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Opinión

El desespero

 Si el desespero por volver al estatus anterior es tan grande lo que va a producir inmediatamente es la alteración del ánimo y del carácter, la tensión en el encierro, la depresión y la angustia. 

Científicamente está comprobado que no hay nada más negativo para un ser humano que súbitamente le suspenda o aprisionen o limiten en alto grado sus elementales libertades individuales, ni siquiera sus derechos, como libertad de locomoción, de expresión, de decisión geográfica, de actos de voluntad dirigidos a satisfacer sus necesidades vitales y a sus apetencias lúdicas. Esta pandemia ha logrado en miles de personas esa sensación de restricciones fuertes. Lo que produce depresiones, angustias, indisciplina y desobediencia, resistencia máxima, rebeldía absoluta. Por eso el término confinamiento está mal empleado porque la libertad que el confiere a cada individuo por naturaleza, Por educación, por ese ADN que tiene la rebeldía a lo que signifique obediencia, no lo soporta, ni lo acepta, ni siquiera lo coincide.

Lo hemos sostenido varias veces en estas columnas y en diversos foros y encuentros: el costeño no acepta imposiciones, además que odia consciente o inconscientemente las normas. Que se la apliquen a los otros, a mí no. Por eso no respetamos las filas, los turnos, Las preferencias justificadas, por lo mismo vemos que nos atienden en una oficina cualquiera y le pasan a uno los papeles por la nariz, irrumpen en que no lo están atendiendo y empiezan a pedir lo que requieren. En el tránsito automotor es cinco veces de esquina a esquina que rompen todas las reglas y violan todos los avisos de prevención. Es una costumbre para todos, una cultura dirían los psicólogos que buscan excusas y explicaciones.

Ese desespero por salir a disfrutar de la vida de antes, de libertad, de negación a la obediencia como triunfo íntimo de ese ego distorsionado, todos ellos están produciendo las aglomeraciones, la reuniones, los encuentros colectivos en la calle y por lo tanto el rompimiento de la medida de aislamiento que como lo explicó el gobierno nacional y local en los medios de comunicación, es apenas el mínimo requisito que debemos cumplir para detener el avance de la pandemia.

La verdad es una e inocultable: Si no Obedecemos vamos a echar para atrás y el virus no se irá nunca porque vuelve a reproducirse. Cómo hacerle entender a los costeños desobedientes este asertivo que científicamente no tiene discusión? Si el desespero por volver al estatus anterior es tan grande lo que va a producir inmediatamente es la alteración del ánimo y del carácter, la tensión en el encierro, la depresión y la angustia. Bien hacen las autoridades en diseñar políticas de aislamiento médica psicológica aun cuando volvamos a manifestar así nos tilden de anticuados, que esas consultas médicas por internet, a nuestro juicio son totalmente inocuas, alejadas de la esencia en habilidad de la medicina desde los tiempos antiguos. Y seguido, hay cientos factores que indican para que el médico mediante la observación directa, la voz, la expresión, los síntomas físicos, además, aptitudes, inclusive; la mirada puedan ser determinantes para un diagnóstico. La pantalla es una mentira, una distracción, buena para muchas cosas, negativas para otra. Y seguido el desespero de la gente no se cura con recetas a larga distancia la hermenéutica de la salud es esencialmente de conexión tú a tú con tu especialista.

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Opinión

Sin anestesia

Estamos tan intoxicados de información que en buena medida perdimos la capacidad de análisis y de duda, le damos valor de verdad a lo que más se parezca o acomode a lo que creemos correcto.

Como ya se ha comentado en estas mismas líneas, tan nocivo y asfixiante como las quemas de Salamanca o el humo electorelo resulta la intoxicación informativa, conocida también como “infoxicación”, a la que como humanidad nos vemos atenidos en estas épocas de libertinaje y “chismocresía” digital. La pandemia virtual nos contagió desde hace rato; y todos, todos, en algún momento y con mayor o menor conciencia, hemos caído en sus garras para validar con un retuit o repost algún comentario, imagen o concepto que se asemeje a lo que consideramos o nos gustaría que fuera verdad sin que medie comprobación, análisis, duda razonable o un simple respirar antes de mover los dedos sobre el teclado del dispositivo. Eso también nos asfixia, y bastante.

