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Hablar del futuro del Caribe colombiano también implica mirar las condiciones en las que están creciendo sus niños, niñas, adolescentes y jóvenes. En una región con importantes retos sociales, garantizar el acceso a oportunidades desde los primeros años se ha convertido en un objetivo que convoca a instituciones públicas, empresas, organizaciones sociales y comunidades.

La dimensión del desafío quedó expuesta con la instalación del Nodo Caribe de NiñezYA, una coalición que reúne a más de 30 organizaciones públicas, privadas y sociales de Atlántico, Bolívar, Magdalena, Cesar y La Guajira. La iniciativa busca articular esfuerzos alrededor de educación inicial, educación básica y media, salud, nutrición, protección integral y ambiente sano.

Durante el I Foro Infancia con Derechos se presentaron cifras que reflejan algunas de las brechas que persisten en las principales ciudades de la región: más de 70.000 niños y niñas entre los 0 y los 5 años de Cartagena, Barranquilla y Santa Marta no acceden a educación inicial, mientras que más de 18.000 estudiantes entre los 6 y los 17 años reprueban primaria y secundaria.

“Este primer foro fue un espacio propicio para reunir entidades públicas, organizaciones privadas y academia, con el fin de articular esfuerzos e impulsar indicadores en pro de nuestros niños, niñas y adolescentes. El reto ahora es continuar unidos y organizados para incidir en los planes de desarrollo nacional y territoriales”, afirmó Catalina Ucrós, coordinadora del Nodo Caribe de NiñezYA.

Escuchar a la juventud

Las nuevas generaciones también empiezan a ocupar un lugar más activo en las conversaciones sobre el futuro de sus territorios. La reciente consulta nacional El país de mis sueños, en la que participaron 1.916 niños, niñas y adolescentes entre los 3 y los 17 años, permitió conocer sus percepciones y preocupaciones sobre educación, bienestar, protección y medio ambiente.

La apuesta es que sus voces no se queden únicamente en ejercicios de participación, sino que sirvan como insumo para las decisiones públicas y los planes de desarrollo.

En esta conversación participan organizaciones sociales, universidades, empresas y entidades con distintas experiencias. Algunas trabajan en primera infancia; otras en educación, cultura, empleabilidad, nutrición, protección o fortalecimiento comunitario. El punto de encuentro es ampliar las posibilidades de quienes crecen en contextos donde las condiciones de partida no siempre son las mismas.

Abriendo puertas

En ese ecosistema también aparecen iniciativas que acompañan a los jóvenes en la transición entre la formación y el mundo laboral. Una de ellas es liderada por Children International, organización humanitaria sin ánimo de lucro que desarrolla programas de salud, educación y habilidades para niños, niñas, adolescentes y jóvenes en situación de vulnerabilidad.

A través del programa Hacia el Empleo, jóvenes entre 18 y 23 años, bachilleres y pertenecientes a la organización, acceden a formación técnica y herramientas para fortalecer sus competencias frente al primer empleo.

“El programa Hacia el Empleo nació para ampliar las oportunidades de inserción laboral de los jóvenes, brindándoles acceso a formación técnica y al desarrollo de habilidades personales y profesionales que fortalecen su perfil para el mundo del trabajo”, explica Hermelinda Guarín, directora de Children International Colombia.

El programa registra un promedio histórico de empleabilidad del 73 %. Además de la formación técnica, los participantes fortalecen habilidades como comunicación, liderazgo, trabajo en equipo, resolución de problemas e inteligencia emocional, y reciben preparación para elaborar hojas de vida, afrontar entrevistas y construir su perfil profesional.

La estrategia también se conecta con las necesidades de empresas de Barranquilla, Santa Marta y Cartagena. Entre los perfiles con mayor demanda se encuentran auxiliares administrativos, logísticos, de cocina, talento humano y enfermería.

“Muchos jóvenes enfrentan barreras para acceder a su primer empleo, ya que numerosas empresas solicitan experiencia previa para cargos de nivel inicial. Por ello, el programa también fortalece competencias altamente valoradas por los empleadores y genera alianzas con empresas que brindan oportunidades para que los jóvenes den ese primer paso”, señala Guarín.

Educación, cultura y artes

El acceso a oportunidades también se construye desde el arte y la cultura. Música para la Vida, iniciativa que Children International desarrolla desde 2002, nació a partir de un grupo de jóvenes vinculados a un Consejo de Jóvenes y comenzó con cuatro instrumentos y la Orquesta Blizzard.

Hoy cuenta con nueve agrupaciones y cerca de 500 participantes en Barranquilla, Santa Marta y Cartagena, con formación en música folclórica, sinfónica, coral, popular, rock y jazz. Más de 2.000 niños, niñas, adolescentes y jóvenes han pasado por el programa.

“La música transforma vidas porque ofrece a niñas, niños, adolescentes y jóvenes un espacio para descubrir sus talentos, fortalecer valores, desarrollar habilidades socioemocionales, construir un proyecto de vida con propósito y pertenecer a una red de apoyo”, explica Guarín.

Una tarea con más respuesta

Las experiencias que se desarrollan en el Caribe muestran que las brechas de la niñez y la juventud requieren respuestas articuladas y sostenidas. Educación, salud, nutrición, protección, cultura y formación para el empleo hacen parte de una misma ecuación cuando se habla de construir proyectos de vida.

“Desde la Fundación Santo Domingo aportamos al cumplimiento de los compromisos por la niñez, a través de nuestras líneas estratégicas y de la mano de aliados público-privados. Esta unión garantiza iniciativas de alto impacto para los niños, niñas y jóvenes de la región Caribe”, señaló Daniel Gonzáles, director de Inversión Social de la Fundación Santo Domingo.

A su vez, Alberto Vives, gerente de la ANDI Seccional Atlántico-Magdalena, resaltó: “Proteger a la niñez es la decisión más importante que podemos tomar. El futuro del Caribe está en las manos pequeñas que mañana sostendrán nuestras empresas”.

Para quienes trabajan por la niñez y la juventud en la región, el desafío ahora es que estas iniciativas se traduzcan en cambios duraderos: más niños accediendo a la educación inicial, más jóvenes culminando sus estudios, mayores oportunidades para ingresar al mundo laboral y espacios donde puedan desarrollar sus talentos y construir sus proyectos de vida.