La Organización de Estados Americanos (OEA) concluyó su sesión de debate sobre la aplicación de la Carta Democrática a Venezuela sin tomar ninguna decisión y con acusaciones de 'golpismo' de Caracas, Bolivia y Nicaragua al secretario general del ente, Luis Almagro.
La sesión extraordinaria se pudo celebrar porque Venezuela perdió la votación inicial para cancelarla por 20 votos en contra (Belice, Argentina, EEUU, Costa Rica, Colombia, Chile, Canadá, Surinam, Perú, Paraguay, México, Jamaica, Guyana, Barbados, Bahamas, Brasil, Guatemala, Honduras, Uruguay y Panamá) frente a 12 a favor (Bolivia, Granada, El Salvador, Ecuador, Dominica, Nicaragua, República Dominicana, Haití, San Vicente y las Granadinas, Antigua y Barbudas, San Cristóbal y Venezuela), y se produjeron dos abstenciones (Santa Lucia y Trinidad y Tobago), lo que evidenció la influencia mermada de Caracas en una región donde los equilibrios políticos están cambiando.
Inicialmente los Estados miembros escucharon el crítico informe de Almagro sobre la crisis social y política en Venezuela y pidió a los países miembros que apliquen la Carta Democrática a Venezuela.
'El Consejo Permanente debe mantenerse del lado correcto de la historia y defender a un pueblo que necesita voz. Solo volviendo a un ejercicio legítimo y responsable del poder, podrá Venezuela volver a la senda de la paz y de la prosperidad', afirmó Almagro.
'Estamos aquí para apoyar a un Estado miembro y ayudarlo a volver al camino de la democracia, en ese sentido apoyo la idea de que se constituya un grupo de países amigos de la OEA', dijo en alusión a la propuesta que hizo el martes Argentina para que la organización acompañe la mediación de diálogo que lideran tres expresidentes con el auspicio de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Almagro pidió además que 'se nombre a un nuevo Tribunal Supremo de Justicia a través de un proceso transparente acordado conjuntamente por los poderes Ejecutivo y Legislativo del Gobierno'.
Tras el informe de Almagro, todas las delegaciones tomaron la palabra para expresar sus consideraciones al respecto, en la que Bolivia pidió la renuncia de Luis Almagro como secretario general de la OEA por estar 'arrastrando' al organismo 'a su oscuro pasado de intervenciones golpistas' contra los países miembros.
'La OEA se ha convertido en un espacio inquisitorio contra los Gobiernos de los Estados miembros. Las acciones del secretario general vulneran toda norma de la OEA y llevan a la OEA a ser un organismo golpista contra los Estados miembros', afirmó el embajador de Bolivia ante la OEA, Diego Pary.
'Exigimos su renuncia como secretario general', agregó el diplomático, cuyo Gobierno se opone frontalmente a que la OEA aplique su Carta Democrática a Venezuela, como propone Almagro.
En la misma línea, aunque sin exigir la renuncia de Almagro, se pronunció el representante alterno de Nicaragua, Luís Exequiel Alvarado Ramírez.
'Hoy se escribe una página más de la historia injerencista de la organización. Equivale a dar un golpe de Estado y repudiamos por tanto esta sesión', manifestó el diplomático.
Por su parte, el embajador de Ecuador ante la OEA, Marco Vinicio Albuja, acusó a Almagro de 'boicotear' con esta sesión la mediación de diálogo que promueven en Venezuela tres expresidentes de España, Panamá y República Dominicana, con el apoyo de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), así como la reactivación del diálogo bilateral entre Washington y Caracas.
'Hay fallas en el fondo y en la forma de esta convocatoria', consideró el diplomático ecuatoriano.
La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, denunció que Almagro 'ha dado un golpe de Estado' a la organización y a su país con la sesión de ayer, y pidió la renuncia del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) al tiempo que anunció que su Gobierno se reserva 'las acciones legales a las que tiene derecho', y agregó.
'Nosotros la pedimos pero sabemos que es completamente inservible, porque para que una persona renuncie en un caso como el que se está contemplado, supone un proceso de reflexión interna y ese proceso sin duda alguna debe estar marcado por principios éticos, morales, lo que en criollo llamamos tener vergüenza'.
Mientras, el presidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, el opositor Henry Ramos Allup, no pudo participar, como deseaba, en el Consejo sobre la activación de la Carta Democrática.
No obstante, la sesión concluyó sin tomar ninguna decisión. Queda en el aire si este debate se retomará y, en caso de hacerse, cuando sería, por lo que no se sabe si la OEA proseguirá con el proceso gradual de la Carta Democrática, que podría llevar a una misión diplomática (18 votos de embajadores) o, en último lugar, a la suspensión de Venezuela del organismo (24 votos de cancilleres).