Y en esa marea turbulenta, la polarización a las que nos quieren obligar los fanáticos defensores de los extremos políticos que agitan el balancín endeble de la opinión pública se la pasan lanzando ráfagas de bilis a todo lo que les suene contrario. No miran, no revisan, no comparan, no respetan. Son tan abominables como iguales esos extremos en su intransigencia, radicalismo y aprovechamiento mezquino de la ignorancia para generar odio. Ya está bueno de tanta agenda impuesta por bodegas de robots al servicio de la mutación digital de los llamados “señores de la guerra”; esos que han hecho de la polarización y el conflicto la manera más fácil de seguir vigentes y reinando.

El panorama, de por sí malo, se torna peor cuando algunos autodenominados “líderes de opinión” utilizan esa supuesta unción para desde pedestales de barro pontificar sobre lo que les sirve y lo que no; porque todo se resuma en eso: Que les sirva. Nadie les gana en vocación de autoservicio. Llevan años de experiencia y abnegada dedicación, decorado ese autoservicio como de “los profundos intereses de la patria”. De pronto se refieren a la patria que querían refundar, y que siendo realistas estuvieron y siguen estando cerca de lograrlo. Ahí están. Ahí siguen. Nunca se han ido.

En resumen: Estamos tan intoxicados de información que en buena medida perdimos la capacidad de análisis y de duda, le damos valor de verdad a lo que más se parezca o acomode a lo que creemos correcto, y nos movemos al vaivén que a su beneficio producen bodegas fanáticas y/o liderazgos frágiles ejercidos por opinadores mezquinos. Y todo esto pasa mientras estamos encerrados y en el prólogo de una recesión económica que aumentará las brechas sociales; mismas que serán caldo de cultivo de los fanáticos polarizadores que, y como la historia lo muestra, saben sacarle provecho al hambre ajeno.

Esta es apenas una opinión. Ni creo ni quiero reclamar como propia una verdad que no existe. En lo que creo a rajatabla es en la necesidad de barajar de nuevo, de sacudir la mesa, de intentar otra cosa. Esto va mal, y como diría el señor Murphy, es susceptible de empeorar. Afrontemos sin anestesia el golpe y atrevámonos a cambiar esto.

asf1904@yahoo.com

@alfredosabbagh

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Opinión

Hospitales víctimas inesperadas de la cuarentena

Pensar que los hospitales amplíen capacidad es difícil: la dotación de una UCI puede costar entre 130-150 millones, la competencia mundial por insumos elevó costos.

El dilema de morir de hambre o del virus, no encapsula el reto que tenemos con la cuarentena. El propósito no debe ser aplanar la curva, cantar victoria, y sostenerla meses o años si se requiere. Los países más exitosos en el manejo de la pandemia usaron las cuarentenas para darse tiempo para fortalecer su Sistema de Salud. Hay que ser conscientes que, por ahora, el COVID-19 se puede controlar mas no detener. Durante mayo, 66% de los casos en New York, fueron de personas que se quedaron en casa. Pensar detener el COVID-19 es como prometer acabar la gripa, suena útil, pero es imposible.

Lograr aumentar las unidades de cuidados intensivos (UCI), descentralizar las capacidades de diagnóstico, y cuarentenas individuales a tiempo es fundamental. Ya estamos llegando a casi 15 mil pruebas diarias y 54 centros de pruebas por fuera de Bogotá. Y aunque se requiere más, el esfuerzo es loable. El gobierno ha tratado de fortalecer la salud promoviendo un punto final a 6.8 billones de deuda. Ya se giró a las EPS 403 mil millones de este monto y 213 mil millones a los hospitales por deudas laborales. El reto está por otro lado.

La cuarentena, si bien redujo el ritmo de expansión del virus, ha resultado mortal para nuestros hospitales. El temor al contagio pospuso muchas intervenciones electivas y ambulatorias, reduciendo la facturación entre 50-60%. Esta no atención, va a traer una bomba de costos en el futuro. La multitud de pacientes de COVID-19 que se esperaban, no han llegado a muchos hospitales. La estructura del sector implica gastos laborales entre 40-52% de los ingresos. Tan útil como es el subsidio de la nómina, apenas cubre entre 10-15% de estos. Si la situación se mantiene estaremos viendo reducción de capacidad y despidos masivos. Sostener lo que hay es difícil y pensar en expansión aún más.

