La diplomacia estadounidense entra en una fase de contención de daños en Europa. El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, aterrizará en Roma esta semana con una agenda marcada por la necesidad de restaurar las relaciones bilaterales con el Vaticano e Italia.
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Esta visita, confirmada por fuentes gubernamentales para los días jueves y viernes, ocurre en un clima de alta fricción política tras los duros ataques del presidente Donald Trump hacia figuras clave de la región.
El jefe de la diplomacia de la administración Trump, quien profesa la fe católica, centrará su actividad en reuniones de alto nivel. Según informaron fuentes oficiales a la agencia AFP, Rubio se entrevistará con su homólogo en el Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y con el ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Antonio Tajani.
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La prensa local italiana añadió que la agenda también incluye un encuentro con el ministro de Defensa, Guido Crosetto. El trasfondo de estos diálogos es interpretado por los medios internacionales como una estrategia de Washington para “descongelar” los vínculos diplomáticos, actualmente afectados por la retórica presidencial.
Conflicto de EE. UU. con el papa León XIV escala por la política en Oriente Medio
La relación entre la Casa Blanca y la Santa Sede ha alcanzado un punto crítico. El papa León XIV, de origen estadounidense y nacionalizado peruano, ha mantenido una postura firme contra las políticas de inmigración de Trump desde el inicio de su pontificado. Sin embargo, el detonante del choque actual ha sido el conflicto bélico derivado de las acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán.
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El pontífice calificó como “inaceptable” la amenaza de destrucción contra el país persa, instando a la ciudadanía estadounidense a exigir a su clase política que trabaje por la paz. Estas declaraciones provocaron una respuesta inmediata de Donald Trump, quien arremetió contra la autoridad moral del papa.
El presidente estadounidense manifestó que León XIV es “débil” y “terrible para la política exterior”. Además, el mandatario republicano fue tajante al señalar: “No soy un gran admirador del papa”, acusándolo simultáneamente de estar vinculado a una nación que busca armamento nuclear.
La relación con Giorgia Meloni se debilita ante las amenazas a la OTAN
La visita de Rubio también tiene como objetivo calmar las aguas con el gobierno italiano. Giorgia Meloni, considerada históricamente una de las aliadas más sólidas de Trump en suelo europeo, se ha visto envuelta en la controversia tras defender al Sumo Pontífice. Meloni tildó de “inaceptables” los ataques contra León XIV, lo que desencadenó una represalia verbal por parte del republicano.
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Trump dirigió su frustración hacia la primera ministra italiana, declarando al diario Corriere della Sera: “Me ha sorprendido. Pensaba que tenía valentía, pero me equivoqué”.
Más allá de la defensa del Vaticano, el descontento de Washington con Roma incluye reproches sobre la inversión en defensa. El presidente estadounidense ha acusado a Meloni de no colaborar suficientemente con la OTAN y ha puesto sobre la mesa la posibilidad de retirar las tropas norteamericanas estacionadas en territorio italiano, una advertencia que Marco Rubio deberá manejar con cautela durante su estancia en la capital italiana.


