Colombia

Covid-19, a un año del inicio de la pandemia en Colombia

EL HERALDO realiza un recuento de cinco momentos clave en medio de esta crisis sanitaria, sin precedentes en la historia reciente.

Doce meses han transcurrido de esta historia. 365 capítulos plagados de incertidumbre, dolor y miedo ante un enemigo desconocido que se extendió con facilidad por el globo terráqueo. Un virus inédito que ha puesto a prueba al sistema sanitario y su capacidad de respuesta ante una emergencia de tal magnitud.

Este 6 de marzo se cumplió un año de la confirmación del primer caso de covid-19 en Colombia. Una joven de 19 años que fue diagnosticada con esta enfermedad tras pocos días de haber llegado al país procedente de Milán (Italia).

En cuestión de semanas, el virus se extendió por todo el territorio nacional mientras las autoridades adelantaron una ardua labor para ampliar la capacidad hospitalaria y tratar de salvar vidas.

 En su trasegar por las regiones, la covid-19 ha dejado 2.273.245 contagiados y 60.412 fallecidos, según el más reciente informe del Ministerio de Salud y Protección Social. Una crisis sin precedentes  en la historia reciente del país, a causa de una enfermedad infecciosa que tuvo su génesis en Wuhan, China.

 
Entre el declive económico y la preservación de la salud
Muchos almacenes no volvieron a abrir. John Robledo.

José Serpa y Jorge Chamorro son dos de los cientos de colombianos que aún tratan de reponerse de la crisis económica desencadenada por el extenso periodo de confinamiento, que llevó al cierre del comercio y una parálisis inédita de la economía.

El vertiginoso crecimiento de la pandemia llevó a las autoridades, a mediados de marzo, a declarar el aislamiento preventivo obligatorio por un periodo inicial de 19 días. Al final, dicha medida estuvo vigente por más de cinco meses. Tan solo en Barranquilla 178 mil personas perdieron su empleo a causa de la pandemia.

Durante ese periodo, José –quien se desempeña como vendedor de libros en Casa Vargas– tuvo que resguardarse en su casa debido a que su lugar de trabajo fue cerrado y por su avanzada edad.

“Hubo muchos días duros, que nos rebuscábamos como podíamos. Siete meses sin hacer nada. Estoy quebrado, porque nadie nos ha ayudado”, dice el hombre.

Para Jorge, el último año ha sido el más difícil desde que empezó a vender prendas de vestir en la zona céntrica de la ciudad.

La mercancía estaba estancada y lo poquito que se vendía era trapo ido, trapo comido”, dice en medio de risas. Una terapia para evitar que la preocupación haga mella en él.

La crisis no solo ha golpeado a los comerciantes informales. Las grandes empresas también han enfrentado una dura situación. Fabio Tarud, gerente del Hotel Barranquilla Plaza, indicó que la ocupación hotelera se ha desplomado a causa de la pandemia.  Una coyuntura que ha puesto en jaque a esta industria, que se constituye en un eslabón clave para el sector turístico.

“El 35% de los hoteles afiliados a Cotelco no volvieron a abrir sus puertas. Nosotros nos mantuvimos abiertos con pocos huéspedes. Fue un momento muy difícil que aún estamos atravesando. Muchos no lo creen porque ven edificios elegantes, pero no saben lo que pasa adentro”, sostuvo Tarud.

Asimismo, indicó que “en este momento la mayoría de los hoteles está perdiendo plata. Y con el subsidio que está dando el Gobierno a duras penas da para pagar los gastos de toda la operación”.

Las autoridades indicaron que la decisión de adoptar estas medidas fue con el fin de ampliar la capacidad hospitalaria y poder salvaguardar la integridad de muchas personas. Una disyuntiva en la cual predominó la vida.

 

La crisis del Atlántico
Aspecto del Paseo Bolívar durante el momento más crítico de la pandemia. John Robledo.

El 17 de marzo de 2020, la covid-19 arribó –al menos de manera formal– a Barranquilla. El Ministerio de Salud confirmó el hallazgo de dos casos en la ciudad, que se convirtieron en el génesis de una crisis que tuvo su culmen entre los meses de mayo y julio. Una situación para la que nadie estaba preparado.

A finales de marzo, la capital del Atlántico ya contaba con 29 contagios y un recuperado. La mayoría de estos casos correspondían a personas que llegaron del exterior antes del confinamiento. En abril, el virus estremeció con fuerza a la ciudadanía al reportarse los primeros fallecimientos.

Poco a poco, esa tendencia fue creciendo de forma exponencial en todo el departamento, que comenzó a ser catalogado como uno de los focos de la pandemia en el país. Para finales de junio, el Atlántico era el ente territorial con más fallecidos y el primero en superar la barrera de mil decesos.

En Barranquilla, las localidades Suroriente, Metropolitana y Suroccidente de Barranquilla fueron las primeras en sufrir las inclemencias de la covid-19. Soledad y Malambo, por su parte, fueron los primeros municipios en sentir el coletazo de esta emergencia sanitaria.

El reiterativo incumplimiento de las medidas de aislamiento y distanciamiento social se convirtieron en las principales razones del súbito crecimiento de casos y fallecimientos, según lo indicaron las autoridades sanitarias en más de una oportunidad.

“Me contagié en el momento más crítico, mientras trabajaba. Durante más de una semana estuve en cama con fiebre de 39.5 °C, algo que nunca había sentido en mi vida. Sentía que me moría. Mi EPS me hizo la prueba pero nunca llegó el resultado. Supe que tenía covid-19 porque pagué una prueba particular. Es un recuerdo que no se me olvida”, recordó el periodista Camilo Montes de Oca, uno de los cientos de barranquilleros que ha logrado superar la batalla contra el virus.