Para empezar, ni Colombia ni ningún país comenzó la crisis con suficientes UCI. En 440 hospitales, la mayoría privados, solo hay 5,349, una UCI por cada 9417 habitantes. Aunque menos contagios de los previstos significó una reducción de 9,826 a 7,202 de UCIs requeridas para atender el primer pico de junio 26. Hoy hay 3,652 disponibles para COVID-19, para cumplir la meta se necesita duplicar lo disponible. Según la ACHC, desde que inició la pandemia se ha reducido o mantenido estable el número de UCI en 18 departamentos.

Pensar que los hospitales amplíen capacidad es difícil: la dotación de una UCI puede costar entre 130-150 millones, la competencia mundial por insumos elevó costos. Aún, si la Nación obsequia los ventiladores que reduciría en 88 millones estos costos y ya tienen el espacio, el resto de la adecuación más el personal, hacen financieramente inviable la expansión. La tabla sugerida de servicios COVID-19 es 15-18% menos rentable que la canasta normal. Mientras algunos lo hacen a costo, la mayoría lo hacen a perdida. Sin poder recuperar costos operativos y perdiendo en la inversión, la expansión simplemente no llegará. Pocos mandatarios locales están en condición de hacerla y depender de la caridad de privados es arriesgado.

Se debe introducir un pago por capacidad de UCI de 5 millones al mes, durante 24 meses, para alinear el incentivo marginal. Tomando cálculos de Fedesarrollo, la cuarentena ya está costando más de 100 billones y durante esta le hemos girado 3.9 billones a las EPS. Los 36,000 millones mensuales en cargo parecen una buena inversión. No solo se salvan vidas, sino que dan la posibilidad de reactivar la economía. Las mejores EPS ya empezaron a invertir por cuenta propia en la cadena de oxigeno del paciente. Nadie culparía al gobierno por darle tratamiento preferencial a la salud: triplicar sus subsidios a la nómina, ofrecer garantías bancarias del 95% y establecer el cargo. No solo la salud merece ayuda, sino que, si eso sale mal, todo sale mal.

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Editorial

El Editorial | Llamado solidario

Hoy se realiza la Conferencia Internacional de Donantes en respaldo a esta población vulnerable, convocada por la Unión Europea y España, en seguimiento a la cumbre que se llevó a cabo en octubre de 2019 en Bélgica.

El drama de los migrantes venezolanos que regresan a su país, en medio de la crisis sanitaria y económica desatada por el coronavirus, merece la atención del mundo. La comunidad internacional no se puede seguir quedando al margen de esta tragedia humanitaria que adquirió una nueva dimensión debido a la pandemia, que aumentó los riesgos para ellos.

Hoy se realiza la Conferencia Internacional de Donantes en respaldo a esta población vulnerable, convocada por la Unión Europea y España, en seguimiento a la cumbre que se llevó a cabo en octubre de 2019 en Bélgica. Colombia debe liderar un llamado solidario, de carácter urgente, para que se movilicen recursos de cooperación destinados a fortalecer el Plan Regional para la Respuesta a Refugiados y Migrantes 2020. En este momento de enorme complejidad se requieren acciones de fondo para brindar atención oportuna y efectiva a los ciudadanos venezolanos que han decidido emprender camino de vuelta, recorriendo toda Sudamérica para ingresar por las zonas fronterizas del país.

Todas las crisis de migrantes y refugiados son de proporciones incalculables, absolutamente dolorosas porque reflejan el mayor sufrimiento humano, y requieren ayuda inmediata. Históricamente los países más ricos del mundo han financiado proyectos de cooperación al desarrollo, y han sido generosos en Cumbres de Donantes. Sin embargo, la respuesta de la comunidad internacional, frente a la atención de la migración proveniente de Venezuela, ha sido tibia. Antes del inicio de la pandemia, el Plan Regional ya afrontaba serios problemas de financiación. Del monto inicial de USD$1.407 millones, acordado por los países receptores con los donantes, apenas se había recaudado el 4,4% de los recursos para la región, USD$61,6 millones, y 4% del monto solicitado para Colombia, USD$ 31,4 millones.

