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El Ministerio de Salud este año está promoviendo la campaña ‘Enfrentando Desigualdades, 40 años de respuesta al VIH’. Shutterstock
Sociedad

VIH: 40 años de una lucha de la humanidad

Desde 1981, dicen los expertos, se han presentado avances para los tratamientos antirretrovirales. La pandemia afectó la atención médica de los pacientes.

Actualmente en Colombia hay 134.636 personas viviendo con VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana), de ellas, el 77,41 % son hombres con un rango de edad de los 25 a los 34 años, según un reciente informe del Fondo Colombiano de Enfermedades de Alto Costo. 

“Entre el 1 de febrero de 2020 y el 31 de enero de 2021, se diagnosticaron 9.210 pacientes con la enfermedad, lo que significa una disminución del 26,48 % respecto al 2020 (…) El principal mecanismo de transmisión continúa siendo el sexual”, señaló el documento.

En cuanto a las poblaciones más afectadas por el VIH se encuentran los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (55,21 %), y consumidores de sustancias psicoactivas diferente a las inyectadas (5,58 %). Dentro de esta caracterización también figuran personas transgénero, población privada de la libertad y trabajadores sexuales.

El 1 de diciembre de 1981 se detectaron los primeros casos de VIH en el mundo, y desde entonces la ciencia no ha descansado en su labor de formular tratamientos. 

Anualmente el mundo entero se une en esta fecha con un mismo sentir: conmemorar el Día de la Lucha contra el Sida.

En Colombia, donde las cifras de casos positivos no son alentadoras, se siguen uniendo esfuerzos para brindar la atención adecuada a los pacientes y promover la importancia de la prevención.

Actuar a tiempo

Este 2021 el Ministerio de Salud promueve la campaña ‘Enfrentando Desigualdades, 40 años de respuesta al VIH’.

Ricardo Luque Núñez, coordinador del Grupo Sexualidad y Derechos Sexuales Reproductivos, habló con EL HERALDO sobre cómo está la situación en el país.

“En Colombia la epidemia por VIH es de carácter concentrado. Se están reportando alrededor de unos 13 mil casos por año. El año pasado hubo un diagnóstico bajo pero ocasionado por la pandemia donde las personas tuvieron dificultades para acceder a los servicios de salud”.

Detalló el coordinador que tras cuatro décadas de la aparición de la pandemia por VIH - Sida en el mundo, hoy en día la enfermedad no necesariamente es mortal, “es un evento crónico manejable”. De hecho, con una serie de estrategias de promoción de la salud y de intervenciones biomédicas (condones, pruebas, medicamentos), “es posible cortar la cadena de transmisión” y que las personas afectadas por el virus puedan llevar vidas largas y saludables”.

Luque menciona que desde Minsalud se han establecido planes de intervención colectiva en las comunidades, a través de estrategias educativas que sensibilizan sobre la problemática.

“La respuesta hacia el VIH tiene muchos matices pero estas tecnologías de poco sirven si no hay un clima social de respeto hacia las personas infectadas, hay muchos temas que siguen actuantes y que impiden que la prevención pueda tener un mejor efecto”, afirmó Luque.

¿Qué es el VIH?

“Es una infección que se transmite por un virus y tiene la característica de que se replica fácilmente y provoca mutación. El virus lo que hace es destruir el sistema inmunológico de la persona, principalmente sus linfocitos CD4”, explicó Dinno Fernández,  médico especialista en Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas.

Los tratamientos, cuenta el especialista, controlan esta enfermedad, que hasta la fecha no tiene cura, a tal punto de llegar a cargas virales indetectables, “que es igual a intransmisible”, y que permite a los infectados hacer una vida prácticamente normal. 

“A lo largo de estos 40 años de tratamientos antirretrovirales ya van más de 28 medicamentos que han sido aprobados desde 1986. El primero fue la Zidovudina (Azidotimidina o AZT), que al principio necesitaba muchas tabletas, entre 12 y 15 diarias, pero al usar tratamientos antirretrovirales empezó a disminuir la mortalidad”.

