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Para algunos organismos de control, la pandemia de la covid-19 dificultó su acercamiento con las comunidades.
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Judicial

La triste realidad de menores de edad que se desaparecen

EL HERALDO consultó expertos quienes explicaron por qué ocurren estos hechos. Autoridades en tema de niñez hacen llamado a la protección de infantes.

Dejar la casa es “una práctica” que utilizan algunos adolescentes para, en algunos casos, “escapar” de sus problemas o con la intención de “cambiar el estilo de vida” que llevan al lado de sus padres o cuidadores. Los menores lo hacen sin detenerse a mirar los riesgos que corren de caer en organizaciones al margen de la ley o en redes de trata de personas.

También se dan casos en que los menores son robados por redes de tráfico de personas que los “negocian” para explotarlos sexualmente y laboralmente, vender sus órganos o ponerlos en el mercado ilegal de adopción.

Según las autoridades, estas redes estudian los movimientos de las familias, especialmente, en las zonas vulnerables. Atraen a los menores con falsas promesas de una mejor calidad de vida, un empleo con buenas ganancias o con regalos.

Justo en las últimas semanas, a través de la línea Wasapea a EL HERALDO enviaron mensajes de cuatro menores desaparecidos, dos de ellos en el municipio de Soledad; sin embargo, sus familiares reportaron horas después el regreso a casa de los adolescentes.

Entre las decenas de vivencias que han sido investigadas por las autoridades está el caso de Lucía* (nombre cambiado), quien a los 17 años decidió que no quería vivir bajo el mismo techo de sus padres porque recibía malos tratos y era la que tenía que encargarse de la limpieza de su casa.

Por esta razón, tomó la decisión de sacar poco a poco su ropa y demás pertenencias de su casa hasta que sin pensar se fue.

Cuando esto ocurrió se encontraba cursando los primeros semestre de Contaduría, carrera que era pagada por el programa del Gobierno nacional ‘Ser Pilo Paga’, el cual le cubría el 100% de su carrera y, además, le brindaba un apoyo de sostenimiento durante todo el periodo de estudios.

Hoy en día, con 23 años de edad, graduada de su carrera y viviendo de ella, asegura no arrepentirse de la decisión que tomó cuando era solo una joven; sin embargo, señala sentirse afortunada ya que no todos las personas que toman una decisión así corren con la misma suerte, sino que terminan viviendo una vida con limitaciones, en la calle y con padecimientos, por lo que regresan a casa.

Tras conocer esta historia, EL HERALDO dialogó con un experto en la materia, el psiquiatra Juan Isaac Llanos, quien aseguró que una de las edades más complejas e importantes del ser humano es la adolescencia ya que de ahí comienza parte de lo que será su futuro y en algunos casos se vuelve complejo cuando el individuo busca ser independiente, pero no puede porque no trabaja.

En estos casos, lo recomendable es buscar ayuda de un profesional para que ayude a guiar la relación y comunicación de los padres y los hijos para no llegar a casos extremos como el abandono del hogar; sin embargo, hay sucesos donde no se maneja bien la situación.

El experto explicó que entre las razones más comunes de consulta se encuentra  la falta de comunicación y entendimiento, otra es al tener padres violentos y conflictivos a tal punto de llevar al menor de edad a la angustia y llevarlo a tomar la decisión sin importar el riesgo que corre al estar en la calle desprotegido con tal de no “seguir viviendo ese infierno”.

La no aceptación de su orientación sexual es otro de los factores, este último presentado en menores proporciones ya que en muchos casos la familia termina aceptando esa preferencia.

Juan Isaac Llanos hizo énfasis en buscar ayuda profesional ya que un menor de edad en estado de desamparo tiende a ser manipulable y puede terminar confiando en personas inadecuadas o consumiendo sustancias psicoactivas.

Aseguró que se ha demostrado “desde hace mucho tiempo, incluso Sigmund Freud, el padre de la psiquiatría” que el calor humano, el amor y el afecto con calidad forma hijos líderes, capaces y con un ‘yo’ estructurado, todo lo contrario a los hijos producto de un hogar hostil, impulsivo y agresivo.

 Pese a que muchos casos de menores de edad desaparecidos son a causa de malos tratos e indiferencias en su hogar, también se presentan desapariciones con fines delictivos.