Es un hecho inobjetable que la pandemia afecta las economías del mundo, que afrontará la peor contracción de los últimos 90 años, superior a -3,2% a nivel global y a -5,3% para América Latina, según el FMI y la CEPAL. Pero, el segundo fenómeno migratorio forzado más grande del planeta, después del éxodo sirio, demanda un esfuerzo adicional de la comunidad internacional que debe comprometerse, con hechos y no solo con discursos grandilocuentes, a incrementar su apoyo a este Plan Regional diseñado para beneficiar a cerca de 5 millones de personas en 17 países.

Por física hambre y necesidad en Colombia y en el resto de naciones de la región, donde ya no encuentran trabajo debido a la emergencia sanitaria, los migrantes venezolanos emprenden este amargo retorno plagado de mayores amenazas por cuenta del virus y de estafadores que les ofrecen fraudulentos planes de vuelta. Grupos muy numerosos se amontonan en improvisados campamentos, mientras claman por ayuda para desplazarse. Quienes logran cruzar la frontera, deben permanecer en cuarentena por decisión del Gobierno de Nicolás Maduro, que llegó a acusar al presidente Iván Duque de un plan para contagiar a los migrantes que regresan al país. 

Cuando la economía colombiana mejore, los venezolanos volverán y hay que estar preparados para ser capaces de responder a sus inaplazables necesidades humanitarias.

Editorial EH - migrantes - UE -

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Carta de los lectores | Evolución y transformación

La mujer wayuu se define como esa desafiadora del tiempo, guerrera, emprendedora, tejedora de vida, sueños y transformadora de procesos dentro de su cultura.

La mujer wayuu

La mujer wayuu ha entrado en un siglo XXI en el que le corresponde luego de un proceso de liberación interna de unos usos y costumbres que han hecho parte de su historia, pero que a su vez le corresponde solo ha ella o le ha correspondido a ella trasformar de manera prudente, inteligente y con el tiempo a su favor dar un volcó total a eso mismos procesos de arraigo cultural, sin embargo ha encontrado aun a personas ignorantes en el tema, tal vez por su poco conocimiento de estas transformaciones  quedándose así en el pasado, permitiendo esto desvirtuar un trabajo ganado, que viene tejiendo desde el pasado, como podemos ver la mujer wayuu ha alcanzado espacios significativos en los distintos campos sociales, que le permiten mostrar que ese pasado que aún existen, claro que existe, dentro y fuera de las cultura indígenas y raizales  esa ideología del siglo XV del trato despectivo y violento contra la mujer desconociendo sus derechos, capacidades y su alto desempeño.

Me pinto a mí misma porque soy a quien mejor conozco (Frida Kahlo)

La mujer wayuu se define como esa desafiadora del tiempo, guerrera, emprendedora, tejedora de vida, sueños y transformadora de procesos dentro de su cultura.

Dicho esto es importante que la mujer wayuu profesional, quien es la voz de aquellas que están siendo explotadas sexualmente por los miembros de la misma comunidad y por otros que se aprovechan de este atraso que aun permanece en ellos, desmantelar expresiones y actos que  involucran a todas, a la dignidad de mujer, en este aspecto se ha venido señalando hasta por miembros de la misma cultura wayuu en su mayoría hombre sobre la venta de la mujer, pue es importante aclarar que no es una venta, se llama DOTE, esto es un reconocimiento económico o material que se acuerdan entre dos familia para que esta majayura o keirumayu pueda irse a convivir su vida marital con el esposo, aquí se ha podido transformar en su 70% que de que ese esposo sea alguien en quien la esposa le agrade, el otro % aun falta por definirlo, se sabe que se llegará, el tiempo  lo va a permitir; entonces este DOTE le permite a los tíos asegurar a sus sobrinas y a sus hijos, por alguna eventualidad que pueda suceder en el matrimonio, son los tíos quienes acuden a la protección inmediata de ella y sus hijos, a esto es lo que se le llama matriarcado. Espero quede claro e informado, no es venta.   

