Después de los recientes atentados suicidas perpetrados por el Grupo Estado Islámico en el aeropuerto de Ataluk, de Estambul, en el restaurante de Daca, Bangladesh, el de los autobuses de las fuerzas de seguridad en Kabul, Afganistán, el de la calle comercial en Bagdad, que han cobrado la vida y daños físicos de un gran número de víctimas, estamos seguros de que son muchas las cavilaciones y reflexiones que nos hacemos sobre este tipo de terrorismo que viene golpeando inmisericordemente tanto a occidente como al mundo musulmán.
Ante este escenario los entendidos en este fenómeno afirman que el terrorismo suicida es una acción realizada violentamente por un individuo o por varios, cuyas motivaciones pueden ser políticas, religiosas y culturales.
Estos grupos terroristas cuando entran en acción en esta forma, lo hacen con el objetivo previo de que ellos se mataran con su blanco mientras ejecutan sus ataques, provistos de sofisticadas armas y de explosivos, estos ataques pueden realizarlo en cualquier momento y lugar y conscientes de que el acto no se ejecutará si ellos no mueren en el mismo, lo que les resulta un acto admirable y heroico y con el firme propósito de provocar el máximo de víctimas y que tenga una amplia repercusión mediática.
Desde una perspectiva sociológica se podría decir que el perfil que ofrece el atacante suicida, es que gran parte de ellos provienen de hogares destruidos, de familias con mucha violencia, con problemas emocionales y que por sus traumas deciden salvar al mundo. Así mismo, generalmente son solteros, desocupados, resentidos y de escasos recurso económicos. Desde una perspectiva psiquiátrica este hecho no es un acto psicótico, de un sujeto con trastorno de personalidad o de quien decide atacar con un acto impulsivo de venganza, antes por el contario, en sus grupos este es un ataque con previo adoctrinamiento y exhaustivamente bien planeado, que demanda una importante tarea de preparación y planificación.
Por eso, impotentes ante el registro de estos hechos, el mundo no sabe cómo contrarrestar estos ataques, lamentablemente y únicamente lo que se puede hacer hasta ahora es enfrentarlos militarmente y haciendo uso de los cuerpos de seguridad.
Valmiro De La Hoz Cantillo - Abogado