Fuente de la Policía de Infancia y Adolescencia le aseguraron a este medio que –a la fecha– no tienen ningún caso reportado de menores desaparecidos de manera forzosa y que las presuntas razones podrían ser por bandas delincuenciales se dedican a la venta de órganos, los secuestros de niños para explotación sexual, para ponerlos a pedir plata en la calle, obligarlos a robar, trata de blanca e incluso para prácticas satánicas donde son sacrificados.

Por su parte, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) cada vez que conoce sobre un reporte de desaparición de un niño o niña, activa una búsqueda interna con el fin de determinar si el niño llega o es entregado en alguna de sus sedes.

Una vez se determina el paradero del niño o de la niña, el ICBF verifica la garantía de sus derechos fundamentales y, de ser necesario, abre un proceso de restablecimiento de derechos, en el que un Defensor de Familia está facultado para tomar medidas de protección que van desde la ubicación en su medio familiar hasta el internado en una institución de protección.

Estas autoridades hicieron un llamado a las familias para que ejerzan su rol como primer entorno protector de los menores, y a la sociedad para que denuncie cualquier situación que pueda poner en riesgo la integridad de cualquier niño o adolescente, independientemente de que sean o no sus hijos.

Desapariciones en medio del conflicto armado

Desde que comenzó la pandemia de la covid-19, se fueron profundizando las consecuencias humanitarias del conflicto armado contra la población civil en varias zonas del país, según información del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).

Lorenzo Caraffi, jefe de la delegación de la CICR en Colombia, señaló que el año pasado tuvieron el mayor reto al cual se han enfrentado como institución, como lo es mantener una proximidad con las comunidades que habitan en zonas de conflicto sin poner en riesgo su salud de la comunidad, ni la del personal.

El informe presentado por la institución revela que en algunas zonas del país los grupos armados al margen de la ley impusieron medidas de control severas con el argumento de intentar detener el contagio del virus, lo que restringió la movilidad de las comunidades y las expuso a consecuencias como la falta de acceso, las sometió a una situación de miedo e intimidación y fueron víctimas de amenazas y homicidios.

En 2020, la Cruz Roja documentó una desaparición -cada tres días- en el país y desde la entrada en vigor del Acuerdo de Paz hasta el 31 de diciembre del año pasado, se registraron 571 nuevas desapariciones relacionadas con el conflicto y la violencia armada.

Caraffi aseguró que en 2021 el esfuerzo de la Cruz Roja seguirá enfocándose en mantenerse al lado de las víctimas y de los más vulnerables.

Por su parte, Isabel cuadros quien es psiquiatra y trabaja en la Asociación Afecto Contra el Maltrato Infantil, indicó que -según estudios- quienes más tienden a desaparecer son los bebés, para el tráfico ilegal de adopciones, y preadolescentes y adolescentes.

Señaló que el país necesita tener un sistema de reacción inmediata contra este tipo de delitos porque la respuesta es muy tardía y la prueba está en las cifras que maneja Medicina Legal.

“Hay que crear una sala de crisis donde –fundamentalmente- la Policía, la Fiscalía, la Sijín y todos los órganos de investigación, puedan reaccionar rápidamente porque en el tiempo se diluye, la verdad que se diluye al igual que las pistas”, dijo.

Según el análisis de Medicina Legal, entre enero y febrero de este año, en la Región Caribe se han presentado casos de desapariciones de menores de edad.

  • En el Atlántico tienen reporte de 3 adolescentes entre los 14 y 17 años desaparecidos.
  • En Cesar tienen cuatro desaparecidos entre los 10 y 13 años y cuatro adolescentes desaparecidos entre los 14 y 17 años.
  • En Magdalena tienen dos desaparecidos entre los 14 y 17 años.
Cifras generales de desaparecidos en Colombia: Medicina Legal

Según datos recopilados de Localización de Información Forense Estadística (Life) de Medicina Legal, en Colombia tienen reporte de 108.760 personas desaparecidas.

De los cuales el 29% corresponde a Bogotá, el 13% a Antioquia, el 9% a Valle del Cauca, el 6% a Meta, 4% a Norte de Santander, el 3% a Cundinamarca, y el resto a otros territorios.

De estas personas desaparecidas, el informe revela que 83.115 son hombres y 25.645 son mujeres.

Además, muestra que han hallado a 7.291 hombres muertos y 1.234 mujeres muertas. Han encontrado con vida a 23.389 hombres y 21.149 mujeres.

De estos datos, entre los meses de enero y febrero de este año en curso han desaparecido 747 personas.

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