Donde no hay lucha no hay fuerza. (Oprah Winfrey)

 #lamujerwayunosevende.

Analizando esto hay una gran desventaja en dichos matrimonios comparado con el de la mujer no wayuu, ya que hay más garantía económica que el matrimonio wayuu, pues aquí antes de ir a una Notaria o Iglesia hay un pacto de casa, carro, cuenta bancaria y hasta beca, entonces si hablamos de venta ¿cuál matrimonio cuesta más? No vemos las cosas como son realmente, sino que más bien las vemos como somos nosotros. (Anaïs Nin).

La mujer wayuu ha demostrado y seguirá demostrando que pertenecer a una cultura diferente u otra no significa limites, somos seré humanos, pensantes todo el mismo tiempo nos lo va ratificando dando respuestas a esas trasformaciones que se van haciendo dentro de la misma cultura wayuu con el machismo y fuera de ella.

El peor enemigo de la mujer es el púlpito. (Susan B. Anthony).

Por *Delia Bolaño. Escritora, poeta, gestora cultural y maestra

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Opinión

La vida en redes

Quien se arriesga a navegar en la una, insistió, termina odiando o ser odiado. Y los que andan por la otra, tienen algún problema de autoestima.

El psiquiatra los notaba más ansioso que de costumbre.

Le preguntó si estaba tomando los medicamentos, y respondió que sí.

Le pidió que le indicara la hora de acostarse, y le dijo la acordada.

Al indagar por algún hábito nuevo, el paciente le reveló que había aumentado un poquito el tiempo de navegación en redes sociales.

  • ¿Cuánto?, preguntó.
  • Tres horas

Conociéndolo, como creía conocerlo, el médico aumentó por dos la confesión.

Lo que vino a continuación fue una seguidilla de preguntas que buscaba averiguar a quiénes había seguido, qué mensajes lo convocaron y cuáles fueron sus respuestas, mientras el muchacho hacía movimientos constantes de cuello como si estuviera reaccionando a un piquiña.

Al final, aventuró para sí una conclusión que andaba merodeando por su cabeza en esos días:

Las redes -se dijo- son escenarios por donde transita la emotividad y no la razón. Una privilegia el mundo perfecto (Instagram) y la otra el peor de los mundos (Twitter).

Por la primera circula la vanidad y la magnificencia; por la segunda, la crítica obstinada y el odio. Instagram nos enseña a desear lo que no somos; Twitter, a detestar lo que somos.

El problema está en el uso.

El psiquiatra descubrió, por ejemplo, que su paciente era obsesivo con cierto tipo de respuestas. Durante la última semana cazó, o al menos no rehusó, seis peleas diferentes. Y entre más le decían, más escribía. Destilaba rencor, ira, desprecio. De una de sus críticas averiguó a quién seguía, de qué hablaba, a quien retuiteaba, en qué fotos aparecía.

Fue tal su reacción, que tres de los contricantes lo bloquearon. Fue peor. Por eso, de hecho, estaba esa mañana en consulta.

No era solo su caso.

El psiquiatra sabía que las redes están ocasionando crisis psíquicas o ensanchando los problemas de salud mental en el mundo.

A la mano, de hecho, tenía un estudio que realizó la Royal Society of Public Health de Reino Unido, con 1.500 jóvenes de 11 a 25 años, según el cual, Snapchat e Instagram inspiran entre sus usuarios sentimientos de ansiedad y de ser inadecuados. Y uno más de expertos de la Universidad de Pensilvania, que analizaron 148 millones de 'tuits' de 1347 usuarios en Estados Unidos antes de descubrir que el lenguaje negativo tiene una relación directa con los males cardíacos.

Pero no hay que ser tan expertos para descubrirlo, me dijo, cuando me contó cómo están aumentando las citas en su consultorio virtual.

Si te fijas en Twitter, un comentario negativo se reproduce entre 300 y 375 veces. En cambio, uno positivo, no llega a 70.

