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Vientres que forjaron campeones

"Visitación Herazo gozó con las hazañas de Édgar Rentería y Eloísa Ahumada, quien espera ver triunfando a Carlos Bacca.s:3

Cuando a una madre le llega el momento de ver partir a sus hijos, el corazón de esta se entristece, una serie de pensamientos llega a la mente y es difícil aceptar que ha llegado el momento de dejarlos volar por su propia cuenta.

Este es el caso de Visitación Herazo y Eloísa Ahumada, madres de Édgar Rentería y Carlos Bacca, respectivamente, glorias del deporte atlanticense, que desde muy temprana edad tuvieron que dejar sus hogares para triunfar y hacer realidad sus sueños de niños.

El niño y doña visitación. Una pequeña lágrima se asoma en su ojo derecho mientras recuerda esas épicas victorias que consiguió su hijo con un bate y una manilla. Su voz está llena de nostalgia, pero cada vez que se acuerda de sus grandes gestas, una sonrisa ilumina todo su rostro. Durante 15 años siguió paso a paso las incidencias de su retoño en las Grandes Ligas, pero él decidió hacer un alto en el camino y retirarse.

Sentada al lado de un bate, ese mismo que hizo grande al llamado Niño de Barranquilla, doña Visitación Herazo, madre de Édgar Rentería, comienza a relatar cómo han sido estos días después de que el pelotero currambero tomara la decisión de no seguir jugando béisbol.

Con firmeza, la madre de uno de los beisbolistas más grandes de Colombia asegura que la pelota caliente sin Édgar ya no tiene sentido y por eso dejó de ver béisbol. “No he visto más porque Édgar era el que alegraba todo, ahora veo los partidos muy tristes. Aún me imagino a mi hijo cuando estaba jugando, esa era una emoción, ya no hay alegría en las mamás. Cuando lo veía jugando a Édgar lloraba y cuando miraba los partidos por televisión sufría más”, cuenta la orgullosa madre, que nunca se opuso a que su hijo practicara el béisbol.

Por muchos años pasó un día como él de hoy alejada de Édgar y de Édinson, otro de sus hijos, pero esta vez será diferente, pues en la celebración del Día de la Madre estará rodeada del Niño de Barranquilla y de todos sus hijos. No pide ningún regalo en especial, para ella lo más importante es tener cerca a sus muchachos. “Qué más regalos que tener a mis hijos, son una bendición”, dice llena de emoción.

Aún cree que Édgar Rentería tenía madera para seguir en las Grandes Ligas, pero como siempre ha sido costumbre en ella apoyó la decisión que tomó el expelotero que ganó la Serie Mundial de béisbol con los Marlins de la Florida (1997) y los Gigantes de San Francisco (2010). “Le pregunté por qué se iba a retirar, entonces me dijo que se sentía cansado, le dije que si no quería seguir jugando que no importaba, esa fue su decisión y tengo que seguir apoyándolo”, agrega la mujer que el próximo 2 de julio cumplirá 81 años.

Las fotos, trofeos, camisetas y gorras de las diferentes novenas en las que jugó Édgar Rentería ocupan un lugar especial para doña Visitación, a quien le tocó duró para forjar a sus hijos, por eso siempre le inculcó a sus pupilos el amor y el respeto por las demás personas. “Cada vez que voy a abrir el escaparate veo todos sus trofeos y cosas que ganó, enseguida me da mucha nostalgia. Yo salía a trabajar, ellos se quedaron sin papá a temprana edad, entonces me propuse sacarlos adelante como fuera y así lo hice”, apuntas mientras la lágrima ya corre por su mejilla derecha.

La aventura apena empieza. Para Eloísa Ahumada de Bacca, la aventura de ver a su hijo triunfar lejos de su lado apenas está empezando. Ella, la madre de Carlos Bacca, entiende que este es el camino que su retoño eligió y, a pesar de sufrir por su ausencia, goza con todos los éxitos que Carlos recién está cosechando.

