Entretenimiento | EL HERALDO

¿Quieres recibir notificaciones?
Si
No
INGRESAR Explora tu perfil

Amigo lector,

Haz disfrutado 5 de 10 contenidos gratuitos.

Nuestro deseo es que continues informandote y disfrutando de todo nuestro contenido, por eso te invitamos a iniciar sesión ó crea tu cuenta gratis en nuestro portal.

SUSCRÍBETE
La misandria se fundamenta ideológicamente en el hembrismo, y la misoginia, en el machismo, dice colectivo en Barranquilla.
Shutterstock
Entretenimiento

La misandria, a debate el supuesto odio a los hombres

La existencia de conductas asociadas a este neologismo se refleja en la costumbre de otorgar casi siempre la custodia de los hijos a las madres, según estudio.  

Es el “odio a los hombres por ser hombres” o “la contraparte sexista de la misoginia (aversión hacia las mujeres)”. Así está definido el neologismo misandria. 

El psicólogo Jorge Caballero afirma que dicha conducta no puede diagnosticarse, “porque no es considerada como una psicopatología”. 

Sobre la existencia de la misandria, la neuropsicóloga Nury Lugo manifiesta que los casos que evidencian el odio de una mujer hacia un hombre suelen ser “producto de un aprendizaje generacional o de una situación extrema” —como maltrato físico, violación o asesinato—; lo cual, agrega, ocurre como resultado de una misoginia, “de la que sí existe realmente una evidencia científica”. Continúa diciendo que en estas situaciones el nivel de tolerancia es tan escaso, que puede llevar a conductas excesivas. 

En cambio, comenta, “es más difícil, por condiciones físicas, que una mujer viole a un hombre o que cometa un asesinato”. Pero, dice que algunos estudios evidencian que dicho comportamiento “abarca realmente un odio hacia la especie humana, en general, y no necesariamente hacia un género específico; misantropía”. 

No descarta que la androfobia, miedo al género masculino, o las conductas detrás de frases como “todos los hombres son iguales, todos son infieles o ninguno es mejor que el otro, encubra una misandria”. Aunque, aclara que estas también pueden apuntar a un rechazo asociado con el psicoanálisis del inconsciente colectivo: “los temores y los odios que mi abuela le traspasó a mi mamá y que heredé yo”. 

Lugo dice, adicionalmente, que la actitud, el temperamento, la poca capacidad de espera de las personas, la baja tolerancia a la frustración y los mecanismos de defensa utilizados a la hora de interactuar muestran que hay una precaria condición en el desarrollo de la personalidad. “Ese es el origen de todos los trastornos fóbicos y agresivos”. 

Estos trastornos de personalidad o relacionales sí encajaría, añade, en el manual de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (DCM5) y de la Organización Mundial de la Salud. “Porque, de otra forma, no aparecen como diagnósticos en el sistema de seguridad social nacional”.

Colectividades en Barranquilla. El colectivo de ‘Masculinidades no Hegemónicas, sentipensantes’, de Cedesocial, comenta que la misoginia ha sido mucho más común y tangible que la misandria. “Los hombres hemos logrado imponer nuestra visión de mundo como valiosa y respetable, mientras que las mujeres han sido relegadas a espacios domésticos, donde no han tenido muchas posibilidades de explotar su potencial intelectual, ni de hacer grandes aportes a las ciencias y a las artes”.

Jair España –integrante del grupo junto a Miguel Valera, Eduardo Lora, Frank Cadavid y Andrés Palma– menciona que tanto la misoginia como la misandria están en el mismo nivel de retroceso, “que pretende estancarnos en relaciones dañinas”.

Además, comenta que la primera está fundamentada ideológicamente por el machismo, mientras que la segunda por el hembrismo, “y ambas pretenden una relación hegemónica en la que un sexo es considerado superior al otro”.