Y si ahora vas a Instagram descubrirás por el tono de los mensajes, que la mayoría de los que no paran de publicar su vida personal, andan buscando la felicidad que dicen tener.

Quien se arriesga a navegar en la una, insistió, termina odiando o ser odiado. Y los que andan por la otra, tienen algún problema de autoestima.

El hombre, sinceramente, me dejó preocupado.

albertomartinezmonterrosa@gmail.com @AlbertoMtinezM

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Opinión

Se dispara el COVID-19

La falta de liderazgo es sin duda una de las razones que amerita serios análisis porque precisamente por las características sociales y culturales, es esta capacidad de mando de sus dirigentes la que puede manejar la dimensión de esta crisis.

Se sabía que el COVID-19 llegaría con fuerza a la Región Caribe, y eso que aún no se conoce lo que está pasando en los sures de los departamentos de esta parte del país, llenos de pobreza, de falta de institucionalidad en salud y con poco liderazgo. Según los datos del viernes anterior, Atlántico y Bolívar, específicamente la ciudad de Cartagena, ocupan el segundo y el cuarto lugar en términos de población contaminada. Particularmente Cartagena, ya figura como el caso más crítico en el país, una vez se acepta la difícil situación de Bogotá que lidera de lejos la gravedad de la pandemia. 

La falta de liderazgo es sin duda una de las razones que amerita serios análisis porque precisamente por las características sociales y culturales, es esta capacidad de mando de sus dirigentes la que puede manejar la dimensión de esta crisis. La debilidad de muchos de sus mandatarios que además no han podido mantener una línea clara de acción, multiplica los impactos en una sociedad llena de desigualdades y con una histórica debilidad de sus instituciones. Estas últimas cifras de contaminados y muertes prende una alerta roja no solo a las autoridades de la región sino a la dirigencia local en general y a la sociedad misma, para que actúe de inmediato antes de que la pandemia llegue a esos sectores que no tienen la mínima capacidad de contener la pandemia o de atender a los enfermos.

Sorprende que el Atlántico después de Bogotá, tenga la situación más seria al reportar el viernes anterior 2.372 casos de personas contaminadas. ¿Dónde está el liderazgo de la gobernadora? Es un departamento muy pequeño, más conectado entre sus municipios que la mayoría de los otros departamentos de la región; tiene el respaldo de Barranquilla, la ciudad más desarrollada del Caribe, luego la crisis obedece evidentemente de falta de manejo por parte de la gobernación que no logra controlar lo que sucede con los acaldes. Se le agrega a esta realidad la corrupción en el manejo de recursos para atender las necesidades de la población que se ha sido clara en Malambo, por ejemplo.

Evidentemente no es solo la responsabilidad local la que cuenta, sino que el gobierno nacional especialmente en el tema de la dotación para la atención en salud debe reaccionar de inmediato. Cuantas unidades de cuidados intensivos están disponibles; cuantos hospitales de segundo y tercer nivel existen fuera de las capitales de los departamentos, son informaciones que ya deben estar disponibles antes de que se vuelva incontrolable el COVID-19. Ojo con San Andrés y Providencia cuya institucionalidad precisamente para atender los enfermos de COVID-19, se enfrenta a su histórica debilidad para la atención en salud. En síntesis, es hora de que los gobernadores coordinen su estrategia antes de que la pandemia devore al Atlántico y llegue a lo más atrasado de la región, los sures o como se ha denominado esta área, la parte no turística de la región.

cecilia@cecilialopez.com

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Opinión

Cambia chino x colombiano

A la industria nacional le toca lidiar una pelea muy fuerte contra los importados, también de China. Y como los colombianos somos muy nacionalistas a la hora de cantar el himno cuando juega la selección, pero muy poco cuando se trata de apoyar lo nuestro.

Una historia conocida por los de nuestra generación y parcialmente por los menos veteranos fue la del cambio de la industrialización mundial, y con esta también el cambio de los orígenes de los productos que consumimos. Analicemos, durante la primera mitad del siglo XX las tres más importantes empresas del mundo eran en su orden, General Motors, Ford Motors Corp. y Chrysler, tres industrias automotrices americanas. A mediados de la segunda mitad de ese mismo siglo ya las tres primeras eran todas petroleras, y acercándose la segunda mitad, las tres primeras eran y hoy siguen siéndolo, las de los medios digitales. Pero así mismo se diversificó el origen de lo que importábamos.