“Siempre me dolió mucho ver partir a Carlitos. La primera vez fue cuando estaba en la pony fútbol, con la escuela de Toto Rubio, se lo llevaron a Medellín de 11 años, nunca nos habíamos separado y busqué todas las maneras posibles para ir pero no conseguí los medios, eso me dio muy duro y cada vez que lo veía en la tele me podía a llorar, me llenaba de orgullo verlo, pero me partía el alma tenerlo lejos. Y cuando se fue para Venezuela fue terrible, pero ajá era su futuro y había que apoyarlo”, comentó con nostalgia la progenitora del goleador del fútbol belga.

“Cuando estaba en Junior, y le salió la oportunidad de irse a Bélgica, yo lo senté y le dije: mijo vete y aprovecha esto que te está poniendo Dios en el camino, porque aquí no vas a avanzar más. Por dentro se me estaba partiendo el alma, pero sabía que era lo mejor para él”.

Carlos fue muy apegado a su mamá, por eso al llegar una fecha tan especial como el Día de la Madre, doña Eloísa recuerda los detalles cariñosos que su hijo siempre tuvo con ella. “Extraño el abrazo de Carlos bien temprano todas las mañanas, su beso y la felicitación que siempre me daba cuando estaba aquí, claro que ahora me llama desde allá puntualito, a primera hora”, dijo mientras su rostro dibujaba una sonrisa evocando esos momentos amorosos. “Carlos siempre me asombra, cuando estaba en el colegio me traía que un bombón, una chocolatina o me decía: no tengo para el regalo mami, pero aquí te traje esta flor. Siempre fue muy atento conmigo, no solo ahora que está bien económicamente, sino desde muy niño”.

Eloísa ve que su hijo ha madurado y está tomando el camino correcto forjando un futuro de bien para su familia, aunque no olvida que más de una vez, el dos veces Botín de Oro de Colombia, le sacó una cana de ñino. “A él siempre le gustó mucho el fútbol, hasta el punto que no me quería estudiar por andar pateando bola. En todos los equipos lo invitaban a jugar y se iba desde la mañana hasta la noche. Del colegio me llamaban poniéndome las quejas que se salía para ir a jugar en el campo, entonces al ver que se quería dedicar a eso le dije que escogiera entre estudiar o jugar, pero se me quedó serio y me respondió que iba a hacer las dos cosas y me cumplió. Terminó sus estudios sin perderme un año y al final cuando ya estaba grande escogió lo que era su pasión”.

Hoy el nombre de Carlos Bacca suena con fuerza para ser transferido a clubes importantes del viejo continente gracias a los 26 goles que lleva con el Brujas, algo que llena de satisfacción a la mujer que le dio la vida. “Cuando veo las noticias y escucho que lo quieren en varias partes se me eriza todo el cuerpo y me lleno de alegría y orgullo de ver que se están cumpliendo sus sueños”, manifestó con enternecimiento mientras aprovechaba para enviarle un mensaje al técnico de la Selección Colombia, José Pékerman: “Ahora lo que le falta a Carlos es ganarse un puesto en la titular de la Selección y creo que sí va a poder, en esta convocatoria sí lo van a poner, ya verán. Además después de lo que hizo en el partido contra Venezuela ya Pékerman tiene que ver quién es el que falta para hacer los goles (risas)”.

Aunque no se conocen, Visitación y Eloísa tienen en común la misma historia, sus hijos eligieron el deporte como profesión y tuvieron que aceptar su partida para verlos triunfar años más tarde. Las dos están satisfechas con los logros de sus retoños. Visitación tendrá todo el tiempo del mundo para compartir con Édgar, gozará la presencia de su hijo y tendrá el mejor Día de la Madre, mientras que Eloísa tendrá que conformase con la llamada tempranera de Carlos para recibir las felicitaciones en este día tan especial.

Por Rosember Anaya y Eloy Barandalla
 

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