El ser humano es el único ser capaz de escribir y de leer su propia historia. Renunciar a esa capacidad es renunciar a la posibilidad de comprender el mundo y de transformarlo. Quienes no leen terminan viviendo bajo las ideas de quienes sí lo hacen.
Barranquilla no es sólo carnaval. Su crecimiento y desarrollo económico se ha disparado vertiginosamente especialmente en materia de servicios y comercio a través de un tejido empresarial que aporta cerca del 2.8% del PIB nacional con una tasa de desempleo del 9.6%, una de las más bajas del país, un recaudo del predial superior a los 600.000 millones de pesos, industria y comercio por encima del billón de pesos y un presupuesto distrital que llega a los 8 billones de pesos anuales.
Por consiguiente, si la tendencia es la inteligencia artificial, se propondrá que el país se convierta en una potencia en IA; si lo dominante es la sostenibilidad, toda política educativa deberá formar líderes verdes; si la conversación gira hacia el emprendimiento y la innovación disruptiva, el sistema educativo se reconfigurará en torno a esas promesas.
El mismo choque energético que eleva los ingresos también dispara la inflación global. El encarecimiento del transporte, los fertilizantes, y los alimentos ya se está transmitiendo a las economías del mundo. Colombia, como importador neto de buena parte de sus insumos agrícolas y logísticos, no es inmune.