Como un ejemplo de lo que ha sucedido en Colombia, mientras los derechos de aduana fueron porcentualmente elevados, aquí solo se comercializaban acondicionadores de aire de ventana y algunos centrales, marca Móseres, Inducol, Indufrial, Cardi, Páramo, todos costeños, y los General Electric, ensamblados en Bogotá; tan pronto Colombia se abrió a la internacionalización sin proteger a la industria nacional, se cerraron todas esas industrias, y desde entonces casi todos se importan. Es más fácil y menos riesgoso comprar afuera y traer que montar una industria. Así nos acostumbramos a que todo computador, impresora, equipo de sonido, televisor, celular, etc., que utilizamos, fuera importado, y casi en su totalidad del Asia, siendo China el del mayor porcentaje. En otros electrodomésticos, como neveras, congeladores, ventiladores, estufas, hornos, lavadoras, licuadoras, etc., a la industria nacional le toca lidiar una pelea muy fuerte contra los importados, también de China. Y como los colombianos somos muy nacionalistas a la hora de cantar el himno cuando juega la selección, pero muy poco cuando se trata de apoyar lo nuestro, pues si el chino vale mil pesos menos que el colombiano, el chino se va para nuestra casa. Si después del COVID-19 seguimos manteniendo ese mismo criterio, ¡entonces sí que estaremos j-o-d-i-d-o-s! Porque ahora ha quedado en evidencia la importancia de generar más y mejor industria, y con estas mucho mayor empleo formal.

Pero, debo ser franco, a mí se me prendieron las alarmas con mayor preocupación cuando vi que ya no eran computadores y TV lo que se estaba importando de China, que son equipos que tienen una vida útil de varios años y que exigen una muy elevada tecnología en su producción, difícil de montar acá, sino cuando vi que ya en supermercados y tiendas se comercializaban productos chinos comestibles, de aseo y de uso cotidiano, que pueden ser producidos y fabricados en Colombia porque tenemos la materia prima, la tecnología y la mano de obra para hacerlos. En ese momento comprendí que el riesgo que estaba corriendo la industria y por ende el empleo en nuestro país, era enorme, y que a los comerciantes eso poco les importaba, porque la competencia la gana el que vende más barato. Después de esta pandemia solo el Gobierno podrá diseñar una política de importación y de apoyo a la pequeña, mediana y gran industria, que sin sacarnos de la globalización, impida que lo hecho en China acabe con lo poco que tenemos. Y los colombianos lo lograremos solo si nos decidimos a priorizar la compra de lo que diga “Hecho en Colombia”.

nicoreno@ambbio.com.co

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¿Sirven los Ediles?

Nos quejamos constantemente por cómo somos vistos y tratados por parte del centro político ubicado en Bogotá. Pues no repliquemos las mismas prácticas hacia adentro. Mientras los ediles existan por ley, ellos seguirán exigiendo con toda legitimidad sus facultades.

Sí, sirven a sus comunidades y más importante aún: fortalecen la democracia local. Entonces, ¿por qué son unas figuras tan controversiales?, que de tanto en tanto son tildadas de ornamentales e inútiles por quienes creen que representan únicamente un gasto económico del recurso público. Posiblemente tenga que ver con un problema de comunicación, pues la mayoría de ellos son líderes activos que constantemente se dedican a resolver problemas barriales y que en tiempo electoral se vuelven cotizados ya que sus pequeños caudales (fidelizados a punta de labor diaria en la cotidianidad) son atractivos para cualquier político que intente elegirse.

Sin embargo, su mayor escollo reside en los Fondos de Desarrollo Local. En Barranquilla, sus autoridades aún no han determinado o reglamentado lo supuesto por la LEY 1617; y cada vez, esto genera mayor exasperación por parte de los ediles, lo que resulta absolutamente comprensible. Ya que de ello depende que se fortalezcan las alcaldías locales y que sus acciones como co-administradores de las localidades tengan un impacto visible.