Cada vez que salimos a la calle y una mujer aprieta más fuerte la cartera, nos están discriminando

España opina que la masculinidad tradicional es detestable, “todos deberíamos sentir aversión por ella, ya que lacera tanto a hombres como a mujeres; al imponer reglas que se hacen visibles cuando escuchamos expresiones como los hombres no lloran, el hombre es la cabeza del hogar o las mujeres no deben trabajar”.

Sobre la misandria, dice que es “comprensible” que haya mujeres que sienten aversión por los hombres, “ya que la masculinidad se construye desde la exclusión, desde la competitividad dañina y desde la superioridad”.

En relación con la posibilidad de ser discriminado por su género, España responde afirmativamente. “Cada vez que salimos a la calle y una mujer aprieta más fuerte la cartera, nos están discriminando, ya que se asume que ser hombre es equivalente a ser dañino, violento, ladrón, etc”. Añade que la situación es similar cuando lloran y los miran extraño. “Nos están excluyendo, y cuando piensan que todos somos violadores, también nos están discriminando”.

Entonces, concluye, se debe apostar por una construcción diferente de la masculinidad, en la cual el papel de los hombres sea el de esposos cómplices, padres amorosos y líderes de comunidad.

Marisela Quiroz Díaz, integrante del movimiento Mujeres con Poder, manifiesta que como cualquier tipo de comportamiento “que tenga que ver con el odio, el rechazo, que promueva la aniquilación, la subordinación o la violencia hacia algún grupo no lo compartimos”, y, adicionalmente, señala que no es algo que se deba promulgar o impulsar, en lo absoluto”. 

Recuerda que así como existen feminicidios, también hay casos de violencia hacia los hombres, por su condición de hombres. Hay personas, sin especificar género, que por su carácter o por un suceso, generan una repulsión hacia los hombres, sostiene. “Es como cualquier tipo de odio hacia un grupo cultural y religioso, que por lo general va antecedido de un episodio traumático, catastrófico o violento”. También indica que las denuncias de casos de hombres son menos frecuentes, “por la cultura machista, les causa vergüenza”.

Es como cualquier tipo de odio hacia un grupo cultural y religioso, que por lo general va antecedido de un episodio traumático

Ejemplo clínico de misandria

En el artículo académico “La elusividad de la masculinidad: la vulnerabilidad primordial, la carencia y los desafíos del desarrollo masculino” se presenta el caso de Brad Brad, un paciente de 30 años que fue accidentalmente concebido y que nació prematuro.

Este fue forzado a permanecer en una incubadora por más de una semana, antes de regresar a su casa, para ser recibido por su madre con depresión posparto y su padre alcohólico.

A la luz de una relación con su madre, en su infancia, marcadamente traumática, Brad sufrió temores de ‘aniquilación’ extremos; esto fue sugerido por su tía, que informó que además de haber sufrido un proceso de parto muy difícil, pronto se convirtió en un “bebé fracasado”, que inconsistentemente recibió la lactancia de su madre “infeliz”, que lo dejaba en su cuna “llorando por horas”.

Finalmente, el padre de Brad abandonó a su familia cuando él tenía cinco años, y vivieron muchos años solos hasta que su madre trajo a un novio a su casa, que empezó a abusar de él.  

Brad describió a su madre como “demasiado protectora y agobiada por su masculinidad, pero que seductoramente parecía valorar sus genitales, al referirse a ellos, a menudo, como su “enorme pene”. Su misandria, señalan, era evidente en su repetida reprimenda hacia el padre de Brad y hacia los hombres en general, a quienes describió como “idiotas con penes”.

Misandria en el cine

El artículo “¿Odian las feminista a los hombres?”, publicado en la base de datos Wiley, examina en un apartado la presencia de misandria en el cine. Cita la escena de apertura de la película de 1949, La costilla de Adán, donde trabajan Katherine Hepburn y Spencer Tracy, que interpretan a una pareja de abogados. 