En ese momento, las autoridades pusieron en marcha una serie de acciones conjuntas para reducir la incidencia del virus. Toque de queda, ley seca, cercos sanitarios, pico y cédula fueron algunas de los estrategias que permitieron que Barranquilla y el Atlántico pudiera controlar la situación hacia principios de agosto, cuando la curva empezó a bajar.

Este momento crítico no fue exclusivo del departamento. Otras regiones del país tales como Amazonas, Córdoba, Bolívar, Magdalena, Sucre, Antioquia y Santander atravesaron por momentos de angustia a causa del crecimiento exponencial de casos y fallecimientos.

 

Un mortal repunte en distintos puntos del país

Diciembre no fue un periodo de tregua. Durante ese mes, la covid-19 tuvo un crecimiento sostenido en todo el territorio nacional en medio del desarrollo de festividades como el Día de las Velitas, Navidad y Año Nuevo, en las cuales se evidenció un relajamiento de las medidas de autocuidado.

Con la llegada de 2021, la enfermedad tuvo un comportamiento al alza tanto en el número de contagios como en los fallecimientos. Según las autoridades sanitarias, tan solo entre el 15 de diciembre y el 30 de enero se registró el fallecimiento de 14.434 personas. Una cifra muy superior a los 7.250 decesos ocurridos entre julio y agosto, meses considerados como el primer pico de la pandemia en Colombia.

Entre diciembre y enero también hubo alerta por la ocupación de camas de cuidados intensivos. En algunas regiones del país, como Antioquia y Bogotá, dicho indicador sobrepasó el 90%.

Por esa razón, varios enfermos debieron ser trasladados a otras regiones con disponibilidad de uci, sin poner en riesgo su capacidad de atención. Barranquilla fue una de las ciudades que recibió pacientes críticos de otras zonas del territorio nacional para su atención.

En Bogotá, el principal foco de la pandemia en el país, el crecimiento de la covid-19 llevó a la adopción de medidas drásticas. Durante varias jornadas, el comercio volvió a cerrar sus puertas mientras que por las calles hubo una baja circulación de personas y automóviles. Una imagen que recordaba las primeras semanas de confinamiento en el territorio nacional.

Ese tipo de medidas no fueron exclusivas solo de la capital del país. En otras regiones como Valle del Cauca y Antioquia también se adoptaron restricciones durante algunas semanas. A la postre, este tipo de decisiones ayudaron a disminuir el crecimiento de la curva de contagio desde la segunda semana de febrero.

Nace una nueva esperanza de regresar a la normalidad
John Robledo.

Una carrera contra el reloj que algunos países han iniciado con premura. Una esperanza que se renueva en medio de la estela de destrucción que ha causado el virus. Un ambicioso plan que ha sido construido con el firme objetivo de que la normalidad empiece a retornar a nuestra sociedad.

En Colombia, la inmunización se empezó en febrero, tal como el presidente Iván Duque había anticipado a EL HERALDO durante una entrevista en diciembre.

En ese momento, el mandatario explicó que las vacunas iban a llegar al país desde el mecanismo Covax y por negociaciones multilaterales con farmacéuticas. Así ha venido sucediendo y se espera que en el transcurso de marzo lleguen más de 2 millones de dosis.

Las primeras dosis fueron aplicadas el 17 de ese mes a integrantes del personal médico en las ciudades de Montería y Sincelejo. Un claro mensaje de unidad en medio de la crisis. Ese hecho histórico estuvo antecedido por la llegada de 50 mil biológicos de la farmacéutica Pfizer.

En Barranquilla, la vacunación arrancó el 18 de febrero. La primera persona en recibir la vacuna fue Liseidis Pérez, líder del área de servicios generales del Camino Universitario Distrital Adelita de Char.

Desde el inicio de la vacunación, en el país se han inmunizado 270.411 personas entre trabajadores de la salud y adultos mayores de 80 años, de acuerdo con los lineamientos del Ministerio de Salud y Protección Social.

En el Atlántico, según las autoridades sanitarias, van 13.367 vacunados. De ellos, 9.101 han sido inmunizados en Barranquilla, mientras que los otros 4.266 corresponden a los municipios.

 

El reto de mantener las medidas de autocuidado

Continuar con medidas de prevención. Ese es el principal mensaje que las autoridades y la comunidad científica han expresado durante las últimas semanas, teniendo en cuenta que la covid-19 sigue siendo una amenaza a pesar de que ya se puso en marcha la vacunación.

“El peor error es pensar que la pandemia ha terminado. El uso del tapabocas, que cubra nariz y boca, mantener el distanciamiento físico y evitar aglomeraciones son la clave para evitar que tengamos una situación crítica”, dijo recientemente el ministro de Salud, Fernando Ruiz Gómez.

El epidemiólogo clínico Andrés Estupiñán indicó que las vacunas han demostrado reducir la transmisibilidad del virus. Un elemento esencial para ir reduciendo la curva de contagio.

“La vacunación sumada al distanciamiento social, la ventilación adecuada, el uso de tapabocas, el adecuado lavado de manos y favorecer encuentros en lugares al aire libre son medidas que debemos continuar”, agregó el experto médico.

Estupiñán fue enfático al indicar que los contextos nacionales y locales varían mucho, puesto que existe la posibilidad de desarrollo de nuevas cepas del virus y aún nos queda mucho por conocer del SARS-CoV-2.

Sin embargo, el experto sostuvo que “estamos más cerca de superar la pandemia y los escenarios pesimistas son cada vez menos plausibles. Esperaría que tras la vacunación masiva podamos regresar a la normalidad prontamente”.

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