Soy enemiga de la homogenización, meter a todos los ediles en una misma bolsa es equivocado. Por supuesto hay unos que cumplen únicamente con lo requerido para cobrar sus honorarios y otros que por el contrario se destacan en sus labores comunitarias, viviendo en función de ello. Así que a los ediles mediocres, ojalá sus electores los castiguen quitándoles el voto si se pretenden reelegir; pero ¿qué debe hacer la administración distrital para contribuir a la tarea de los que sí se dedican a mejorar y aportar a sus localidades?. En definitiva, urge llegar a un acuerdo con ellos y empezar a darle trámite a la reglamentación de los Fondos. Se puede pensar incluso en una fórmula participativa con las mismas comunidades para decidir las partidas presupuestales en qué se invierten.

Es cierto, hoy los ediles no tienen experiencia en materia fiscal y administrativa; de hecho, algunos de seguro no tienen formación académica para ello. Pero… ¿es eso una excusa para no cumplir la ley? No. Pues que estas figuras se hayan visto reducidas a ser meros tramitadores es en parte culpa de todos. Barranquilla hoy cuenta con un equipo de dirigentes jóvenes que de seguro entienden lo que está ocurriendo y están buscando solución. Ahora bien, la democracia local exige que la búsqueda de dicha alternativa se convierta en una prioridad. Porque hoy es la pandemia, mañana será otro tema en la agenda el que obligue a seguir relegando el debate de la descentralización para después.

Nos quejamos constantemente por cómo somos vistos y tratados por parte del centro político ubicado en Bogotá. Pues no repliquemos las mismas prácticas hacia adentro. Mientras los ediles existan por ley, ellos seguirán exigiendo con toda legitimidad sus facultades. Ellos son la voz de las localidades. Uno de los elementos que el Alcalde Pumarejo puede tener en cuenta es elegir buenos alcaldes locales, pues de la terna entregada por los ediles, es él quien en últimas selecciona. Una buena forma de no ser testigos de alcaldías locales poco útiles es dándole la oportunidad a personas con hoja de vida pues de lo contrario, esto se convierte en un ciclo vicioso en el que todos tienen una alta dosis de responsabilidad.

@kathydiartt

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Cartas de Lectores

Cartas de los lectores | Grado virtual

Como último acto protocolario, dimos adiós a la pantalla, con la sensación amarga de que muchos no nos volveríamos a ver.

Egresados… en cuarentena

Hace tiempo había perdido el interés por mi título universitario. No obstante, asistí a mi ceremonia de grado en Zoom para tomar juramento. Me encontraba ofuscado y desinteresado en tal escenario hasta que se conectó el señor Carabalí. El graduando se presentó en pantalla junto a su familia, con bombas, serpentinas y confeti. En sus ojos vi un regocijo tan puro que me hizo sentir como un desagradecido durante la ceremonia.

Como último acto protocolario, dimos adiós a la pantalla, con la sensación amarga de que muchos no nos volveríamos a ver.

Hoy, ese último adiós me hace recordar el miedo. El miedo de los recién graduados que esperábamos con ansias nuestro primer empleo, la renovación de un contrato o ganarnos el próximo concurso de emprendimiento. Aquello quedó relegado hacia un futuro muy incierto.

En la red sólo miramos frases de apoyo, acompañadas de anuncios que estipulan un desempleo del 13%. También miramos de principio a fin los videos motivacionales que nos envían, junto a videos recomendados que indican un crecimiento escueto del PIB. Y qué decir de las rutinas de ejercicio, si no las podemos disfrutar por el spam que nos recuerda que bajamos en el escalafón Doing Business.

Ya nos inscribimos a todas las videoconferencias intimidantes que repiten el famoso: te reinventas o te extingues. Tampoco hallamos más adjetivos para embellecer nuestras hojas de vida de CompuTrabajo. Tal vez tendremos que esperar. Al menos hasta que nos demos cuenta de lo intransigentes que hemos sido.

Desearía volver al fervor de nuestro grado virtual. Ese momento en el que fuimos ingenuos, pero felices.

Por *Mateo S. Ortega. msortegag@gmail.com

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