Añadió Fernández que con la llegada de los “inhibidores de la proteasa, otra familia de medicamentos”, para 1995 surge la terapia de antirretrovirales de gran actividad, “lo suficientemente potente para controlar el virus y dejarlo indetectable en la sangre. Este queda alojado en el cerebro y los ganglios del intestino”.

Incluso, afirmó el médico, que actualmente hay tratamientos que requieren solo de una píldora y también terapias de liberación sostenida, pero no los hay en Colombia. 

El VIH tiene un efecto clínico que va desde un estado asintomático hasta un estado de disfunción del sistema inmunológico, que expone a la persona a enfermedades infecciosas.

“Cuando el paciente llega a ese nivel de defensa tan bajo es donde nosotros catalogamos la enfermedad como sida, es decir, cuando alcanza menos de 200 CD4 o cuando tiene una enfermedad trazadora de sida”.

Esta enfermedad más allá de atacar el organismo de los pacientes, también los expone a la estigmatización social. “No debe haber temor para tratar a estas personas, ni abrazarlas o darles besos”, señaló Fernández.

Un caso

Hace seis años, estando embarazada, un diagnóstico médico le dio un giro de 180 grados a su vida. Lorena* tenía VIH. “A veces ignoramos lo que nos dice nuestro cuerpo. Yo empecé a ver erupciones en mi piel, empeines y me daban muchos malestares estomacales, pero pensé que era pasajero”.

Hoy mira hacia atrás con nostalgia por la dura prueba que el destino le impuso en su camino, pero las ganas de seguir luchando por su vida pueden más que su condición médica. Cuenta que desde que se le detectó el virus se ha sometido a diferentes tratamientos, aunque su cuerpo no ha respondido satisfactoriamente a todos.

En cuanto a cómo el virus ha afectado su vida personal y social, sí ha sentido un gran impacto. 

“Me he cohibido mucho. Anteriormente era más alegre, vivía de fiesta en fiesta, saliendo con mi grupo de amigos y me divertía mucho. Del diagnóstico para acá me he vuelto una persona más cerrada y solitaria”.

Así como lo manifestó Lorena*, la parte emocional y mental también se ven comprometidas con este diagnóstico. 

Luis Narváez, psicólogo de la Fundación Copservir, relata que esta situación “es inherente” a la enfermedad, solo  que según los contextos, los pacientes asumen su realidad de manera distinta.

 “Los tratamientos le permiten a la persona estar estable en todas las dimensiones. Podemos asegurar que si una persona posee el virus pero tiene buena recepción del tratamiento, puede hasta concebir hijos, tener relaciones sin protección y generar mucha más confianza tanto en ellos como en su entorno, que le permite tener una buena calidad de vida y ser productivos en todas las áreas”, concluyó el experto.

Desigualdad racial, otra debilidad actual

Las nuevas infecciones con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) han disminuido entre los hombres homosexuales y bisexuales blancos, pero persisten entre los latinos y negros, según informaron este martes los Centros para Control y Prevención de Enfermedades (CDC).

El informe de los CDC muestra que entre 2010 y 2019 el número de nuevas infecciones con el VIH disminuyó entre los hombres blancos homosexuales y bisexuales de 7.500 a 5.100.

En el mismo período, las nuevas infecciones entre afroamericanos disminuyeron ligeramente, al pasar de 9.000 a 8.900, mientras que entre los latinos aumentaron de 6.800 a 7.900.

Los datos muestran que los hombres homosexuales y bisexuales negros y latinos han tenido menos probabilidades de ser diagnosticados por infección de VIH, de haber suprimido el virus, o de usar la profilaxis previa a la exposición, en comparación con los homosexuales y bisexuales blancos.

El estigma vinculado con el VIH puede haber contribuido a estas desigualdades, según el informe de los CDC, ya que los homosexuales y bisexuales latinos y afroamericanos dan cuenta de actitudes negativas con más frecuencia que sus pares blancos.

“La meta es la reducción en 90 % de las infecciones de VIH para 2030”, indicó los CDC.

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