En un aparte del filme están leyendo el periódico de la mañana en su dormitorio. Amanda Bonner (Hepburn), al notar una historia sobre una mujer que le disparó a su esposo, sonríe y dice “Hot Dog!” (perro caliente, en español). Pocos minutos después, su ayudante doméstica se da cuenta de la misma historia que sacó el diario y dice: “Atta girl!” (una expresión que indica aprobación). El resto de la película gira en torno al tema de la oposición de género, ya que los personajes de Bonner y Tracy asumen el papel de abogada defensora y fiscal, respectivamente, en el juicio. Amanda Bonner monta enérgicamente un caso de defensa basado en una crítica general del privilegio y la dominación masculina.

Sobre la Circuncisión

Un estudio de la Organización Nacional para Detener el Abuso y la Mutilación Rutinaria de Varones, en San Francisco, Estados Unidos, señala “cómo los asaltos a los genitales masculinos reflejan misandria”, cuyos orígenes se encuentran en la sociedad y la religión, dicen. “La religión puede ser una poderosa influencia en la supresión del conocimiento y en la promoción de la negación del funcionamiento sexual y las consecuencias de la circuncisión”, afirman.

El artículo hace una crítica del feminismo ideológico.

Estudio sostiene que marco legal ha castigado a los padres

En el artículo académico ‘Legalizando la misandria’, Nathanson y Young hacen una crítica sobre el papel que el ‘feminismo ideológico’ ha jugado en perpetuar el odio de los hombres y cómo este odio ha penetrado y ha formado los marcos legales modernos y la aplicación del derecho en las disputas individuales.

Basándose en su discusión del contexto histórico relevante, Nathanson y Young sostienen que el marco legal actual ha castigado injustamente a los padres al privarlos de tiempo con sus hijos y exigirles que paguen cantidades de manutención infantil opresivas y desproporcionadas. Lo fundamental de su argumento es la presunción de que las mujeres pueden beneficiarse de divorciarse de sus maridos bajo el marco legal actual que rodea la custodia y las determinaciones de manutención de los hijos.

Con respecto a las decisiones de custodia de los hijos, los autores declaran repetidamente su premisa subyacente de que “a las madres casi siempre se les da la custodia de los hijos”.

Estas decisiones, argumentan, “son impulsadas por el sesgo de género en favor de las mujeres que existe dentro del sistema legal”. Nathanson y Young también reconocen que las determinaciones de la custodia de los hijos han evolucionado desde la dependencia de modelos legales basados en el género, como la doctrina de ‘años tiernos’, a modelos legales neutros en cuanto al género, como el estándar del ‘interés superior del niño’ o el modelo de “cuidador principal”.

Atacando a este último, los investigadores sostienen que los hombres están en desventaja porque “proporcionar apoyo financiero no es una forma de proveer cuidados a un niño”. Y agregan que los hombres suelen trabajar a tiempo completo fuera de la casa, otra limitación. 

Así, además, manifiestan que “los arreglos de manutención de los hijos, que de otra manera podrían ser resueltos de acuerdo con el mejor interés del niño, ahora son generalmente resueltos de acuerdo al mejor interés de la esposa”.

Facebook
Twitter
Messenger
Whatsapp
Convierta a El Heraldo en su fuente de noticias
Ver el especial

Más noticias de:

La sesión ha sido cerrada con exíto
Por favor, complete su información de registro aquí
DETECTAMOS QUE TIENES UN BLOQUEADOR DE ANUNCIOS ACTIVADO
La publicidad nos ayuda a generar un contenido de alta calidad
No quiero apoyar el contenido de calidad
X
COMO REPORTAR A WASAPEA
1) Agrega a tu celular el número de Wasapea a EL HERALDO: +57 310 438 3838
2) Envía tus reportes, denuncias y opiniones a través de textos, fotografías y videos. Recuerda grabar y fotografiar los hechos horizontalmente.
3) EL HERALDO se encargará de hacer seguimiento a la información para luego publicarla en nuestros sitio web.
4) Recuerda que puedes enviarnos un video selfie relatándonos la situación.
Ya soy suscriptor web