las especies”, afirmó.

Hasta el momento, la joven que estudia en el colegio Jorge Isaacs, ha notado que más personas se conectan con su proyecto a través de las redes sociales y página web, cada día tiene más seguidores, y con su mensaje logra concientizar a los que la rodean y a quienes ven de cerca el propósito de su iniciativa ambientalista, más aún, en pandemia.

Leer libros, la pasión de Valentina

Valentina Cantillo Beltrán viene de una familia cristiana y conservadora. Con los valores y principios inculcados por sus padres, la niña de 12 años ha crecido con la “sabiduría” de la religión, siendo la Biblia su libro favorito y maestro “sin igual”, como ella lo afirma.

El gusto especial por la lectura, cuenta, se debe sobre todo a la influencia de su docente María Eugenia, que desde pequeña le inculcó el hábito de conocer historias a través de las páginas.

“A mis 12 años he leído siete libros. Los que más me gustan son ‘La María’ y ‘El Caballero de la Armadura Oxidada’. También me gusta leer mucho la Biblia, admiro mucho a Gabriel García Márquez porque él siempre fue un gran escritor y en sus libros daba a conocer sus sentimientos”, dijo a EL HERALDO.

A raíz de su pasión por la literatura, Valentina ingresó al programa ‘Entre libros’ de la Fundación Círculo Abierto, un espacio que le ha proporcionado mayores conocimientos sobre la literatura, escritores y razón de ser de cada obra.

“Mi experiencia en ‘Entre Libros’ ha sido genial y he aprendido a formar mucho más el hábito de la lectura, es lo que más me gusta. Con esto me he podido dar cuenta que cuando sea grande me gustaría ser docente en el área de lenguaje”.

Su padre, Elkin Cantillo, emocionado dice que Valentina “es un milagro de Dios” que lo hace sentir “muy orgulloso”. Agradece, además, a sus profesores de Español, que han sembrado en ella un “granito de mostaza” para que crezca su amor por la lectura.

“Además de su gusto por leer libros, Valentina ha participado en grupos de teatro en la iglesia y desde muy niña predica, va a las calles a hablar acerca de la salvación. Ella tiene un ministerio (oficio o trabajo asignado por el Señor para edificación de su iglesia) de parte de Dios. En sus tiempos libres practica empíricamente el inglés”, indicó.

Astrofísica o neurocirujana: la proyección de Emilia

Emilia Atencia Morales es una niña enamorada de las matemáticas y de las ciencias naturales. Hablar con ella es como escuchar a una adulta que tiene claridad de todos los planes y proyectos a desarrollar, pero con el dato curioso de que solo tiene 8 años y está en tercero de primaria.

La menor estudia en la Institución Educativa Alexander Von Humboldt y lo que más le gusta hacer es leer y estudiar, su pasión va ligada hacia los números y el cuerpo humano.

“Amo las matemáticas y las ciencias naturales. Me gustan mucho las matemáticas porque lo que quiero ser en mi vida tiene eso como base. Cuando era más pequeña yo quería ser astrofísica, y las ciencias naturales me gustan porque aprendo sobre los animales y el cuerpo humano”, afirmó Emilia.

Con seguridad y confianza, la barranquillera afirma que si no logra ser astrofísica, optaría por ser neurocirujana porque le gustaría “salvar muchas vidas”, razón por la cual sus libros preferidos son sobre el cerebro.

“En el colegio me encanta cuando damos las clases sobre las células y cuando nos explican sobre el cerebro humano. De las clases de matemáticas, tengo varias que me gustan, pero voy a elegir los ángulos porque amo medir con el transportador”.

Helmuth Atencia Salazar, padre de la menor, habla sobre las cualidades que tiene su hija y lo que nota en ella a su corta edad.

“Ella se ha caracterizado por ser una niña autónoma y adelantada para su edad. Su gusto por las matemáticas viene desde el preescolar. También la matriculamos en un curso en inglés donde desarrollaba operaciones básicas a través del ábaco japonés. En cuanto a las ciencias naturales, a ella siempre le han encantado los programas de tipo científicos. También le gusta leer mucho, tiene una pequeña colección de libros sobre esos temas”, aseguró.

Según sus padres, una de sus mayores virtudes es la responsabilidad y la solidaridad, por eso estarán “siempre” para apoyarla permanentemente en lo que desee hacer.  

Julián, un pequeño gigante del emprendimiento

Tiene 9, pero parece de 19. Julián Peña de la Torre transita con pasos agigantados para su edad. A los 4 años decidió emprender con su proyecto ‘Kids Fest’, en compañía de su papá Ricardo Peña. La iniciativa fue del menor, pero su progenitor le ha ayudado a consolidar un espacio al que muchos niños se han sumado.

“‘Kids Fest’ nació con el fin de reunir a todos los niños para que aprendan y se diviertan. Se trata de varias atracciones como por ejemplo dibujar, colorear, parques, inflables, etc”, dijo Julián a EL HERALDO.

El proyecto llegó a ser presencial, pero la pandemia obligó a que readaptaran algunas formas de ejecución para que más niños barranquilleros desde sus casas pudieran hacer parte de esta iniciativa.

“Por la pandemia este proyecto es totalmente gratuito y de entrada libre para todos los niños que quieran participar, porque estamos en una versión remota del evento, y es auspiciado por diferentes aliados tanto de la empresa privada como la estatal. La idea es que sea abierto para que todas las familias puedan disfrutar”, expresó Ricardo Peña, padre del menor.

Julián está al mando de las actividades realizadas para niños de 5 años en adelante. Actualmente el proyecto se está desarrollando de forma virtual a través de las redes sociales de @kidsfest. Con su emprendimiento, el menor que estudia en el colegio Colón, tiene claro que cuando grande quiere ser ingeniero de sistemas.

“Me considero un niño capaz e inteligente, por eso cuando esté grande quiero ser un ingeniero de sistemas para crear nuevas tecnologías y poderles hacer más fácil la vida a todas las comunidades del mundo”.

Su modelo a seguir es su padre, que también se dedica al emprendimiento e innovación. Para Ricardo, Julián es un niño “muy adelantado para su edad” que siempre marca con claridad los objetivos por alcanzar.

“Es un niño muy creativo y desde muy temprana edad estuvo motivado a crear grupos de juegos con sus amigos del barrio, por lo que la idea de tener este festival fue la de reunir a los niños en actividades lúdico-creativas”.

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