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Por: Sandra Guerrero

Pancho esperó su puente durante 165 años

Este corregimiento del municipio de Manaure, La Guajira, cuenta por fin con la estructura, después de haber luchado por mucho tiempo para ver hecha esta obra.

Fueron 165 los años que tuvieron que pasar para que Pancho, una población del municipio de Manaure, en La Guajira, tuviera un puente decente por el cual sus habitantes pudieran pasar.

Por este motivo el día de la inauguración, la alegría era exagerada, desbordante y no importaron las tres horas que tuvieron que esperar al alcalde Aldemar Ibarra, porque lo único  que querían sus habitantes era que llegara y cortara la cinta para poder hacer uso oficial de esta estructura que significa mucho para las 23 comunidades wayuu que se encuentran en esta  zona.

Ese día, el 25 de agosto de 2018, desde temprano las familias se prepararon, los niños de la escuela ensayaron el himno nacional y el pueblo se engalanó porque ya no les iba a tocar mojarse para pasar el río Calancala, como muchas veces les tocó hacerlo.

De los más entusiastas era Evelio Pushaina, quien se convirtió en una especie de héroe de Pancho, cuando en octubre del 2014, cansado de tener que buscar mil y una maneras de cruzar el río, construyó un puente artesanal que solo le costó 50.000 pesos.

El dinero lo recogió entre amigos y familiares, que aportaron $200, $500 o $1.000, los cuales sirvieron para comprar clavos, madera, cuerdas y otros elementos que utilizó en la obra.

Ahora junto a la nueva estructura ejecutada por el Consorcio Puente Calancala, que tuvo un costo de  $2.694.201.648, 54 mil veces más que la suya, posa alegre y satisfecho, de saber que por mucho tiempo, fue él quien solucionó este grave problema del corregimiento.

También estuvo César Fajardo, demostrando su intensa alegría a través de un poema dedicado a Pancho, como uno de los puntos principales del acto de inauguración. Él, de 86 años de edad, pudo vivir para ver el nuevo puente, pero falleció siete días después, dicen sus allegados que con la satisfacción de ver terminada la obra.

Sin embargo, fueron muchas las personas que murieron esperando el tan anhelado puente. Una de ellas fue la señora Rebeca Siosi, quien junto a la autoridad tradicional, su tía Ana Pino y su hermana, la escritora y comunicadora social wayuu Vicenta Siosi, libraron toda una batalla ante todas las autoridades e instituciones posibles para que se construyera el puente en Pancho.  En esta lucha las acompañó Josefa Cotes Pinedo, conocida como Jorito.

Ana Pino, autoridad tradicional del corregimiento de Pancho, aseguró que esto es un sueño que se hace realidad, ya que toda su vida esperó que llegara la construcción de este puente y lamentó que su sobrina no viviera para verlo.